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martes, 12 de abril de 2011

NUEVA VISIÓN ACADÉMICA


NUEVAS UNIVERSIDADES

Arq. Vicente Vargas Ludeña Abril, 2 del 2011

Es inocultable la crisis de la educación superior en el Ecuador. Fue un largo proceso de deterioro, y como tal se produce en el tiempo y tiene, también, una prolongada causalidad, y una muchedumbre de responsables; los cuales, a su vez, responden a una visión del mundo y de la sociedad, cargada de una postura muy precisa ideológicamente y de intereses particulares orientados a determinados fines. Solo a guisa de rasgos mencionaré algunos que caracterizaron el derrumbe de las universidades. Primero, desde el Estado, los gobernantes de turno jamás comprendieron la razón primordial de toda sociedad moderna: el papel del desarrollo científico-técnico, y que esa particularidad, solo es posible en la Universidad. Segundo, las Universidades, especialmente las públicas, se corrompieron con sus propios actores, o mejor, estos lapidaron la nobleza institucional que históricamente tuvo y que debió conservar, convirtiéndolas en guetos. Tercero, tugurizado el ambiente y prostituidos los intereses de los actores, se volvieron ciudadelas infranqueables del delito, cultura de baja estofa y un remedo del pensamiento; la Provincia de Manabí, en la década de los años noventa del siglo pasado, fue administrada por profesionales que salieron de las aulas de su Universidad en la época más oscura que se tenga conocimiento en la historia del delito, en maridaje con un tenebroso personaje: Macario Briones, alias “Don Maca”. Finalmente, en el reino del perpetuo caos, florecieron como maleza, Universidades privadas de zaguán, ofertando carreras que el mercado del consumo, según sus ideólogos, requería. Ignorando veladamente que existe otro universo del conocimiento indispensable que crea y produce lo que el mercado y los mercaderes necesitan para sus pingues negocios y fácil acumulación de riqueza. Emprendedor, es el remoquete que le asignaron al estudiante, aspirante al conocimiento universal. Todavía lo siguen haciendo. Ha transcurrido un cuarto de siglo desde que se inició esta macabra jornada académica, el País hasta ahora no conoce el resultado empresarial de tanto emprendedor formado en las Universidades de papel y en los tugurios amorales. Estos grupos que se apoderaron de los centros de educación superior pública y las universidades caricatura que surgieron, han causado un enorme daño a los estudiantes que no podrán encontrar trabajo por su insolvencia profesional; daño le han ocasionado a la familia de esos estudiantes porque truncaron sus esperanzas; a la sociedad, porque pervirtieron y no educaron al ciudadano; al Estado, porque sus inversiones o gastos no se reflejan en ningún beneficio colectivo. Todos hemos perdido.
Ha sido en el momento actual, que la sociedad ecuatoriana a través del debate, se enteró de la realidad de la educación superior. Se ha trazado nuevos senderos por donde debe transitar la nueva y verdadera Universidad; debiéndose reconocer, sin embargo, tampoco es la panacea el nuevo marco de referencia, porque muchos harán la torera para burlar al bicho y seguir en su frenesí corrupto, ignaro, nocivo y dañino. Lo digo, porque lo conozco desde sus entrañas, y por décadas.
Sin embargo, no todo está perdido, existen Universidades que han comprendido su histórico papel en la sociedad contemporánea y se han inscrito en la competencia de construir un verdadero País. Mi reciente experiencia académica, en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en Quito, debido a una cordial invitación por una semana, para participar como profesor temporal en el II Taller Nacional de Arquitectura, del 21 al 25 de Marzo pasado, me permitió percibir el espíritu de claustro, no místico, si, del pensamiento objetivo, la organización, la seriedad institucional, el rigor en el tratamiento del aprendizaje, la inquietud cuestionadora, la búsqueda de experiencias alternativas profesionales y académicas. Y otras cualidades indispensables que por la fuerza de la gravedad, en estos lares, siempre las veía tumbadas en el suelo, y a las cuales, también, uno se acostumbra, volviéndose cómplice y complaciente. Esa, talvez, sea mi más rica experiencia en los cinco días que compartí con estudiantes y profesores de esa respetable Universidad, en la Facultad de Arquitectura. Lo que yo pude dar, creo, que fue poco. Expositor de pasados esfuerzos individuales de investigador e inventor de nuevos sistemas constructivos, nuevos materiales de construcción y sobre todo compartir una experiencia de vida, de sueños quijotes en un País sin brújula. Diseñar y construir, es una de las tantas funciones del arquitecto, investigar y proponer respuestas originales a necesidades originales, es también, el papel integral de todo profesional integro, en todas las esferas del conocimiento.
Estoy convencido que Universidades, como la PUCE, serán eternamente referentes de la cultura nacional, de un pensamiento filosófico regional y de una afirmación de nuestra identidad. Es de señalar que lo meritorio de esta Universidad es su búsqueda constante de nuevos horizontes, salir en procura de los casilleros que la sociedad le asigna en el desarrollo del Ecuador, y ahí encontrar sus propias identidades, también.
Está claro, que no son todas la Universidades, a las que me referí, las que se corrompieron en el mismo grado. En el análisis no se puede discriminar, porque, además, el problema tiene, indudablemente, sus matices. Los resultados son concluyentes, están a la vista de la vindicta pública. No mas excusas, ni disculpas. Los que no pudieron, porque su estolidez y voracidad los atrapó, se convirtieron en estatuas de sal como Lot y su familia: en sus Sodoma y Gomorra. Así, de simplemente bíblico.

jueves, 17 de febrero de 2011

JUVENTUDES ORGANICAS

Febrero, 2010
Arq. Vicente Vargas Ludeña
Los seres humanos no tienen ni el deseo ni la habilidad para vivir en el aislamiento, ya que, de hecho, no pueden cada quien, satisfacer sus necesidades materiales y morales fuera de la sociedad y de la cooperación con sus semejantes, inevitablemente ocurre que aquellos que carecen de los medios o de una conciencia lo suficientemente desarrollada para crear una organización libre con otros que comparten sus mismos intereses y sentir, deben someterse a la organización de otros, generalmente de clase o de grupo dominante, que busca explotar en ventaja propia el trabajo del resto. La ancestral expresión de las masas por un pequeño y privilegiado número, ha sido siempre la consecuencia de la mayoría de la gente para llegar a un acuerdo entre si y crear organizaciones con otras personas (trabajadores siempre) para la producción y goce y, ante la eventualidad, para la defensa en contra de sus opresores y explotadores. En consecuencia la historia de la humanidad está construida sobre la base de los grupos que se han organizado para sobrevivir ante la adversa naturaleza o para romper cadenas y atavismos; y, solo ahí empujar otros destinos.
La mejor y más cabal forma de organización, es la expresión política, porque requiere de principios, de una cosmovisión de la vida y el mundo. Los cambios, avances, transformaciones y revoluciones han requerido el contingente orgánico de los actores que mueven el carro de la historia. Ni siquiera un resumen sintético de esas trayectorias, no ilustraría satisfactoriamente, aquí, esa plétora de lo que la humanidad ha sido y es capaz; además nos distraería de nuestro objetivo. El individualismo egoísta, displicente que el capitalismo consumista ha creado, en la meca de la mercancía, los EE. UU., ha llegado hasta nosotros con todas sus aberraciones. Una ocasión verifique con asombro la existencia de una capilla religiosa en una ala de un centro comercial –llaman Mall- me pregunté ¡¿será que dan gracias a Dios, los mercaderes, por esquilmar al ciudadano alienado; o éste porque el creador le ha permitido llegar hasta esta basílica comercial, y dejar lo poco que ha ganado con mucho esfuerzo!? Estas condiciones escarnecen y crean en los individuos indiferencia y aislamiento frente a los problemas que atañen a la sociedad; además niega toda forma de introyeccion de esas circunstancias en la conciencia personal. Mientras más dispersas las singularidades, –llamase a estas, las unidades que componen la sociedad- mejor oportunidad para las elites para la explotación y dominación. Las víctimas propiciatorias de este complejo y deshumanizado sistema que existe, y que no lo podemos eludir, son los jóvenes. Si a eso le añadimos, la calidad deficiente de la educación en general, tenemos ya un coctel de consecuencias letales para la sociedad.
En la década de los años 60 – 70, existía en la atmósfera social, especialmente en Europa y EE. UU., el pesimismo, la angustia y hasta el absurdo existencial que había dejado la segunda guerra mundial; a su vez, el capitalismo llenaba esos vacíos con el confort y el consumo, diferenciándose de los países del sur, donde estos, llenaban la inseguridad de sus propias vidas y el pan diario de la mesa, con diferentes formas de lucha a través de organizaciones que pagaban caro sus reivindicaciones. En el seno del capitalismo, de todas maneras surgieron estructuras anti sistema, aunque tenían una elevada dosis de diletancia espiritual, lúdica y sensual, eran sin embargo, expresión inconforme de esos grupos, fundamentalmente jóvenes. Nos estamos refiriendo al movimiento hippy. Podría llamarse el anarquismo posmoderno, de todas maneras su grito de guerra, era la paz y la libertad. En este mismo hilo conductor, las nuevas tecnologías crean para la juventud instrumentos poderosos de comunicación y vinculación, que están haciendo temblar a los sistemas y a los Estados caducos. Egipto es un paradigma en estos momentos, hablaremos más adelante de este fenómeno.
Pero retrotrayéndonos en el tiempo, hablemos de nuestra patria. En las décadas del siglo pasado, antes mencionadas, existieron dos actores principales que enfrentaban al Estado excluyente, injusto y oligárquico: los sindicatos y los estudiantes organizados. El sindicalismo, aunque agónico ya para ese entonces, heredó las estructuras orgánicas que el partido comunista había creado desde los años veinte: jerarquizadas, celulares, disciplinadas y combativas. La burocracia se sindicalizo, y los sindicatos se burocratizaron, lo cual enfermó de muerte a esas estructuras. La vieja forma de organización sindical, nacida en el siglo XIX y con el fin primordial de negociar los salarios de un determinado sector de actividad, ha dejado de ser suficiente. En primer lugar y tal como hemos expuesto, los sindicatos no pueden representar a los desempleados, a los pobres, ni siquiera a los trabajadores móviles, flexibles y provistos de contratos temporales, autores del trabajo inmaterial, etc.; pese a que todos ellos participan en la producción social y aumentan la riqueza. En segundo lugar los sindicatos clásicos están divididos por línea de actividad y por productos que se definieron en la época gloriosa de la producción industrial: un sindicato de mineros, un sindicato de aseo de calles, un sindicato de ferrocarrileros, y así sucesivamente. Hoy, en la medida en que las condiciones y las relaciones de trabajo se hacen comunes, esas divisiones tradicionales ya no tienen sentido (ni aunque tratáramos de actualizarlas), no sirven sino de obstáculo. Por último, esos sindicatos antiguos se han convertido en organizaciones puramente económicas y clubes sociales; la motivación política de la lucha ya no existe. En los países capitalistas dominantes se les concedió un estatuto legal y constitucional a cambio que se dedicaran exclusivamente a sus reivindicaciones del puesto de trabajo y a la negociación salarial, y renunciaran a confrontaciones sociales o políticas. En la globalización el trabajo, cada vez, es más inmaterial, eso no significa que no se produzcan papas -de comer tenemos que hacerlo diariamente- lo particular de las formas de producción contemporáneas es que, el toyotismo, tiende a robotizar todos los procesos, es decir hay un cambio bíopolítico, independiente de nuestra voluntad y conciencia. Mientras que los sindicatos tradicionales defienden los intereses económicos de una categoría limitada de trabajadores, lo que necesitamos es crear organizaciones laborales capaces de representar toda la red de singularidades que producen en común la riqueza social.
Lo expuesto del sindicalismo, es válido para las organizaciones estudiantiles y de jóvenes. La FEUE, fue la estructura estudiantil más respetada, inteligente y luchadora que haya existido. Los gobiernos –Velasco Ibarra, era uno de ellos- le temían y la odiaban. El sistema –dígase la burguesía- la corrompió y la castró. Hoy es un remedo, una caricatura. También, como el sindicalismo, las elites prostituyeron al movimiento y sus organizaciones con el apoyo entusiasta del infantilismo izquierdista. Del Movimiento y las organizaciones indígenas, es necesario hacer un análisis desapasionado en el contexto de la dialéctica ontológica, étnica, antropológica, productiva, política, y por qué no, hasta en las utopías. Alguna vez se pensó, yo también así lo creí, que los únicos grupos sociales del Ecuador, que tenían un arraigado sentimiento y propósito de nación, eran los indios. Las elites, como su riqueza, no tienen ni Dios ni patria: son cosmopolitas de Miami, sin abandonar el poder; la clase media no entra en estas disquisiciones de ámbitos geográficos, ni ancestros culturales, su afán es sobrevivir en su destierro existencial, carente de identidad. Sin embargo, la realidad es muy diferente; las organizaciones indígenas actuales están demostrando, por lo menos sus cuadros dirigentes, que padecen la misma peste de poder, como la de sus contradictores y opresores que dicen combatir: los mestizos. A la luz de sus imágenes, no son, sino mestizos idianizados, en busca de las mieles del poder que algunos ya la han saboreado.
El neoliberalismo requería nuevas estructuras sociales ligth, para su eficaz funcionamiento, para eso nos invadieron con ONGs y Fundaciones, con la condición que no amenacen al sistema; seguido de todo esto por un reacomodo de las fuerzas políticas encarnadas en los partidos de la misma tendencia: la derecha. Los nombres, aquí, no importan porque todos apuntan a lo mismo: mantener y reproducir el sistema a imagen y semejanza del modelo neoliberal diseñado por las corporaciones financieras globales y el Imperio. Partidos políticos, cuya meta principal es el gobierno y no el poder, porque este se reparte y emana desde los poderes fácticos. La lista de gobiernos títeres es larga; solo a guisa de ejemplo mencionemos a Osvaldo Hurtado pasando por Febres Cordero, llegamos a Alfredo Palacios; todos con el mismo signo, servir a la plutocracia y al Imperio. Nos evitamos detallar los otros nombres por sensibilidades olfativas racionales, pueden ser afectadas por aquellos gobiernos excrementales. De las formas orgánicas de los partidos políticos, nada tenemos que aprender, todos conocemos como surgieron con diferentes remoquetes, pero un mismo fin: portadores de un pensamiento ideológico único. Nacían y se alimentaban de las mismas entrañas: la gran burguesía, y se abrevaban en las mismas fuentes Imperiales. Ninguno, absolutamente ninguno, concebía un Estado incluyente y solidario; es más, la extrema derecha cavernaria, y en eso coincidían con la extrema izquierda, lo poco que heredamos de Instituciones funcionales se encargaron de demolerlas. Existe un extraño destino, los extremos se encargan de cerrar el círculo para formar el anillo asfixiante que termina acogotando al pueblo. En el presente, es patética esa santa y satánica alianza: el Opus Dei y el MPD. Los movimientos que promovieron la caída de algunos gobiernos vergonzantes y títeres, en la última década, fue una respuesta espontanea y rebelde que conmovió calles y plazas del País. Claro está, quienes sacramentaban la caída de esos regímenes y el ascenso de sus condotieros, era la misma burguesía y sus poderes fácticos.
“La multitud, después de 18 días de lucha en las Plazas de las ciudades de Egipto, -interrumpió la programación el presentador de noticias de la TV internacional- acaban de expulsar del poder al Presidente Hosni Mubarak.” El relámpago informativo el mundo lo esperaba con certeza unos, e intriga otros. Parece que habrá un antes y un después de la caída de este sátrapa en la región. El seguimiento diario del movimiento de protestas en ese País árabe, nos informaba de un fenómeno que algunos teóricos neomarxistas ya lo venían analizando en el contexto de la posmodernidad. Los protagonistas principales de esas protestas y esa victoria, fueron los jóvenes como singularidad y la comunalidad como la diversidad, todo a uno, condensada en la multitud. La composición de los que se concentraron en plazas y calles, especialmente en ese espacio de la lucha, la Plaza Tahrir, ahora icono global de rebelión, estaba constituida por una multiplicidad irreductible de diferencias sociales singulares, que constituyen la multitud. Esta no debe hallar su expresión en la uniformidad como la unidad, la identidad o la diferencia; son todos los núcleos que conforman esa nación: obreros, agricultores, profesionales, comerciantes, estudiantes, mujeres especialmente –rompiendo atavismos culturales segregacionistas-, minorías étnicas, sexuales y otras; estos componen la multitud, plural y múltiple. Las masas, la turba, la chusma, la gleba, el pueblo informe, no componen la multitud; a veces su presencia puede tener efectos terriblemente destructivos, no actúan por voluntad propia, son vulnerables a la manipulación. La multitud es un sujeto social internamente diferente y múltiple, cuya constitución y cuya acción no se fundan en la identidad ni en la unidad, sino en lo que hay en común. Sin ser peyorativo con la chusma, no barrerían la plaza escenario de la protesta, como lo han hecho los protagonistas de Tahrir, después de la victoria; se habrían marchado dejando sucia la plaza, dejando cascaras, periódicos viejos, y toda clase de mugre. Es banal lo que digo, pero grafica mucho la diferencia entre multitud y muchedumbre. Tampoco las luchas son, ni serán siempre con pitos y claveles; mas tarde y en otro lugar será la sangre que manche el campo del combate por verdaderas democracias, y esta no se barre con escobas, está en el menú del futuro en los países pobres. A finales del siglo XX los movimientos de protestas y las revueltas se atenían a dos modelos principales. La primera forma de organización y la más tradicional, se basaba en la identidad de la lucha, y su unidad se organizaba bajo un liderazgo central, por ejemplo el del partido. Podían existir otros ejes de conflicto importantes para quienes participaban en el movimiento, basado en el algún estatuto minoritario, pero debían subordinarse a la unidad de la lucha principal. La historia política de la clase obrera abunda en modelos de este tipo. El segundo modelo dominante, opuesto al primero, se funda en el derecho de cada grupo a expresar su diferencia y a conducir su lucha de manera autónoma. Este otro modelo se desarrolló fundamentalmente en el transcurso de lucha basadas en la raza, en el género y en la sexualidad. Los dos modelos dominantes plantean una lección clara: o lucha unitaria supeditada a la identidad central o luchas diversas que afirmen nuestras diferencias. El nuevo modelo en la red de la multitud desplaza a ambas opciones, o mejor dicho, no es que niegue los antiguos modelos, sino que les infunde nueva vida de forma diferente. En 1999 durante la protesta de Seatle lo que más sorprendió y extrañó a los observadores fue que muchos grupos a los que se tenía anteriormente por antagonistas, como era el caso de sindicalistas y ecologistas, grupos religiosos y anarquistas, etc., actuaron juntos sin necesidad de una estructura central y unificadora que subordinase o declarase temporalmente suspendidas sus diferencias. En términos conceptuales, la multitud sustituye el par contradictorio identidad/diferencia por el par complementario comunalidad/singularidad. Con la formación de nuestros crecientes hábitos, prácticas, conductas y deseos comunes, en suma, con la movilización y extensión global de lo común, la multitud proporciona, en la práctica, un modelo en el que nuestras expresiones de singularidad no quedan reducidas ni disminuidas en nuestra comunicación y colaboración con otros en la lucha.
Michael Hardt y Antonio Negri, en su obra Multitud, se anticipan teóricamente a los acontecimientos que suceden hoy en el medio oriente, y a otras protestas que se han dado a nivel global, aplicando un sistema inteligente, propio de las especies animales sociales: las abejas, las hormigas o las termitas. Lo denominan “La inteligencia del enjambre”, y acotan, “Desde una perspectiva externa, el ataque en red se describe como un enjambre porque parece que no tenga forma. Como la red no tiene un centro que dicte las ordenes, los que solo piensan de acuerdo con los modelos tradicionales creen que no hay organización de ninguna especie y solo ven espontaneidad y anarquía”. Y continúan… “Pero si se contempla el interior de una red, se observa que si hay organización, racionalidad y creatividad. Es la inteligencia del enjambre.” El comportamiento de estas especies es estudiada por entomólogos, biólogos, sociólogos, y ahora por militares y hasta filósofos. Savater, reflexiona sobre la ética del enjambre, las termitas en particular, que entregan su cuota de vida, defendiendo el espacio, con la ética del ciudadano Héctor, defendiendo su querida Troya frente al divino Aquiles. En términos de organización y estrategias militares, no poseen una inteligencia como individuo, la concentración de feromonas dejadas por otros individuos del colectivo construye un sistema inteligente en red sin necesidad de un control central. La inteligencia del enjambre se basa fundamentalmente en la comunicación. Siguiendo con la analogía teórica y el fenómeno de Egipto ¿Cuáles fueron las feromonas que vinculaban con precisión y rapidez a esa multitud en un plan bien trazado? La destitución de Mubarak. Los sistemas inteligentes de comunicación, las redes sociales, como llaman ahora, las convirtieron en un verdadero enjambre, que superó en millones de unidades a la prensa escrita de la región ¿Quiénes usaron con eficiencia y resultados esos sistemas inteligentes? Fundamentalmente la juventud. Esta singularidad, los jóvenes, se autodenominaron: Coalición 25 de Enero. Pero la inteligencia del enjambre que se vincula a velocidades de vértigo en la red, debe tener una matriz ideológica, después, que el enemigo, en este caso Mubarak, destruyera el termitero durante 30 años; acopiar materiales ontológicos, políticos, económicos, culturales y otros, para constituir un nuevo Estado-nación. La multitud requiere de un proyecto político para empezar a existir. La multitud, tampoco surge espontáneamente como figura política, la carne de la multitud se compone de una serie de condiciones ambientales para que puedan conducir a la liberación o quedar atrapadas en un nuevo régimen de explotación y control; tal como ha sucedido en nuestro País: huyendo de la jauría bucaramista entramos a la jaula de leones bancarios de Mahuad. “El interés común –dicen Hardt y Negri- es un interés general no reducido a la abstracción por el control del Estado, sino recuperado por las singularidades (el cuerpo social) que cooperan en la producción social-bíopólitica. Se trata, pues, de un interés común que no queda en manos de una burocracia, sino que es administrado democráticamente por la multitud.”
CONCLUSIONES
A lo largo de la historia y a través de la razón y las pasiones los seres humanos han rechazado la autoridad y el mando atrabiliarios, expresando la diferencia irreductible de la singularidad, y han buscado la libertad en incontables revueltas y revoluciones. Esa libertad, desde luego, no es otorgada por naturaleza; se consigue superando constantemente los obstáculos y las limitaciones. Al igual que los seres humanos no vienen al mundo con unas facultades eternas inscritas en su carne, tampoco la historia tiene finalidades últimas ni teleológicas. Podemos afirmar que la facultad de ser libres y la propensión a rechazar la autoridad han pasado a ser los principios más nobles y más saludables, los verdaderos signos de eternidad. La novedad de este debate que propongo, es que existe una multitud ontológica, es decir el ser social no se concibe sin ella. Hay otra multitud, la histórica; esa, está en construcción, el caso de Tunes y Egipto lo confirma, nunca antes existieron estructuras singulares compactas en las Plazas. Tampoco eso acredita partida de nacimiento al movimiento orgánico de multitud.
Está en discusión si todavía existen las vanguardias, si estas manifestaciones son la suma de posturas anarquistas, si la multitud pueda derrocar al Imperio y plantear un nuevo orden; en fin las inquietudes son latentes, lo claro, es que, unas nuevas formas de lucha están en camino. La convocatoria de hoy con los jóvenes, cumple ese propósito, rebelarnos contra lo establecido por las elites, apuntalar el proyecto político en marcha, con la bullente sangre joven de nuestra patria.
En los últimos 40 años, en el Ecuador, no ha existido un Proyecto político, social y económico verdadero, que funde los cimientos de un nuevo Estado soberano, respetado y respetuoso por y hacia sus ciudadanos. Las transformaciones que en el País están en marcha, es preciso radicalizarlas y profundizarlas, para que nunca más vuelva la ignominia; por otro lado hay que defender los procesos de cambio de las constantes amenazas externas y de las elites heridas y ausentes de su poder consuetudinario, que jamás comprendieron que la realidad abyecta de la Patria debía cambiar.
Son los jóvenes los llamados a dar las interminables batallas que están por venir, con su participación, para ahondar los procesos y defender el futuro en cualquier tiempo y en cualquier espacio; tal como hemos sido testigos en estos días en Egipto, especialmente. Solo la juventud tiene la palabra.

sábado, 20 de noviembre de 2010

VIDAS EPICAS

Arq. Vicente Vargas Ludeña.                                                                                                                 
A pesar de la compleja axiología de la existencia humana, el decurrir de la vida, distingue los unos de los otros. Cada cual elige un espectro de valores que le den explicación a su devenir, claro esta, sin ellos, no es posible lo humano. Solo los cadáveres carecen de valores; también, el reino animal esta exento de ellos, los instintos gobiernan esas vidas.
Pero existen seres especiales que templan su vida en la virtud. La virtud esta más allá de la valoración y su ejercicio, es el arma de una lucha constante para vencer todas las adversidades. Además las diarias batallas no son por sí, ni para sí, son: para y con los demás. La libertad, el deber, el honor, la justicia, la democracia y otros valores colectivos son los hilos de la compleja red de propósitos con los que seres especiales se proponen construir sus vidas. Para personas corrientes, casi no llega a su cabal comprensión el alcance de cada uno de los conceptos, peor su aplicación personal. Conquistar y defender la libertad, por ejemplo, exige el cumplimiento responsable del deber con honor y dignidad, tal como, pléyades de hombres y mujeres lo han hecho a lo largo de la historia y ancho de la tierra. La construcción de la democracia es una edificación de piedra a piedra, todos los días, llena de incomprensiones e incertidumbres; muchas veces la muerte es la respuesta a estos tenaces luchadores. La sangre derramada por sus héroes es la ambrosía que alimenta sueños en los pueblos humillados y ofendidos. En las especies animales gregarias -las hormigas, abejas, termitas- frente al peligro agresor, la organización social obliga a todo el enjambre, defender su hábitat, es sobrentendido, con su propia vida. El ser humano tiene algo de esos rasgos, pero no siempre es capaz de estallar con su vida frente al esclavizador; debe surgir el líder, el guía, el dirigente, el héroe. Héctor defendiendo su querida Troya, sabiendo a quien enfrentaba, desafió a la muerte en manos de Aquiles.
El estoicismo espartano del luchador, lleno de ideales, de convicciones a toda prueba que busca derrotar las injusticias e iniquidades, siempre lo hace en condiciones adversas y desiguales: el ostracismo, la cárcel o la tumba, son sus posibles y próximos nichos. Cuando el sistema, al cual combaten, les ha ganado la batalla, su parafernalia justiciera entra en juego, sometiéndolos a toda clase de torturas y humillaciones. Karl Lielknecht (1919), combativo antimilitarista alemán, camarada de la mítica revolucionaria e intelectual Rosa Luxemburgo, cuando fue sometido por el aparato represor del Estado prusiano, pronunció una sentencia desafiante de eterno combatiente: “Ni un solo general ha llevado su uniforme con tanto honor como el que yo voy ha llevar la vestimenta de presidiario; yo estoy aquí para acusar y no para defenderme”. El héroe nacional de Grecia, Manolis Glesos, apostrofo, antes que lo juzgaran sus victimarios: “Mi mas sincero deseo seria que los que nos persiguen tuvieran el honor de ser considerados en la conciencia de la nación patrióticos tan auténticos como nosotros”. Mas. Otro combatiente contemporáneo, de la talla de titanes, Mandela, dijo en condiciones similares: “Cuando nos enviaron a la cárcel, teníamos el sentimiento de que nosotros éramos los victoriosos y que el verdadero acusado era el Gobierno. Eso nos ayudo a sobrevivir”.
La historia universal contemporánea, esta rutilada por esta estirpe de seres especiales; Latinoamérica es un caso particular, y que, ayer mismo, sucedió en Brasil. Desde los años 50, los movimientos de liberación nacional, se extendieron por Asia, África y Latinoamérica, encabezados por Cuba, triunfadora de la revolución. Esto motivó y solivianto a todo espíritu hambriento de justicia, pero repleto de valor, coraje y entrega, sin medir las consecuencias, agigantando su condición humana.
Dilma Dousseff, elegida Presidenta de la Republica de Brasil, es la fibra de que están constituidos estos seres. Militante guerrillera en los años 60, en la vanguardia armada revolucionaria Palmares. La llamaron “Juana de Arco de la guerrilla; su marido también combatiente armado, fueron sometidos a prisión y torturados. Luego liberada, continuo imperturbable la lucha por sus ideales. Hoy, es mandataria de una mega nación.
Pepe Mujica, personaje carismático y bohonómico, es recientemente Presidente de la Republica Oriental del Uruguay. Con un palmares lleno de ideales truncados. Empuñó las armas para combatir a un sistema injusto y caduco; porque con el fusil no se implora la libertad y la justicia, se combate desafiando la muerte, para conseguir todos esos anhelos. Trece años de cárcel fue el precio de sus sueños.
Michelle Bachellet, saboreo en su juventud la amarga persecución y la cárcel en 1973, antes de salir a un prolongado exilio. La nación reconoce en ella valores sociales transcendentes designándola Presidente de la Republica de Chile.
Álvaro García Linera, matemático, sociólogo e intelectual, boliviano, Vicepresidente actual de esa nación, paso por los agrestes campos de la guerrilla con el fusil al hombro. Sus sueños audaces y valientes le costaron 5 años de cárcel.
Evo Morales Presidente de la Republica Plurinacional de Bolivia, viene curtido de duras batallas contra la injusticia, desigualdad y desnacionalización de su patria. El confinamiento y la cárcel, es el castigo que el stablishment burgués y oligárquico lo sometió, pero no consiguió domeñar su piel, ni sus sueños, estaban templados en acero.
Luís Inacio de Silva (Lula), no fue huésped de la cárcel, pero el espejo de su hermano Freí Chico, que fue un activista sindicalista, militante comunista, preso y torturado hasta la muerte por los militares de aquel entonces, lo moldeo. Lula no estuvo en prisión física, pero si rehén de la injusticia, la pobreza y la falta de educación. Para ayudar a sobrevivir a la familia debió ser: desde lustrabotas hasta metalúrgico. Su pueblo lo eligió dos veces Presidente de la Republica de Brasil.
Hugo Chávez, desde los cuarteles en los que se educó, comprendió que había un camino para derrotar las iniquidades de su Venezuela: las armas. Se sublevó y fracasó. Fue inquilino de algún calabozo por algún tiempo. Llegó al poder que buscaba por otro camino, y ha confirmado su permanencia por esas rutas, con atronadores victorias electorales.
Fidel Castro, estudiante universitario pequeño burgués, abandona lo que sus padres anhelaban: ser un prestigioso abogado en un suntuoso buffet de una torre urbana de su querida Habana, defendiendo las causas ganadas de las corporaciones y mafias que estaban apoderadas de Cuba. Desde la cárcel enciende las luces de su propia conciencia e irradia valores al continente. Con el fusil en ristre sube y baja las montañas de Sierra Maestra, hasta llegar victorioso a la Habana para cambiar el curso de la historia de su Patria, de América Latina y ser ejemplo para los movimientos de la liberación que se multiplican por el orbe.
Mandela, siete letras nada más, un simple fonema, pero cargado de enormes significados humanos. Nelson Rolihlahla Mandela, es el nombre de este gigante Africano condenado a cadena perpetua, luego, reducida a 27 años de cárcel. El sistema opresor y racista que lo perseguía y buscaba su desaparición, se agoto, murió de inanición, y termino por liberar al prisionero que desde una celda en una isla estremecía el estabilshment blanco. Después de la liberación en 1985, su pueblo lo designo Presidente de la Republica de Sudáfrica. Hoy es figura totemica.
Ernesto Guevara de la Serna, el Che, figura mitológica universal, es la represtación mas elevada de la lista de personas autorrealizadas que hemos descrito anteriormente. Pero como decía Bakunín, al héroe hay que fusilarlo al día siguiente de la revolución para inmortalizarlo. El individuo que vive en la virtud –de viril, de temple- no requiere una eternidad de vida para dejar su impronta de una nueva humanidad; no es concebible un Che envejeciéndose, el ejemplo y las enseñanzas ya las dejo con su muerte sacrificada y heroica. El mundo del pensamiento político y la cultura, frente a la imperturbable y creciente presencia de esta imagen, perturbadora en el pasado para el imperio, hoy se ha convertido en símbolo único, especialmente para la juventud, de unos ideales desvanecidos por la voracidad del dinero y el consumo. Vargas Llosa, excelente escritor, convertido en panegirista del capitalismo imperial, se refiere al Che, de esta manera: “Si es verdad que hay leyes inflexibles que determinan el curso de la historia, es igualmente cierto que en ultima instancia hay ciertos hombres que con su voluntad y su genio aceleran o precipitan el funcionamiento de esas leyes, y que estas no son una mera sucesión de acontecimientos mecánicos. En América Latina, fue uno de esos voluntariosos visionarios que se empeño en acelerar la historia, y para lograrlo desplegó una asombrosa generosidad y un heroísmo ilimitado, sin que tanto sacrificio personal le permitiera ver con sus propios ojos el final ambicionado. También igual, en esto, a Bolívar y a Martí”. Fidel Castro compañero de batallas e ideales, en la edición del “Diario de Bolivia” del Che, confirma lo que la humanidad siente y palpita: “Pocas veces en la historia, o talvez nunca, una figura, un nombre, un ejemplo, se han universalizado con tal celeridad y apasionante fuerza. Es que el Che encarna en su forma mas pura y desinteresada el espíritu internacionalista que caracteriza el mundo de hoy y cada vez mas al de mañana.”
Existe un denominador común en esas vidas: primero, la valoración trascendente de la existencia humana; el siguiente paso es vivir como se cree y piensa; luego, avanzar hacia delante, practicando con convicción lo que se cree, piensa y valora. Para ellos no existe la amenaza del peligro, fracaso o muerte. El otro ingrediente que hace de esas personas, seres sin límites, es el compromiso social, como ya se dijo, su lucha es por y para los demás; toda la posible e íntima vanidad, humanos son al fin, se anula porque desafían al poder establecido: a la muerte. Las peripecias de sus vidas, tenacidades, ahora son reconocidas por las sociedades que se jugaron el todo por el todo.
Los grupos conservadores existentes en cada nación, escenarios de estos fenómenos, las teorías del gran capital, estigmatizan estas formas de lucha para llegar al poder, las denominan populismo, es una de tantas maneras de descalificar las reivindicaciones sociales. Lo que esto evidencia, es que, la lucha de clases es y será, independiente de nuestras voluntades, el motor que mueve, cual fuerza ciclónica, la historia humana.

domingo, 17 de octubre de 2010

EL INFRAMUNDO

ARQ. VICENTE VARGAS LUDEÑA
La dialéctica de los contrarios: el bien y el mal, arriba-abajo, adelante-atrás, luz-tinieblas, bello-feo, falso-verdadero; y todas las oposiciones paradigmáticas de la lengua nos ayudan a construir una estructura simbólica de la cultura, primero; luego, se apropia la conciencia de cada ser y se vuelve herramienta, sin la cual los pueblos carecen de identidad. Estos son los elementos primigenios necesarios sobre los que la humanidad ha levantado el mundo mitológico indispensable en la supervivencia de la razón humana. Es necesaria la existencia del mito, es insustituible la presencia del símbolo.
Ninguna cultura precedente ha sido tan prodiga y prolífica en la construcción del mito, y la mitología como su cosmovisión: los griegos la supieron hacer el leitmotiv de sus existencias, y vivir en la cúspide de su civilización. En las batallas entre Dioses y Titanes; vencieron los primeros, y condenaron a estos, al ostracismo y sufrimientos propios de los vencidos. Solo así, fue posible diseñar el Olimpo, donde moraran por los siglos de los siglos, los dioses benefactores y los dioses justicieros. El botín a repartirse, entre los dioses vencedores, estaba: el cielo que le correspondió a Zeus, a Poseidón la mar océana, y el inframundo al Hades, dios de las tinieblas y el sufrimiento eterno. El cielo y el mar son sustancias objetivas hasta que la mirada las alcanza. El inframundo. No. Este solo es perceptible en la imaginación, en la fantasía, en la verdad de la mentira. Cada civilización ha organizado su propio inframundo, en cualquier lugar y circunstancia. De esta visión cosmogónica nacen las religiones y todas sus secuelas; unas mas humanas, otras mas divinas. Existen marcadas diferencias entre lo humano y lo divino, cuando de colectivizar las creencias se trata.
En el inframundo, reino de la oscuridad, de las tinieblas y la muerte, Hades es el dios gobernante de esas entrañas. Solo sueños y fantasmas habitan esas geografías. Caronte, es el barquero que va y viene, que lleva y trae los muertos tras pagar un óbolo, para pasar de una orilla a otra sobre colóides sulfurosos que forman el Rió Queronte, en el inframundo del sufrimiento y terribles suplicios. Si las tinieblas son el velo de aquel universo, los fantasmas son sus habitantes. Los escenarios de esa geografía, son las agrestes montañas del miedo y el quebranto. Aquí se reproducen con todo su fulgor, las pasiones humanas y toda la concupiscencia de la carne y la riqueza. Por alguna razón el oro y los diamantes en bruto, son enseres del inframundo; también lo son, las joyas preciosamente elaboradas con esos materiales, con las que los vivos, envían al inframundo a sus semidioses a las eternas tumbas de piedra, con forma de pirámides.
Solo tinieblas habitan las profundidades abisales de la mar océana, el mismo espectro llena las entrañas de la tierra y el cosmos infinito. La imperturbable y negra oscuridad es la envolvente universal. Las tinieblas, son también, el continente de lo humanamente posible; son el principio y fin ontológico donde se refugia y enriquece la conciencia metafísica, materia prima indispensable en la construcción de sus propias existencias, ajena a la materialidad cotidiana, sin embargo complementaria; simbiótica entre cuerpo y conciencia. Las intermitencias de la vida y la muerte, el Eros y el Tánatos, son razones imprescindibles para emprender el viaje al inframundo; para crear, para luchar sin tregua en la estéril y necia búsqueda de la eternidad.
La historia humana no da tregua a la fantasía, a la imaginación; con ellas crea mundos de ficción, de mentiras. El ser, necesita de la mentira convertida en mito para levantarle un templo. El planeta esta sembrado de monumentos a la mentira –al mito-. La llegada del cristianismo también tuvo lo suyo, se repartió el mundo: un dios omnipotente creo su propio cielo y en el reina, la santísima trinidad y su hijo unigénico –le llamaron cristo- emperador de la tierra; y a lucifer –el diablo- le toco el infierno: el inframundo. Aquí solo existe un fin: el sufrimiento y el castigo en las deritientes llamas del infierno, o en los anchurosos y procelosos océanos de mierda, donde Satanás es Caronte con su nave patrullando su reinado; los réprobos, reciben su castigo y la maldición hasta la consumación de los siglos en el juicio final. A un intelectual norteamericano, le preguntaron ¿Cuál de estos mundos desearía? El respondió: el cielo por su clima benigno, y el infierno por las compañías. Coincido con el.
Platón en su legendaria Republica crea el Mito de la Caverna. Es el inframundo de las tinieblas de la razón. Seres encadenados que jamás verán la luz, únicamente su propia sombra proyectada en las paredes de la caverna, vidas negadas de su existencia. Hasta que uno de ellos se libera y descubre un universo de luz y de los vivos, que juegan a la racionalidad. Freud, Jung y Hillman, entre otros, han escarbado el inframundo de la conciencia; el Ello, el Yo y el Súper yo. Son niveles desde la superficie a las profundidades del alma. García Márquez defiende ese recóndito mundo del Ello: acepta su vida pública, la privada, y la inaccesible: la secreta, solo le pertenece a el. Todos tenemos un inframundo al cual muchas veces nos negamos a descender; pero aparecen a veces, como pesadillas en los sueños.
Los 33 mineros chilenos que trabajaban en las entrañas de la tierra, arrancándole migajas de oro a las rocas, vivían simultáneamente los dos mundos: el de los vivos cuando estaban en la superficie y el inframundo cuando descendían al fondo de la tierra a sus diarias rutinas. El oro se convertía en el imán, aunque ellos quizás nunca lo disfruten, los atraía sin asomos de miedo, razones suficientes para entrar de la luz a las tinieblas, en comunión estrecha con el presente y el pasado; el futuro no importaba. El porvenir, es de las fantasías y de los fantasmas en esas profundidades. Es mucha la distancia entre el arriba y abajo, entre la luz y las tinieblas. Nadie como ellos, conoce el silencio y la oscuridad total. Nadie como ellos conoce los meandros que han construido en los abismos de la entrañas. Pero, tienen una sola entrada. La salida depende del can cerbero que vigila el inframundo; tampoco existe un fin. No van a parte alguna, salvo la que se puedan imaginar que hay más allá del taladro que orada la roca. ¿Acaso tienen conciencia del inframundo que cavan y viven? No. Eso lo descubren, solo, cuando la salida de esa inmensa ratonera se derrumba. En aquel momento se volvieron habitantes de la entrañas del monstruo, en transito a la muerte. Su realidad, ahora, es una corrosiva incertidumbre, es la pesadilla del pasado, el sufrimiento sin esperanzas del cuerpo, la resignación y el más atroz torbellino imaginario en ese inframundo en proceso de transformación acelerado para convertirse en mito. Ellos, a los que la profundidad de la tierra se los trago, van camino a rielar el mundo de los muertos. Mientras se muevan, respiren, construyan sueños, recordaran el arriba y la luz; hasta que aquello suceda, cada vez se va extinguiendo, hasta, la esperanza. Si la vida se les extingue, aquel mismo lugar será su sepulcro, y a su vez el propio inframundo en el que sus almas deambularan penando por un rescate. No existirá otro.
El can cerbero, guardián que tapona la salida del inframundo es el propio material que esta compuesto la caverna: la roca. Sin embargo, arriba, el mundo de los vivos tantea las pulsaciones de la montaña, mientras la bóveda de la caverna es una enorme y pesada lapida, en ella, apenas caben, nada más que los sueños: que Caronte, el barquero atraviese la roca y los encuentre para llevarlos al mundo de los vivos.
La capsula Fénix, también pájaro mitológico, metáfora de Eros y el Tánatos, fue la barca del remero, que se hundía en las entrañas del agujero construido como poro orgánico, y del cual esporádicamente brotaban fantasmas arrancados de las garras del inframundo, ahora hombres, devueltos a la vida.

viernes, 8 de octubre de 2010

SEAMOS, MEDIANAMENTE INTELIGENTES

Arq. Vicente Vargas Ludeña
Se inauguró un nuevo episodio político en la historia nacional este 30 de septiembre. Desde la sincronía estructural, es un instante en la vida de los pueblos; más, desde la diacronía, es la repetición histórica inveterada de la fragilidad de una sociedad que lleva 200 años intentando construir un Estado-nación, y cuando parece que se ha elegido el camino –llámese proyecto- se han acopiado los materiales, ladrillos, se han designado los albañiles, etc.; las paredes del Estado se resquebrajan a veces, otras, se derrumban. Las elites locales, las habían también extranjeras, que contribuyeron a parcelar la Gran Colombia; desde Juan José Flores, hasta el último mohicano, que murió hace poco, León Febres Cordero; jamás comprendieron, no les interesaba ni lo intentaron, salvo unos: Rocafuerte, Eloy Alfaro, y en estas circunstancias sin ser de la gran burguesía Rafael Correa, en constituir un Estado y construir una Nación. Una geografía territorial, solo dibuja un mapa, no una Nación. Tampoco un gobernante, con todos los matices del poder que se le pueda asignar, rodeado y sacralizado por la iglesia católica, no constituye un República. Ese binomio del poder funcionaba perfectamente en el feudalismo. Sin embargo, este modelo de organización política, o por lo menos esa conciencia ideológica, ha pervivido hasta la época presente. Febres Cordero, por ejemplo, encarno con todas las sutilezas, el papel de las pretéritas elites: usufructuar del poder y depredar sin contemplación, sin importar lo exsangüe o raquítica que quede la Nación. Si algún perfil institucional de Estado el Ecuador tenia, este truculento personaje, lo desmantelo, solo algunas piedras quedaron en pie, apunatalados por la esperanza: desde la institución presidencial, la justicia, la legislatura, la fuerzas armadas; nadie antes, ni después hizo tanto daño a la misma policía, convertida en órgano represivo, torturador y asesino, a pretexto de combatir la insurgencia guerrillera. Todo, todo lo depredo, hasta sus congéneres más cercanos se los devoro, “como perro con hambre”. Nada construyo –salvo el malecón en Guayaquil-, nada instituyo, nada respeto; estuvo siempre al acecho del poder por cualquier medio, y por supuesto lo ejerció desde todos los vértices de las pirámides que le pertenecieron: económicas, sociales, de la realpolitik sin miramientos morales o teóricos, y principalmente, como patriarca de las oligarquías muy venidas a menos en el presente, producto de las depresiones del gran capital.
Este arquetipo de político, se ve reflejado en este triste episodio del fracasado golpe de Estado, protagonizado por un conjunto de fuerzas coaligadas. El fenómeno político que estamos viviendo, adquiere dimensiones patológicas en una sociedad enferma y debilitada por ese juego perverso de esos sectores sociales, acolitados, casi siempre, por sacristanes de toda procedencia y de todo credo: ultristas de izquierda –MPD- y fascistas de derecha –el Opus Dei-, dirigentes mestizos indigenizados –CONAI y otras yerbas- mas los facciosos militares y policías rasos. Sin poder faltar a la cita mortecina, carroñeros de la felonía y la traición: Gutiérrez y su jauría. Este desagradable personaje se ha enquistado parasitariamente en la vida política del País, con toda la virulencia de una peste. Es un microbio pernicioso en el organismo social de la Republica. Su estructura microbiana es proporcional a su tamaño moral e intelectual. Y, en este pantanal plagado de saurios, no podían faltar al convite, buitres continentales, también al acecho de gobiernos soberanos, y que son en ultima instancia, los que median entre las estirpes antes nombradas y el Departamento de Estado del imperio. Alguien debe explicar, ¡Que hacía! ¡Quién invito a Quito recientemente!, a personajes expertos en estas faenas, encabezados por J. J. Rendón, asesor en las campañas electorales de Manuel Santos en Colombia, de Porfirio Lobo en Honduras y otros políticos del mismo pelaje.
La dicotomía: golpe de Estado o insurrección, que la derecha fascista por un lado, la izquierda delirante por otro, coreado por la “prensa libre e independiente”, incluidos algunos dirigentes indígenas que debaten diariamente con verdadera fascinación, lleva la impronta indeleble de la triste historia ecuatoriana: ahogarnos en nuestros propios detritus. Es el destino manifiesto: pueblos negados a salir de sus postraciones. Reducir la intentona golpista a episodios anecdotarios, en problemas sicológicos de personalidad del Presidente, requiere aquí, si, tratamiento siquiátrico de estos grupos, porque no están en sus capacidades elementales; al esforzarse inútilmente en hacer tragar a la sociedad sus retorcidas verdades. Al fin y al cabo, en Ecuador la población ha asistido como espectadora y oyente a intensivos seminarios de golpes de Estado civiles y militares; lo cual ha permitido aguzar el olfato y discernir con criterio frente a estos cíclicos eventos.
Los objetivos de la banalización del ahogado golpe, son evidentes: agudizar la campaña mediática; evitarse la estigmatización como felones, traidores, etc.; perfeccionar nuevas estrategias en otros campos de batalla con diferentes peonadas; debilitar el apoyo popular al proyecto político; y por que no, mimetizarse en los sueños y aspiraciones de cambio de la sociedad ecuatoriana con sus pares latinoamericanos.
La inteligencia se resiste a escuchar la letanía insufrible de estos sectores, que de tan heterogéneos que aparentan ser –Indios vs. Burguesía aristocrática, MPD vs. Opus Dei-, han terminado homogenizando su pensamiento, su conciencia, consecuentemente sus acciones frente al actual gobierno, especialmente contra Correa. Correa es el problema. Correa es el alfa y omega de esta Republica. Por lo tanto hay que desaparecerlo, matarlo. Muerto el perro se acabo la rabia. En Venezuela los grupos oligargicos y los agentes del imperio, no se perdonan esa terrible falla: no haber matado a Chávez cuando lo tuvieron cautivo.
El tamaño de la Republica, a veces, es proporcional a la pequeñez de sus grupos dirigentes. Mientras se desarrollaban las acciones de la intentona golpista, los servicios de inteligencia de los países vecinos, Perú y Colombia, proponía a sus gobernantes cerrar las fronteras, ante el conato desestabilizador en el Ecuador; y así lo hicieron. Aquí se negaba. La correcta lectura internacional de los acontecimientos en el país, conducía incontrovertiblemente a los Presidentes latinoamericanos, que en Ecuador se estaba llevando a cabo un hachazo contra la democracia, cuyo objetivo, era el derrocamiento del gobierno legítimamente constituido. Con la experiencia de Honduras, los Presidentes representantes ante la UNASUR, no pensaron más que una sola vez: convocarse en algún lugar. Como así fue. Y en Buenos Aires, al termino de la distancia condenaron, con toda la fuerza moral que les otorga su alta investidura, el golpe y a los golpistas. Mas tarde, los Cancilleres del mismo organismo, en Quito ratificaron el repudio desestabilizador. La OEA, en la antípoda del hemisferio, evalúa los hechos y concluye que en Ecuador, esta en terapia intensiva la democracia; y también acuden en solidaridad con el pueblo y su gobierno. Rafael Correa no era el objeto de la proclama, su vida si, lo fundamental era la estabilidad constitucional. Tampoco el respaldo era a la revolución ciudadana, ni al revolucionario Correa, que no lo es, reformista si. Todos estos países tienen sofisticados cuadros de inteligencia y contra inteligencia, los mismos que concluyeron sin dudar un instante, que en Ecuador había un derrocamiento del gobierno en marcha. Solo aquí, en estos potreros no se quiere entender, y con perversidad se desnaturaliza el golpe, alentando futuras insurrecciones; y se desgañitan agitadamente, que tal cosa no sucedió.
Lo que nos lleva concluir, que si en el País no funciono los servicios inteligencia del Estado y el gobierno; si lo hicieron los servicios de los Países amigos. Tampoco funciona, y parece que no lo hará jamás, la inteligencia fascista, de la izquierda infantil, de los indios mestizados, de la prensa libre e independiente; y lo mismo sucederá con los microorganismos parasitarios de la política nacional –llámese Gutiérrez, Cobo y demás-. Cero inteligencia.

domingo, 12 de septiembre de 2010

MUNDOS: NARCO, FINANCIERO

Arq. Vicente Vargas Ludeña                                                                                                                                                 
En la fragorosa y compleja estructura del mercado y el dinero, el emprendimiento es una ciencia y el emprendedor un científico virtuoso. Ahora más que nunca, el neoliberalismo ha despertado esta cualidad humana para que todo ser viviente se convierta en empresario. La epistemología del emprendedor la han construido en todos las categorías de la Filosofía, la Sociología, la Antropología, la Psicología y otras formas del conocimiento, con el fin de estructurar un corpus sistémico que, en los Institutos, universidades y en cualquier lugar educativo se formen los empresarios que necesita el mercado para funcionar. Tal es así que, un físico nuclear, astrofísico, pintor, actor, deportista o un religioso; un narco, chulo, prostituta y todas las variopintas formas de ganarse la vida; deben ser emprendedores para rentabilizar, en la economía de escala que exige el mercado, los máximos de ganancias. Este es el perfil que el capitalismo ofrece a todo individuo y sociedad en su conjunto que desee llegar al éxito económico; conste que, aquí se remarca el carácter económico del triunfo, porque así reza el decálogo del empresariado. El éxito, es el mejor de los éxitos, es el axioma del pragmatismo capitalista. No deja de existir cierta razón, de que las iniciativas personales, a veces familiares o corporativas promueven grandes proyectos de desarrollo técnico, científico y económico que han cambiado la faz de la tierra y han transformado a la sociedad. Pero estos fenómenos solo son posibles en el tiempo; sin embargo en el torbellino del dinero fácil, toda práctica legal y no legal, son permitidas. Esta visión de transformar al ser y la sociedad en un gigantesco océano de negocios, es una de las razones fundamentales para multiplicar por mil, los centros educativos, llámese universidades de zaguán o escuelas de comercio y administración. La peregrinación de tutores, verdaderos gurus del marketing, viajan despertando las apetencias del negocio en estos pueblos, que casi, no han salido del era del trueque; de esa manera, los convierte en portavoces del nuevo orden mundial. De aquí saldrán los genios de las finanzas, del bien y del mal.
Podrá llamar la atención, aquí, el tratamiento paradójico, y no sin cierta ironía, del mundo del narcotráfico y el mundo financiero. No cabe duda que el narcotraficante es un emprendedor, consecuentemente, mas adelante, se convierte en empresario inversor de un misceláneo universo de actividades económicas, con el consiguiente reconocimiento de mundo económico, social y político. Cumple rigurosamente con las categorías de la economía política: producción, distribución, intercambio y consumo de su proceso industrial de las drogas, en especial la cocaína, mercancía –merca le dicen en Colombia-, que más conocemos. Como decíamos antes, el narco emprendedor se preocupa de la siembra, de la cosecha de la hoja de coca y del proceso industrial que dicha hoja sufre para transformarse en la diosa blanca. La comercialización en un mercado competitivo cumple estrictamente las leyes de la oferta y la demanda. El consumidor final no es un asunto que le atañe al narco empresario; este, puede ser un drogadicto irredento, del mundillo del jet set, Bill Clinton, George Bush o Barak Obama, que en su momento de disloque juvenil también naricearon sus dosis de cocaína, y que mas tarde como presidentes, debieron emprender a bala a estos empresarios que les brindaron momentos irrepetibles de euforia; la geografía del consumo si les es importante, por que eso determina una serie de imponderables que maximizan los costos y los peligros. La estructura organizacional del narcotráfico denominados mafias, cárteles u otras formas, dependiendo de la envergadura corporativa, se mimetiza en las urdimbres del poder político, judicial, policial, deportivo, religioso, comunitario y social etc; y en ese mundo blanquean su imagen, sus acciones y dignifican su riqueza. Las bases Gansgterlires que debe montar el narco empresario, es correlativo a la naturaleza humana: competencia, -muchas veces desleal-, envidia, gula, ambición desmedida y todos los excesos de la carne; como también se dan en otras esferas del dinero: las finanzas. Esto lo veremos mas adelante.
La historia de los grandes narco empresarios coma Al capone, Don Vito Corleone en la célebre serie El Padrino de Mario Puzzo, de Pablo Escobar y toda la pléyade de narco emprendedores famosos en Colombia transformados luego, en cárteles: del Pacifico, del Norte, de Calí etc., o los mas en boga momentáneamente: los Zetas, el de Juárez, el del Chapo Guzmán, El Señor de los Cielos -¡Que nombre mas angelical!- y otros de México, es la patética semblanza del prospero negocio que jamás terminaremos de comprender. Para actualizar y diversificar esta historia cabe la referencia de la famosa obra literaria, escrupulosamente documentada: “Gomorra”, del Italiano Roberto Saviano. En ella, ha reconstruido la aterradora lógica económica-financiera y expansionista de los clanes napolitanos y casertano, en el Sur de Italia. Una organización empresarial con impresionantes ramificaciones por todo el planeta, y una zona oscura siempre mas extensa donde cuesta distinguir cuanta riqueza es producto de la sangre y cuanta de simples operaciones financieras vinculados al negocio de las drogas, de la construcción, de la importación y otras formas no menos aberrantes pero muy socorridas en el que, al final, cada emprendedor termina en un agujero enrejado de alguna cárcel, no porque ha creado riqueza, como todo empresario, sino porque el camino lo ha dejado tapizado de cadáveres de sus competidores o de sus traidores aliados. Esta es una característica negativa del empresariado narco, o mejor, son los baldones que la sociedad le impone, por múltiples razones, al mercado de las drogas. No lo hace por los daños colaterales que todo negocio sucio provoca, sino porque el flujo de dinero no entra al torrente del mercado a cielo abierto; y eluden a toda costa las cargas impositivas fiscales; de lo cual se benefician la banca, el comercio y todas las estructuras de poder. La comunicación incluida.
Es interesante el fenómeno, por que, la cultura también abreva de estas fuentes para crear otras expresiones estéticas, religiosas, del lenguaje y demás formas; el cine y la televisión son los que más explotan este filón que atrae una gran masa espectadora; las pantallas se bañan de sangre y violencia, de mujeres hermosas, del buen vivir elegantemente etc.; es común que los capos se enfrenten a tiro limpio en plena calzada; no lo es, que dos banqueros se rompan el alma en la vía publica. Para ellos el cine tiene otros recursos más edulcorados, más románticos; los guiones siempre estarán urdidos de intriga y máximo de una quiebra económica o de un suicidio, como castigo final a sus magnates devaneos.
Para concluir con este tramo del razonamiento, veamos quienes son los perjudicados con este segmento del emprendedor narco. El consumidor final, como ya hemos visto, es el que tiene gran capacidad económica; o por lo menos el que se afana en conseguir recursos para llegar hasta la droga; la muerte, siempre latente en todo momento y circunstancia, y en el caso que nos ocupa no es una peste, como la bubónica en la edad media; basta revisar las estadísticas Es, como el alcohol, una pequeña parte de la sociedad se pudre en el y muere. Pero hay mil causas que producen mayor mortandad y provocan mayor daño y miseria. Ese es, el mundo financiero.
Bertold Bretch, decía que para tener dinero fácil y rápido, había dos caminos: asaltar un banco o montar un banco. Aquellos que pertenecen al mundo de las finanzas son, indudablemente de gran prosapia, siempre herederos de imperios económicos o salidos de ranqueadas universidades que aprendieron a manejar la macro y microeconomía del mundo contemporáneo; asesorados, la mayor de la veces en los centros financieros mundiales, por laureados premios Nóbel en economía. Esta es una pequeña diferencia con los narco emprendedores, no conozco de algún capo famoso que sea diplomado en ciencias de alguna cosa, debe haber existido y hoy también; regularmente ascienden a ese universo a punta de pistola, sin embargo, no se puede despreciar su gran iniciativa y talento para reinar y gobernar esos imperios.
La etérea atmósfera que envuelve a la banca y las finanzas, es inaccesible al mortal de los humanos. Es densa, compleja, esotérica, misteriosa. Demasiada científica, es más o menos, como la teoría de la relatividad superada por la teoría quántica, o, la materia oscura en los agujeros negros gravitacionales. Ese prestigio, le asignaron los sacerdotes de la economía capitalista. La construyeron de esa manera, para, a través de la ubicuidad del dinero, eludir sus fines y transformarse en cualquier propósito: multiplicar la riqueza, crear un súper poder, erigirse en amos del mundo, como el Club Bilderberg, que describe Daniel Estulin. Es tan intrincado, ese universo, que de la letra de cambio de la era de pluma de ganso, al dinero de plástico, o a la fiducia del chip del cyborg (humano biónico), con el cual, en el futuro se podrá realizar transacciones económicas y financieras a cualquier escala, media un abismo insondable de proporciones mágicas. Pero, a ese paraíso mágico nos conducen los amos del poder, con consecuencias más nocivas que las que pueden provocar los empresarios de la droga.
El desastre económico y financiero del 2008 en la meca del capitalismo, los EE. UU., no se compara ni remotamente, con el daño que puede causar la droga en ese mismo tabernáculo. La asistencia financiera que el Estado debió acudir a esas mafias, fue de 700 mil millones de dólares. Millones de norteamericanos se quedaron con una mano adelante y la otra atrás, miles perdieron sus hipotecas, el desempleo los arropo, la nación bordea el abismo del tercer mundo. Para burlarse de la sociedad, los autores de ese desastre moral -asalto, robo depredación…- legitimaron sus retiradas con ingentes sumas de dinero, como indemnizaciones, a sus sacrificados esfuerzos en “bien” de la humanidad ¿Acaso hubo fuerzas telúricas, o iras divinas, imponderables para semejante cataclismo? ¿No es la nación paradigma de los negocios y las finanzas? ¿Dónde estaban los más lucidos cerebros –premios Nóbel de economía- cuando se derrumbaba la entelequia de la riqueza? ¿Quién responde por el daño y la rapiña que ocasionaron a la sociedad los banqueros y financistas? ¿El daño, acaso, no es mayor y más destructivo que el de una coalición de mercaderes de la droga? ¿Cuantas muertes sin sangre, silenciosamente, quedaron y siguen tapizando la nación por el atraco de que fueron victimas? ¿Dónde están los responsables de esa catástrofe?
Son preguntas de fácil respuesta. El sistema esta diseñado para que así funcione. El Estado solo es gendarme, lo demás lo regula el mercado. Cualquier legislación que ponga orden al capital, son frenos para el desarrollo, dicen los panegiristas del dinero. En el Ecuador, los banqueros se birlaron ocho mil millones de dólares; todos los narco empresarios mas connotados juntos, no causaron el daño al país y a la sociedad, como lo hicieron los financistas y sus coaligados. Ni en Manta, ni en ningún lugar se instalaron bases militares norteamericanas para contener ese daño, ni arrestar a los Isaías, Aspiazu, Ortegas… la lista es larga.
Los unos y los otros, sin embargo, necesitan del poder político para llevar a cabo sus emprendimientos. Los banqueros acuden a la legislatura y al gobierno para blindarse en sus trapacias; los narcos, aceitan directamente el bolsillo de los legisladores, de la justicia, de la policía y todo poder que se ponga en su camino. El problema es de visibilidad e invisibilidad. En estas riberas paralelas, ni la ética, ni la moral existen. Existen los rendimientos del dinero. Nada más.

viernes, 23 de julio de 2010

50 AÑOS DESPUÉS


VICENTE VARGAS LUDEÑA
Volver a Cuenca, la ciudad de mis aprendizajes, por las mismas razones que lo hice hace 25 años cuando a mis ex condiscípulos del Colegio Benigno Malo se les ocurrió celebrar ese aniversario memorable; hoy lo hago nuevamente, después de otros 25. Bodas de oro los llaman a los 50 años del bachillerato. No es poco tiempo. Es medio siglo. Son algunas generaciones, muchos nietos, y tal vez algunos bisnietos. Este acontecimiento, indudablemente, es una poderosa razón para escarbar en la memoria aquellos seis años que tuve la dicha de vivirlos, cuando mi consciencia estaba recién despertando a la cosmogonía que me ayudaría a comprender la dialéctica realidad que me envolverá toda la vida.
Pero la memoria en los umbrales de los 70 años de edad, es mezquina para decantar lo vivido; por eso invocando el mágico realismo de G. García Márquez, me refugio en el que dice: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y como recuerda para contarla”; eso es, los recuerdos son pinceladas expresionistas que retratan, a veces, con fulgor y otras, veladas imágenes de la ciudad, de la gente, los colegios que transite, los compañeros, los maestros, las anécdotas, episodios, circunstancias; en fin, la vida misma, en un lapso de tiempo maravilloso y vital.
El mismo día que llegue para la celebración, realice un recorrido por las mismas piedras de las mismas calles que van y vienen, que llevan y traen del Colegio Salesiano; y cual asesino que regresa, imperceptiblemente, a la escena del crimen, medí el tiempo y los espacios que en el pasado cumplían una función: el patio de recreo, el enorme comedor, los dormitorios, las aulas y otros que han desaparecido por el cambio de uso de esos lugares, revivificando múltiples momentos de una casi niñez, que viví interno en aquel claustro. Siempre que he viajado a Cuenca me magnetizan esos edificios que fueron monasterio, y cumplo el ritual del asesino ignoto. En aquel Colegio, espiritual por antonomasia, iba dejando la ingenua candidez -que mas tarde seria brusca con el cambio a otro colegio- traída de los pueblos de la frontera sur. En ese lugar los misterios divinos de la existencia se acentuaban, adquirían categorías evangélicas, incuestionables, acabadas e irreductibles. El contexto siempre rodeado de olor a inciencio, a beatificación. El martirio y el sufrimiento adquiría cánones de perfección, aunque la misma congregación Salesiana no practicaba esos silicios, la vida de los hombres perfectos (los santos) de la Iglesia lo habían practicado siempre como forma de negar la tentación de la carne y la remisión de los pecados. Sin consciencia plena, más bien con temor y miedo avanzaba sin pensar en los complejos estadios que debía superar para llegar hasta donde me habían diseñado las metas, y yo concurrido hasta ahí, con la vida inquieta y aguda curiosidad: ser sacerdote; lo cual lo veía, como remota posibilidad. Pero estas mismas energías internas, llenas de misticismo y subjetividad que iban modelando un esquema mental escolástico, religioso y sobrenatural; mas tarde se convirtieron en fuerzas demoledoras de esa consciencia ingenua, para recurrir a la única vía trascendente de la razón y la racionalidad: el conocimiento objetivo del mundo que me rodea; y de esa manera volcar todas las capacidades racionales para su cabal comprensión, desechando abstracciones sobrenaturales, subjetivas y platónicas. Buscar el bien y la verdad por otros caminos, sumándome al pensamiento de Albert Einstein, “la búsqueda de la verdad es mas preciosa que su posesión”. O la socrática ruta, “Solo hay un bien: el conocimiento. Solo hay un mal: la ignorancia”; desde entonces, “nada de lo humano me es ajeno”. Sin embargo, debo admitir, la inmejorable calidad y calidez de la enseñanza, la dedicación exclusiva –no existía otro objetivo que estudiar y rezar-, el orden, la armonía, la disciplina, etc. eran un estilo de vida, en el que, el tiempo no parecía transcurrir; mas aun cuando cada uno de nosotros estaba balbuceando el conocimiento, y a la vida, no le debíamos mas que el vigor y la esperanza.
La peregrinación de hoy, lleva una enorme carga de recuerdos y fantasmas. Más, creo, que son fantasmas que realidades vividas; ni los unos, ni las otras son fáciles de construir, requieren la secuencia histórica de una vida; y tampoco, esta vida esta en la historia. Igualmente este texto no es para hablar de mí, sino, es para reflexionar, como ese lugar y las circunstancias modelan, para bien o para mal la existencia. Aquí y ahora, creo siempre, que fueron para bien.
La Cuenca que abandone hace 50 años para buscar otro lugar donde aprender como ganarme la vida, le estaba llegando los vientos alisios de la modernidad; y se disponía a abandonar su cascaron colonial y expandirse por las colinas y los valles con la fuerza que los nuevos modelos económicos, políticos y sociales contagiaban a la nación ecuatoriana. La Cuenca que conocí, cuando arribe por primera vez, tenia sus limites invariables por décadas, perfectamente tangibles; sus coordenadas geométricas se definían por sendas Iglesias –es lo que abunda- en cada extremo de ellas: San Sebastián-San Blas la una, Maria Auxiliadora-San Francisco la otra. Eran, esos los ejes con que se construían los límites del damero canónico, creado y regulado desde la colonia. El Barranco, que luego adquiere borde urbano y terraza-balcón sobre el Rió Tomebamba, era eso, el abismo limítrofe de otros horizontes ajenos a la “cite”. Fuera de esos ejes, pasábamos a los extramuros, -claro, virtuales porque no había murallas-, y de pronto aparecía la verde campiña en la que apacentaban apacibles vaquitas y de los techos de tejas de las casas de barro, salía el humo que los fogones con leña atizaban el café de la mañana fría.
Con ese bagaje emigre a un Colegio señero de la misma ciudad. Era, y es icono académico, arquitectónico y urbano; el ecléctico estilo neoclásico con sus desnudas paredes de ladrillo lo convierten en templo -no en iglesia-; sin ser descomunal, es imponente; sin ser símbolo de poder, lo es del saber; sus escalinatas signos de laberintos reales, conducen a la digna majestad del deber ser. A este Colegio peregrinamos cada 25 años para encontrarnos con los compañeros que añoramos ese pasado. La pasada convocatoria fue nutrida, espontánea, festiva, ceremonial, reflexiva, incluso algunos habíamos llegado con las esposas; pero este acontecimiento quedo ya en el recuerdo. Lo que nos proponíamos ahora, después de los cincuenta años del bachillerato, era un nuevo encuentro. Las preocupaciones inmediatas son las búsquedas, localizaciones, llamadas, anuncios de lo que debíamos celebrar, que debíamos peregrinar de cualquier lugar de la patria, a Cuenca, al santuario de nuestra juventud: el Colegio. La euforia para los que nos enteramos y trazamos el itinerario para estar en la cita, era variada en emociones y deseos.
El encuentro traía sorpresas premonitoras. Algunos ya no estarían jamás, habían muerto, incluso unos, hace pocos días. Otros, aunque lo deseaban hondamente, no pudieron llegar porque algo de su vida se había interrumpido; también, es una conjetura, los habrán habido aquellos que derrumbados por una vejez precoz, no quisieron compartir sus avatares. Tampoco los que asistimos, estábamos rebosantes de salud y de optimismo, de alegría, si; aunque internamente el implacable e inexorable tiempo, estuviera carcomiéndonos la vida. Al fin y al cabo estamos traspasando las herrumbrosas puertas de la vejez, donde los procesos de debilitamiento y deterioro de las células, tejidos, órganos, emociones, sentimientos, terminaran arrasándonos como un vendaval. En realidad, estuvimos pocos, pero nos encargamos con las anécdotas y los recuerdos, traerlos a todos al convite, incluidos los maestros con su respectiva “chapa”, lo que provoco que el recinto se abarrotara de fantasmas.
El maestro de ceremonias, sin nombramiento, de protocolo, de recepción e identificación de los personajes, fue Juan Méndez, exitoso militar de carrera, ahora retirado; fiel compañero, gran amigo, buen conversador, alegre y hasta cantante; junto a Mario Peñaherrera, abogado de profesión, también empedernido músico guitarrero le pusieron sonido y compás a la tarde. En el pasado fueron integrantes del dúo dinámico -en aquellos tiempos no habían parido aun a Batman ni Robin-; el Bombolo y el Zorro, verdaderos azotes de los maestros, de los compañeros, del vecindario y de todo aquel que caía en sus pillerías. La mañana, la tarde y parte de la noche se agoto entre remembranzas, cachos, consejos, música y copas. Íbamos quedando cada vez menos, la noche y los tragos hacían sus efectos, se renovaban las promesas de vernos nuevamente, el Colegio cumple 150 años de fundación en tres años, eran deseos, promesas nada más. Creo que no habrá convocatorias para otros 25 años, porque la mayoría, para esa época, ya estaremos convirtiéndonos en partículas de la misma materia que están compuestas las estrellas. Sin embargo, alguien o algunos todavía, darán batalla contra la muerte para ese tiempo. Bien por ellos.
Una mirada global del presente-pasado nos muestra como cada uno de nosotros, desde su cosmovisión, sigue construyendo su propia existencia. La búsqueda de sentido a la vida es una constante del hombre de bien. Son las utopías, las que alimentan la esperanza y fortalecen la perseverancia, “el que tiene -dice Nietzsche- porque vivir, puede soportar casi cualquier como”. Todos los que concurrimos a la cita, y de los que alguna noticia tuvimos, considero, seguimos filosofando; es decir, cada vez con más preguntas que respuestas obtenidas de nuestras propias existencias; lo cual hace que la búsqueda se vuelva mas incesante. Y como dijo Mario, –El Zorro- sanos éramos. Buenos ciudadanos, creo que somos. El Colegio y su mundo tallo en nuestras consciencias la dialéctica de la lógica –la razón-, de la ética –el bien- y de la estética, el placer de lo bello. Con esos principios seguimos caminando por la vida.