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sábado, 20 de noviembre de 2010

VIDAS EPICAS

Arq. Vicente Vargas Ludeña.                                                                                                                 
A pesar de la compleja axiología de la existencia humana, el decurrir de la vida, distingue los unos de los otros. Cada cual elige un espectro de valores que le den explicación a su devenir, claro esta, sin ellos, no es posible lo humano. Solo los cadáveres carecen de valores; también, el reino animal esta exento de ellos, los instintos gobiernan esas vidas.
Pero existen seres especiales que templan su vida en la virtud. La virtud esta más allá de la valoración y su ejercicio, es el arma de una lucha constante para vencer todas las adversidades. Además las diarias batallas no son por sí, ni para sí, son: para y con los demás. La libertad, el deber, el honor, la justicia, la democracia y otros valores colectivos son los hilos de la compleja red de propósitos con los que seres especiales se proponen construir sus vidas. Para personas corrientes, casi no llega a su cabal comprensión el alcance de cada uno de los conceptos, peor su aplicación personal. Conquistar y defender la libertad, por ejemplo, exige el cumplimiento responsable del deber con honor y dignidad, tal como, pléyades de hombres y mujeres lo han hecho a lo largo de la historia y ancho de la tierra. La construcción de la democracia es una edificación de piedra a piedra, todos los días, llena de incomprensiones e incertidumbres; muchas veces la muerte es la respuesta a estos tenaces luchadores. La sangre derramada por sus héroes es la ambrosía que alimenta sueños en los pueblos humillados y ofendidos. En las especies animales gregarias -las hormigas, abejas, termitas- frente al peligro agresor, la organización social obliga a todo el enjambre, defender su hábitat, es sobrentendido, con su propia vida. El ser humano tiene algo de esos rasgos, pero no siempre es capaz de estallar con su vida frente al esclavizador; debe surgir el líder, el guía, el dirigente, el héroe. Héctor defendiendo su querida Troya, sabiendo a quien enfrentaba, desafió a la muerte en manos de Aquiles.
El estoicismo espartano del luchador, lleno de ideales, de convicciones a toda prueba que busca derrotar las injusticias e iniquidades, siempre lo hace en condiciones adversas y desiguales: el ostracismo, la cárcel o la tumba, son sus posibles y próximos nichos. Cuando el sistema, al cual combaten, les ha ganado la batalla, su parafernalia justiciera entra en juego, sometiéndolos a toda clase de torturas y humillaciones. Karl Lielknecht (1919), combativo antimilitarista alemán, camarada de la mítica revolucionaria e intelectual Rosa Luxemburgo, cuando fue sometido por el aparato represor del Estado prusiano, pronunció una sentencia desafiante de eterno combatiente: “Ni un solo general ha llevado su uniforme con tanto honor como el que yo voy ha llevar la vestimenta de presidiario; yo estoy aquí para acusar y no para defenderme”. El héroe nacional de Grecia, Manolis Glesos, apostrofo, antes que lo juzgaran sus victimarios: “Mi mas sincero deseo seria que los que nos persiguen tuvieran el honor de ser considerados en la conciencia de la nación patrióticos tan auténticos como nosotros”. Mas. Otro combatiente contemporáneo, de la talla de titanes, Mandela, dijo en condiciones similares: “Cuando nos enviaron a la cárcel, teníamos el sentimiento de que nosotros éramos los victoriosos y que el verdadero acusado era el Gobierno. Eso nos ayudo a sobrevivir”.
La historia universal contemporánea, esta rutilada por esta estirpe de seres especiales; Latinoamérica es un caso particular, y que, ayer mismo, sucedió en Brasil. Desde los años 50, los movimientos de liberación nacional, se extendieron por Asia, África y Latinoamérica, encabezados por Cuba, triunfadora de la revolución. Esto motivó y solivianto a todo espíritu hambriento de justicia, pero repleto de valor, coraje y entrega, sin medir las consecuencias, agigantando su condición humana.
Dilma Dousseff, elegida Presidenta de la Republica de Brasil, es la fibra de que están constituidos estos seres. Militante guerrillera en los años 60, en la vanguardia armada revolucionaria Palmares. La llamaron “Juana de Arco de la guerrilla; su marido también combatiente armado, fueron sometidos a prisión y torturados. Luego liberada, continuo imperturbable la lucha por sus ideales. Hoy, es mandataria de una mega nación.
Pepe Mujica, personaje carismático y bohonómico, es recientemente Presidente de la Republica Oriental del Uruguay. Con un palmares lleno de ideales truncados. Empuñó las armas para combatir a un sistema injusto y caduco; porque con el fusil no se implora la libertad y la justicia, se combate desafiando la muerte, para conseguir todos esos anhelos. Trece años de cárcel fue el precio de sus sueños.
Michelle Bachellet, saboreo en su juventud la amarga persecución y la cárcel en 1973, antes de salir a un prolongado exilio. La nación reconoce en ella valores sociales transcendentes designándola Presidente de la Republica de Chile.
Álvaro García Linera, matemático, sociólogo e intelectual, boliviano, Vicepresidente actual de esa nación, paso por los agrestes campos de la guerrilla con el fusil al hombro. Sus sueños audaces y valientes le costaron 5 años de cárcel.
Evo Morales Presidente de la Republica Plurinacional de Bolivia, viene curtido de duras batallas contra la injusticia, desigualdad y desnacionalización de su patria. El confinamiento y la cárcel, es el castigo que el stablishment burgués y oligárquico lo sometió, pero no consiguió domeñar su piel, ni sus sueños, estaban templados en acero.
Luís Inacio de Silva (Lula), no fue huésped de la cárcel, pero el espejo de su hermano Freí Chico, que fue un activista sindicalista, militante comunista, preso y torturado hasta la muerte por los militares de aquel entonces, lo moldeo. Lula no estuvo en prisión física, pero si rehén de la injusticia, la pobreza y la falta de educación. Para ayudar a sobrevivir a la familia debió ser: desde lustrabotas hasta metalúrgico. Su pueblo lo eligió dos veces Presidente de la Republica de Brasil.
Hugo Chávez, desde los cuarteles en los que se educó, comprendió que había un camino para derrotar las iniquidades de su Venezuela: las armas. Se sublevó y fracasó. Fue inquilino de algún calabozo por algún tiempo. Llegó al poder que buscaba por otro camino, y ha confirmado su permanencia por esas rutas, con atronadores victorias electorales.
Fidel Castro, estudiante universitario pequeño burgués, abandona lo que sus padres anhelaban: ser un prestigioso abogado en un suntuoso buffet de una torre urbana de su querida Habana, defendiendo las causas ganadas de las corporaciones y mafias que estaban apoderadas de Cuba. Desde la cárcel enciende las luces de su propia conciencia e irradia valores al continente. Con el fusil en ristre sube y baja las montañas de Sierra Maestra, hasta llegar victorioso a la Habana para cambiar el curso de la historia de su Patria, de América Latina y ser ejemplo para los movimientos de la liberación que se multiplican por el orbe.
Mandela, siete letras nada más, un simple fonema, pero cargado de enormes significados humanos. Nelson Rolihlahla Mandela, es el nombre de este gigante Africano condenado a cadena perpetua, luego, reducida a 27 años de cárcel. El sistema opresor y racista que lo perseguía y buscaba su desaparición, se agoto, murió de inanición, y termino por liberar al prisionero que desde una celda en una isla estremecía el estabilshment blanco. Después de la liberación en 1985, su pueblo lo designo Presidente de la Republica de Sudáfrica. Hoy es figura totemica.
Ernesto Guevara de la Serna, el Che, figura mitológica universal, es la represtación mas elevada de la lista de personas autorrealizadas que hemos descrito anteriormente. Pero como decía Bakunín, al héroe hay que fusilarlo al día siguiente de la revolución para inmortalizarlo. El individuo que vive en la virtud –de viril, de temple- no requiere una eternidad de vida para dejar su impronta de una nueva humanidad; no es concebible un Che envejeciéndose, el ejemplo y las enseñanzas ya las dejo con su muerte sacrificada y heroica. El mundo del pensamiento político y la cultura, frente a la imperturbable y creciente presencia de esta imagen, perturbadora en el pasado para el imperio, hoy se ha convertido en símbolo único, especialmente para la juventud, de unos ideales desvanecidos por la voracidad del dinero y el consumo. Vargas Llosa, excelente escritor, convertido en panegirista del capitalismo imperial, se refiere al Che, de esta manera: “Si es verdad que hay leyes inflexibles que determinan el curso de la historia, es igualmente cierto que en ultima instancia hay ciertos hombres que con su voluntad y su genio aceleran o precipitan el funcionamiento de esas leyes, y que estas no son una mera sucesión de acontecimientos mecánicos. En América Latina, fue uno de esos voluntariosos visionarios que se empeño en acelerar la historia, y para lograrlo desplegó una asombrosa generosidad y un heroísmo ilimitado, sin que tanto sacrificio personal le permitiera ver con sus propios ojos el final ambicionado. También igual, en esto, a Bolívar y a Martí”. Fidel Castro compañero de batallas e ideales, en la edición del “Diario de Bolivia” del Che, confirma lo que la humanidad siente y palpita: “Pocas veces en la historia, o talvez nunca, una figura, un nombre, un ejemplo, se han universalizado con tal celeridad y apasionante fuerza. Es que el Che encarna en su forma mas pura y desinteresada el espíritu internacionalista que caracteriza el mundo de hoy y cada vez mas al de mañana.”
Existe un denominador común en esas vidas: primero, la valoración trascendente de la existencia humana; el siguiente paso es vivir como se cree y piensa; luego, avanzar hacia delante, practicando con convicción lo que se cree, piensa y valora. Para ellos no existe la amenaza del peligro, fracaso o muerte. El otro ingrediente que hace de esas personas, seres sin límites, es el compromiso social, como ya se dijo, su lucha es por y para los demás; toda la posible e íntima vanidad, humanos son al fin, se anula porque desafían al poder establecido: a la muerte. Las peripecias de sus vidas, tenacidades, ahora son reconocidas por las sociedades que se jugaron el todo por el todo.
Los grupos conservadores existentes en cada nación, escenarios de estos fenómenos, las teorías del gran capital, estigmatizan estas formas de lucha para llegar al poder, las denominan populismo, es una de tantas maneras de descalificar las reivindicaciones sociales. Lo que esto evidencia, es que, la lucha de clases es y será, independiente de nuestras voluntades, el motor que mueve, cual fuerza ciclónica, la historia humana.

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