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jueves, 10 de diciembre de 2009

EL IDIOTA DE LA FAMILIA

ARQ. VICENTE VARGAS LUDEÑA.                                                                                                                       
Septiembre de 2009
No es el Idiota genial que martirizó durante diez años, a Jean-Paúl Sastre y al que dedicó, mas de mil páginas, para descifrar el desconcertante ascenso intelectual y creador de Gustav Flaufert, desde la niñez, hasta la cúspide de su deslumbrante obra literaria: tallada en la inmortal novela: “Madame Bobary”. Tampoco estamos hablando de tres idiotas hispanoamericanos: Vargas Llosa, Apuleyo Mendoza y el tal Montaner, que escribieron la obra más idiota sobre las izquierdas latinoamericanas; ni del Idiota de Dostoievsky. Entonces, no hablaremos de ningún idiota de las letras. Lo haremos sobre el idiota pedestre que abunda en las calles de cualquier ciudad; y que tiene todo el derecho a vivir su peregrina existencia, provocando el menor espanto entre los que lo rodean; pero que no lo tiene, cuando su presencia se encuentra en las entrañas del poder y es miembro de la familia del Presidente.
En la historia de la humanidad, los idiotas y la idiotez han plagado y atormentado a las familias, a la sociedad y principalmente al poder. El poder político ha sido el más perjudicado por estos minusvalidos mentales. La monarquía española del siglo XVI, estaba signada por una estirpe de idiotas; que según especialistas en genética, era un proceso de degeneración cromosómica; producto de relaciones incestuosas y parentales; cuyos descendientes debían asumir el trono por mandato humano-divino.
Es decir, el idiota y la idiotez es lo mas pernicioso cuando tiene una expresión pública y mas aún, como ya se dijo, en el juego del poder. Pero también existe un síndrome, igualmente catastrófico y perverso que riela en la misma ciénaga, en el mismo charco de la mediocridad; cuando en el manejo de la cosa pública, intervienen, no solo el idiota de la familia, sino la cohorte parental: hermanos, tíos, sobrinos, cuñados, musas, mozas; y hasta la abuela Panchita. La teoría es simple. En una familia normal, la composición, la complexión intelectual y moral es variada. Exitosos, mediocres y fracasados. Hábiles artesanos, profesionales distinguidos, brillantes intelectuales, lúcidos lideres, guerreros; y porqué no, héroes. Siempre habrán fuertes y débiles; existirá una matizada composición familiar: Así ha sido la especie humana desde las eras geológicas: heterogénea, inscrita en la selección natural. Esta claro que, todos los miembros de una familia, no todos son lucidos y brillantes, ni todos son idiotas; salvo la excepción monárquica degenerativa, señalada anteriormente. Entonces, la familia para bien o para mal, cargará sobre su cotidianidad de la vida, el estigma del idiota; unas lo llevan y soportan con mucho amor; otras los marginan. No así, cuando el idiota es heredero de una fortuna o de un trono. Eso es; aquí nos interesa el idiota en las estructuras del poder y en el ejercicio del mismo.
Pero como se dijo anteriormente, las prolíficas relaciones de parentesco en la vida de las Instituciones públicas, es el reverso de la misma moneda en la penumbrosa mediocridad. Moneda de amplia y libre circulación en esta realidad ecuatoriana, de dudosa calidad ética y eficacia institucional (y porque de una vez no decirlo, perversa práctica). La presencia de extensas e intensas redes familiares en el seno de organismos públicos, no hacen sino prostituirlos. Se equivocan aquellos que creen que con esa trouppe parental aceran las fidelidades y las lealtades. Lo que evidencia esas prácticas, es la mediocracia como pandemia institucional; y los famosos parientes se convierten en tristes “ganapanes”. El vergonzoso Gobierno de Lucio Gutiérrez fue la cúspide de esa pandemia de la mediocridad familiar. Con este sujeto se cumple la teoría a plenitud. Todo era gris, nada era transparente, todo estaba enredado en urdimbres familiares; distribuyendo y ejerciendo el poder como en abacería. El cuñado Villa, se convirtió en símbolo paradigmático de esa costumbre ruin. En la actualidad, aparece en este el gobierno un pariente idiota de una avilantez gansteril digna de los grandes capos. Omnipotente, omnisciente, ubicuo y de gran solvencia testicular.
El idiota de la familia en el actual Gobierno, resultó ser el hermano del mandatario. Según su propia idiota percepción, se cree y califica, lo suficiente y brillantemente listo. Pero en realidad es un pequeño roedor, enloquecido por los potajes que lo abruman en la despensa; y, víctima futura a la vez, de las garras de los buitres que lo rodean. Terminara tragado en los agujeros negros que la prensa y sus áulicos le han tendido; al no haber comprendido, jamás, el papel del hermano liderando un proyecto político nacional. No asimiló que la sociedad Ecuatoriana, insistentemente ha consagrado su fe y sus sueños en un cambio transformador de las realidades que lo atan al ominoso pasado. Eso es solo comprensible en un idiota, a pesar que debe haber compartido con los gestores honrados, que si los hay, de una revolución que se soñaba en los inicios del proceso, y que se vive actualmente. Es el moderno Caín, no usa la mandíbula del burro para matar a su hermano y para saciar sus apetitos materiales; recurre a la traición de unos ideales éticos que el pueblo le encarga al Abel ecuatoriano. El interés, del Caín ecuatoriano, que fracase el sueño de cambio político, será la muerte moral del hermano. Su proyecto comercial codicioso, lo antepone a una multitud que busca cambios; desprecia e ironiza la credulidad de los demás en la propuesta política que los otros creen y confían. Se considera listo y burgués; aquello no están mal, cualquier puede sentir, creer, o necesitar esas cualidades para sobrevivir en la selva mercantil y en la puja del escalafón social. Para lograr aquello, antes, ahora y mañana -siempre será así- aquello se logra, transparentemente, opacamente y por supuesto casi en la mayoría de casos, en las urdimbres de redes mafiosas.
De tal manera que, reclamar para sí esos éxitos, sencillamente es de una idiotez magnificente. El Presidente ha explicado con bastante acierto, lo penoso que resulta asimilar esa granujada por parte de El, de la ciudadanía y de los seguidores del proyecto político. Pero no es lo suficientemente acertado, que el insecto haya estado revoloteando la llama y no haya sido detectado. Su quemazón, es candela que puede incendiar el Palacio.
El Presidente se ufanaba de la asepsia familiar en su gobierno; sin embargo no estaba esterilizado de esa epidemia. La presencia constante y participación electoral de su hermana en el Guayas, es otro escabroso y desagradable capitulo, de lo que mencioné antes. En una familia, no todos tienen el mismo talante ni talento, tampoco es obligación su presencia en ejercicio del poder político. Si acaso llegaron a comprender la responsabilidad de la práctica política, existen varias formas de acciones, que producirán satisfacciones íntimas y hasta sociales, digo yo, si están negadas de intereses y cálculos personales.
Por otro lado, los hermanos coraje no caen en la cuenta, que sus vidas, antes del antes, estaban signadas por la diseñada rutina de sus existencias. El idiota, tenía la profesión de Ing. mecánico; ese universo no lo satisfizo, soñó con ser un hombre rico. El país tiene demasiadas limitaciones industriales para desarrollar megaestructuras todos los días; aquí no calzaba. Entonces el personaje de nuestro cuento emigró con su astucia mercantil donde se invierte grandes recursos; consecuentemente existe mayor rédito, ganancias legitimas, por supuesto. Las obras civiles de infraestructura siempre habrán; para contratar, no es preciso ser un PHD. Un cadenero de topógrafo, ascendió a contratista de carreteras y luego a magnate de los medios, su nombre era: Antonio Granda Centeno.
Todos los argumentos de su derecho y libertad para trabajar y contratar en la obra pública del Estado son deleznables. ¿Por qué en el pasado sus montos de contratación no alcanzaban los dígitos actuales? ¿Cuánto tiempo le tomó montar esas estructuras empresariales y contratar con fluidez todo lo imaginable que el Estado ofertaba? El monto total de los contratos es abrumador, es el precio de una megaestructura, aquí o en cualquier parte. Este pobre hombre, idiota, intentaba convertirse en modelo del empresario a la ecuatoriana, en un poderoso jeque del dinero, prestidigitador de los tinglados del poder y en totémica figura de la riqueza, mimetizado en gaseosas neblinas ideológicas.
Las mismas razones le brotan a la hermana para su participación política electoral: derecho, libertad, participación, entrega para los demás; y otras monsergas. Nadie puede dudar de aquello. Deberán ser verdad. Pero, aquí surgen igualmente preguntas, mas que respuestas. Independiente de su acervo, su instinto de animal político; ¿Dónde se encontraba? ¿Qué proyecto, propuesta, postura ideológica tenía antes? Porque, con los hermanos del presidente hay un antes y un después muy definido, muy claro; no pueden engañar. “Antes de mi no hay antes”, dice por ahí una canción. Aquí, en cambio; después de mi, hay mucho después.
Solo las monarquías son estructuras familiares apoderadas del gobierno y soportadas por los pueblos. Sus virtudes que son escasas, se reflejan en el misticismo que le imprimen a sus prácticas para ocultar sus aberraciones. No puede ser de otra manera, son seres repletos de gula, nada ni nadie les pone limite a sus deseos y desenfrenos. Claro, siempre hay excepciones. En la democracia, y mas aún en la posmodernidad, esas practicas familiares, ni en los negocios; peor en el ejerció del poder político. La familia es importante pero debe tener, condición sine qua non, un rol claramente definido, transparente y fundamentalmente patriota, en un proceso de cambio como el que se aspira y construye con la revolución ciudadana. De lo contrario, a elegir: cada botón a su camisa.

ARQUITECTURA Y POST MODERNIDAD

Arq.Vicente Vargas Ludeña                                                                                                                   
INTRODUCCIÓN
La sin par empresa del ser humano por explicar los fenómenos, que independientes de su intervención suceden a su alrededor; o los que manifiestamente manipula y transforma, son sometidos a la exégesis del conocimiento, de causa y efecto. Esto, a su vez, son la causa primera de otras y nuevas formas de conocimientos de los fenómenos que naturaleza y artificio van produciendo en la condición humana y la civilización.
El mundo actual nos abruma inexorablemente; contradictoriamente nos uniformiza, en tenaz lucha por individualizarnos. “El ser íntimo está confundido, es indistinto y múltiple”, independiente donde se encuentre al momento; puede ser en el corazón de África, en las coralinas islas del Pacífico Sur, en las cumbres andinas o himalayas, o en las antípodas polares. En todas partes está atrapado por la causa primordial que lo hace humano. “El lenguaje interviene como un poder destinado a expropiarnos de nosotros mismos para ponernos en la línea de aquellos que nos rodean, para modelarnos a la medida común a todos. Nos define y perfecciona, no termina y determina…El uso del habla es una de las causas esenciales de una conciencia infeliz, y es mucho más importante porque no podemos estar sin ella”. Maldición y bendición a la vez. Gracias a la lengua fue posible determinar una serie de “estructuras” que rigen y organizan otros “sistemas”; en el desarrollo impetuoso de la humanidad y la civilización. La guerra de las civilizaciones de Huntington, solo existen en el gabinete del Pentágono, para justificar el carácter imperial de las vanguardias del poder total. La civilización de hoy es una sola: bosquimanos, los huaoran, Silicon Valley son matices, de la gran divinidad jupiteriana que nos envuelve, nos rodea a veces sin tocarnos. Ese Júpiter, como el poder y la ubicuidad de todos los dioses, es el mundo global de la información y las nuevas tecnologías; cuya esencia es cundir todos los intersticios de la vida, la producción, el consumo, el conocimiento, la cultura, etc y el tema que nos hemos propuesto descifrar: la arquitectura y la postmodernidad.
Las teorías de la arquitectura siempre estuvieron sometidas a al historiografía vitruviana, a la historia del arte; además la arquitectura misma, se la estudiaba en alguna época en las Escuelas de Bellas Artes; lo que la hacía depender de otros campos del conocimiento para explicar su objeto. El lenguaje, como se señala anteriormente, permite la comprensión de los complejos sistemas que estructuran la cultura en general y la comunicación en particular. Este camino desarrollado por el estructuralismo nos ayuda internarnos en los dédalos de la globalización, para desembocar en el espacio arquitectónico. La entusiasta obra de Marshall McLuhan, escrita en la década del setenta del siglo pasado, nos entusiasma aquí también, y por la percepción particular que McLuhan le otorga al espacio visual y el espacio acústico; en el nuestro para desentrañar si existen otras formas de percepción y valoración del fenómeno arquitectónico. La holidad de los acontecimientos y las cosas era el ingrediente estructuralista que le faltaba a la arquitectura para tener casillero propio en el universo del conocimiento.
La categoría espacio, es una unidad de un discurso epistemológico; el espacio es un vacío donde se encuentran todas las cosas que existen y sirven de contenedor de ellas: el espacio cósmico inter e intra galáctico, el espacio planetario conocido, nuestro lugar natal: La Aldea Global, hasta el espacio tridimensional que logramos percibir primero y construir después, se convierte en arquitectura. El primer rango viene desde la categoría del espacio-tiempo Newtoniano, multidimencional, hasta el espacio Euclidiano habitual, aprehendido por la geometría elemental; es el que nos interesa reflexionar en este trabajo; pero en el contexto perceptivo y construido en las nuevas tecnologías. La creación arquitectónica debe procurar una ordenación de los detalles en el mundo físico con el objeto de producir experiencias de percepción. La reflexión que aquí nos preocupa es eso; la percepción del fenómeno arquitectónico (espacios-formas) en la nueva dimensión que está generando el universo y la conciencia digital.
En el reino animal, la evolución de todas las formas de vida finalmente triunfa. Después de largos y dialécticos procesos de adaptación, selección y supremacía, la especialidad de los sentidos desarrollados capaces de otorgar a la especie el dominio de su hábitat y por supuesto le garantizar su medio de vida en la cadena alimentaría: de cazador y presa. Es así, como determinadas especies desarrollan, un mundo perceptual, fincado en los sentidos de alta calidad física o química, gracias a los cuales pueden sobrevivir, reproducirse y mantener con éxito a sus congeneres. Unos desarrollan la percepción del espacio, las formas, los colores, los sonidos con mayor especialidad que otros. La variedad de murciélagos, por ejemplo: para unos el sonar es su refinada máquina para percibir el espacio; otros, la grandeza de su visión; hay unos que el único sentido que le otorga una larga vida, es el acústico, para eso la evolución le dotó de unos enormes pabellones en las orejas y una compleja estructura en el oído interno. Es capaz de escuchar el aleteo de una mariposa a distancia considerable, e incapaz de percibirla visualmente a escasos centímetros, si la frágil mariposa también condicionada en ese competitivo mundo de posesión de armas de destrucción, no se le ocurre mover un solo miembro que provoque “ruido”. En cada medio ambiente, más especies alcanzan un alto nivel de evolución. En el mar existe una máquina inigualable que ha evolucionado perfeccionando toda su naturaleza. El cuerpo: un diseño geométrico de enorme capacidad dinámica, recubierto de una piel que evita la turbulencia en su desplazamiento; la capacidad sensorial de altísima definición; la vista, el olfato, acompañada de ondas eléctricas que le permite detectar la presa. Es el tiburón terror de los mares, máquina que deviene en miles de años de cambios. La especie que tiene un cuerpo avanzadamente evolucionado, tiene una alta capacidad sensorial del espacio que lo rodea, creando en el su habitad que le otorga “el pan de cada día”; de esa manera garantiza la perennización de su especie. La especie humana ha evolucionado paralelamente con todas las demás formas de vida. Conocemos la serie de limitaciones físicas y sensoriales que lo ponen en desventaja competitiva. Pero, claro está, existe una diferencia cualitativa que ha ido desarrollándose, la inteligencia, hasta ahora mismo no saber donde desembocará. Este solo hecho hace que el dominio del espacio vaya desde su solar nativo hasta el espacio cósmico que pugna por dominar.
Finalmente para ir desbrozando el camino. Una obra, sobre teorías de arquitectura, escrita en la década de los años cincuenta del siglo pasado, se atreve a refundirse en especulaciones que presienten que el hecho arquitectónico es más que “una máquina para vivir”, como diría Le Corbusier; o una historia de los estilos. Se trata de “Los Medios de Expresión de la Arquitectura”, escrita por el arquitecto sueco Sven Hesselgren; aunque sus fundamentos son sicologistas; la virtud radica en el holismo del tratamiento del tema, apoyado en una teoría muy en apogeo de ese entonces, como la “gestalt sicológica”. La psicología de la Gestalt, corresponde a la escuela de psicología que se dedicó principalmente al estudio de la percepción. Frente al asociacionismo imperante, la escuela de la Gestalt postulaba que las imágenes son percibidas en su totalidad, como forma o configuración (del alemán, Gestalt), y no como mera suma de sus partes constitutivas. En las configuraciones perceptivas así consideradas, el contexto juega además un papel esencial. Los estímulos se reciben primero aislados, como ‘sensaciones’ que después se organizan en imágenes perceptivas más complejas. Los psicólogos gestaltistas descubrieron que la percepción es influida por el contexto y la configuración de los elementos percibidos; las partes derivan de su naturaleza y su sentido global (holismo), y no pueden ser disociados del conjunto, ya que fuera de él pierden todo su significado.
MARCO REFERENCIAL
Marco Vitruvio, (70 a.c- 25 a.c) es el primer teórico de la arquitectura, dejó una importante obra; combinación de historiográfica, especulación estética, hidráulica e ingeniería. Sus “Diez Libros” constituyen un manual del Constructor y del Arquitecto. En la actualidad, dos mil años después existe uno muy usado en las Facultades de Arquitectura; Neufert es el autor del pesado volumen. El estudio de la obra de Vitruvio se inicia en el Renacimiento, en un esfuerzo por retomar la arquitectura clásica greco-romana y el pensamiento racional a la vez; en una combinación de la forma y la nueva visión humanista de León Battista Alberti (1404-1472), el hombre como medida de todas las cosas. Es la antropocentris que cambia de eje, rompiendo las estructuras geocéntricas oscurantistas de la Edad Media, construidas por los padres de la iglesia, la célebre patrística. Aquí se debe reconocer, que ese pensamiento teológico dominante produjo ese “horror arquitectónico”- como lo llamaron alguna vez- maravilloso: el gótico y sus catedrales.
El pensamiento ilustrado del Renacimiento, se constituye en el principal impulsor del desarrollo, y nuevas búsquedas de la forma arquitectónica. Aunque las especulaciones teóricas e historiográficas se fundamentaban en la valoración de la estética formal; no podemos dejar de mencionar el papel de la arquitectura como mass media y reproductora de la ideología dominante. Su búsqueda y las expresiones formales encontradas, tienen su fin en las variantes cada vez más exigentes; desde el barroco, hasta el hostigamiento visual del churrigueresco. Nos encontramos entonces en la percepción del espacio visual y sus formas más acabadas del placer estético. Podríamos hablar de un hedonismo de la vista, y nada más. El hombre cada vez más lineal, más analítico; mundano en oposición al misticismo aplastante del cristianismo del medioevo.
Lo que está por venir, anuncia el fin de una era (Alvin Toffler la denomina la primera ola), y el comienzo de la revolución industrial siglo XVIII y la expansión territorial (segunda ola); este proceso se encargará de ir marginando esa ampulosa expresión y única valoración del espacio visual existente. Intervienen otros materiales, nuevas formas de producción, el racionalismo se apodera de las conciencias y de la sociedad; la arquitectura sigue proyectando la edificación como respuesta a las nuevas necesidades de construir ciudades, industrias y viviendas para los obreros. Estas respuestas al momento presentan nuevas formas de controversia y de discusión. Se debate la dicotomía entre forma y función, la supremacía de la una sobre la otra, o que, la una se genera en la otra: “la forma se determina por la función” por ejemplo. Como se podrá observar los tres principios de Vitruvio: firmitas, utilitas, venustas (resistencia, funcionalidad, belleza) que permanecieron ocultos durante muchos siglos, aparece en la época moderna con gran ímpetu; el objeto arquitectónico sometido a la gran presión de la demanda debe cumplir el fin propuesto, debe funcionar. De ahí la frase “la casa es una máquina para vivir”.
En las primeras décadas del siglo XX, se publica una obra, poco conocida, sobre “Las Teorías de la Arquitectura”; su autor Borissablevith, alumno del prestigioso profesor de Estética de la Sorbona de París, Víctor Match. El principio del valor estético se fundamenta en la estructura funcional de la visión; el fenómeno de la perspectiva -las líneas del tren se unen en el horizonte- permite la comprensión del funcionamiento del ojo. El resultado es una función óptico-fisiológica; es decir, existe una real correspondencia entre el observador con la función óptico-fisiológica y la naturaleza con sus formas, casi unánimemente, triangulares. El árbol es de forma triangular, las montañas, los volcanes, el horizonte se triangula para el ojo observador, etc. La arquitectura es la organización del espacio, el ordenamiento físico de las funciones y la formalización de los elementos materiales que constituirán el hecho arquitectónico. El resultado, según Borissablevitch, será la materialización del proceso simbólico -forma triangular -la naturaleza visual del sujeto, y la capacidad física del objeto para sostenerse, resistir esfuerzos y lo más importante comunicar: solidez, estabilidad, y su alta valoración estética. Las pirámides del Valle de los Muertos en Egipto, serían el paradigma de esa metáfora pétrea. El autor analiza los monumentos más importantes de la historia de la arquitectura y encuentra la aplicación del fenómeno óptico- fisiológico en todo. ¿Existe en los sujetos la tendencia inmanente a la búsqueda permanente de esa forma cuyo punto de fuga se aleja desde su línea del horizonte? Es una respuesta de no fácil explicación. Los hay también diseñadores, que intencionalmente tratan de romper o contradecir aquellos principios.
La conclusión en esta parte, es que toda valoración estética de la expresión formal de la arquitectura, pertenece exclusivamente al campo de lo visual. Por lo que se puede apreciar no ha cambiado mucho, entre la visión de Vitruvio y las nuevas interpretaciones; aunque si se deja sentir una explicación más gestáltica por el holismo del fenómeno, y no solo desde la percepción visual. En esta civilización de alta tecnología electrónica (la tercera ola) el mundo perceptual que se le presenta al hombre requiere la participación totalizadora de su cuerpo y sus sentidos. La arquitectura, consecuentemente, deberá encontrarse en la búsqueda de las respuestas a esas exigencias de las nuevas tecnologías.
El siglo XX ha sido prolífico en revoluciones sociales, políticas, económicas, científico-técnica, cruentas guerras, etc. La dinámica de esos cambios ha sido tan acelerada, que hay sociedades en algunos casos, se han adaptado lentamente, aunque en su seno se hayan suscitado; otras orbitan el desarrollo sin beneficiarse de esos cambios y las hay también aquellas que definitivamente, no asimilan o son impermeables. El marxismo y el estructuralismo, fueron dos pensamientos sin duda alguna, que cambiaron el curso de la historia y de la humanidad. Está en discusión si uno u otro es un sistema filosófico o un método; para el efecto de nuestra reflexión nos es indiferente. El hilo conductor que más adelante nos ayuda a armar los elementos del sistema, es el estructuralismo, como en efecto se detallará.
Según la línea del tiempo, la edad moderna comienza con la caída de Constantinopla en 1453. El inicio del humanismo, los grandes descubrimientos continentales, etc; el Renacimiento como la más clara expresión del pensamiento. De esto ya se trató brevemente. Pero el verdadero modernismo solo llega con la revolución industrial y fundamentalmente bien entrado el siglo XX; con las más avanzadas tecnologías: el motor de combustión interna todavía vigente, la aeronáutica, la telefonía, nuevos materiales de construcción; distintas formas de ocio, penetración profunda de la mass media; Freud y el psicoanálisis, la bomba atómica, la teoría de la relatividad de Einstein, la teoría cuántica de Max Planck etc.
El modernismo, en el sentido cultural o superestructural, ocupa los mismos casilleros de esa línea del tiempo: literatura, música, artes visuales, arquitectura. En todo discurso de la estética y arte del modernismo que hemos calificado aquí, y en el hilo conductor de nuestra reflexión sobre la arquitectura y su dialéctica reciprocidad entre el avance de las fuerzas productivas, la ciencia, la tecnología y todos los conflictos que surgen en esos procesos; es inevitables el tratamiento de las vanguardias que van surgiendo a través del tiempo. Las señoritas de Avignon de Picasso 1903, registran la partida de nacimiento del cubismo, y el inicio de una crisis de representatividad. Con la aparición de la fotografía y el cinematógrafo más tarde, la representación retratada de la realidad se volvió obsoleta. Surgen entonces los conflictos sobre la realidad y la “incertidumbre” de nuestra percepción de las cosas: la representación de informarnos del efecto de interacción entre el observador y el objeto. Reacuérdese la crisis de la representatividad visual de la obra arquitectónica de Borissablevitch: la función óptico-fisiológica. Las posibilidades de incertidumbre de lo que el sujeto ve, se multiplican en la medida que la ciencia y tecnologías descubren otras formas de conocimiento. Por ejemplo, el impresionismo nos mostró como las apariencias cambian con la luz y son afectadas por el movimiento: Monet 1832-1883 había descubierto que la luz cambia constantemente; la incertidumbre de representatividad, lo induce a captar la “instantaneidad”, e inicia una serie sistemática de la Catedral de Ruán”; cuando la luz cambia el pintor empieza otra tela.
Sin dejar de reconocer algún papel que jugaron, en su época, el conflicto eterno que en el arte se suscita; la búsqueda de formas de representación y percepciones nuevas, afecta al mundo de la estética. Por ejemplo: aquello que podemos concebir-lo infinitamente grande y maravilloso- pero no está dentro de nuestra capacidad representar, define exactamente lo sublime. En consecuencia omitiremos los otros ismos: como el dadaísmo, surrealismo, pop art, constructivismo, arte conceptual, minimalismo, etc; aquí es necesario hacer una digresión sobre el cubismo; porque este tiene una gran influencia en la arquitectura moderna. Cezanne (impresionista) no era físico, ni modernista; tampoco lo fueron los cubistas. Pero los talentos por diversos caminos se complementan: ciencia y arte. La inteligencia y el talento, por ejemplo de: Goethe, Picasso o Einsten y Darwin; para mezclar literatura –pintura, igual arte; astrofísica –ciencias naturales, igual ciencia. No son inteligencias diferentes todos son: sencillamente geniales. Volviendo al cubismo, diremos que a este lo sustenta todo un marco teórico que lo hace posible, como: la simplificación a formas y planos geométricos; puntos de vista múltiples y simultáneos (la vista salta de un lugar a otro), movimientos trabados; y un poco lo que proponemos reflexionar en este trabajo, la síntesis de espacio y figura: la gestalt de la forma; la percepción holística del conjunto. La figura humana simplificada mediante la geometría, en interacción con el espacio que lo rodea y en un tratamiento arquitectónico; deshumanizada para muchos, lineal y sosa para otros. Finalmente es el reconocimiento de que el ser humano no es excepcional a la realidad; podemos vernos o transformarnos en esas geometrías espaciales bi o tridimensionales ontológicas.
Los estadios de la historia no son estancos; es decir no acaba hoy en la tarde una etapa, era, etc; y mañana, amanece otra. En las nuevas formas subyacen por mucho tiempo aquellas que se niegan a desaparecer. Por lo tanto no existe un límite para hoy y un comienzo para luego. Lo postmoderno, es siempre después de algo: “modo” es ahora mismo; entonces será “después de ahora mismo”. La posmodernidad si así todavía se la puede llamar en el mediano plazo debido a la velocidad de los cambios, es la conjugación totalizadora: de las formas, los materiales de construcción, las técnicas constructivas, la participación en la configuración del recinto de todos los lenguajes que activan, excitan, el cuerpo y los sentidos. Modificando las conductas, las formas de producción, el ocio etc.
En la nueva arquitectura se ofrece lo vernáculo, es decir ofrece un revival del pasado histórico y su simbolismo pero bajo la forma irónica de la parodia, el pastiche y la cita. Disneylandia es el símbolo de ese metalenguaje “el palacio de Blanca nieves”; la ciudad de Las Vegas, es otro espacio donde se recrea y refríen alarmantemente las formas con una fuerte carga simbólica del pasado histórico: los Cesar´s Palace, los Palazzo venecianos, las esfinges y pirámides egipcias etc; en un derroche sin límites de recursos y materiales. Sin embargo Disney, aporta; como veremos más tarde, aunque es una arquitectura lúdica, un conjunto de experiencias holísticas, que las nuevas tecnologías se lo permiten. La posmodernidad que aquí se trata de dilucidar no se reduce a los alardes formales, o al fraccionamiento de las nuevas expresiones visuales de la Arquitectura, logradas por los arquitectos vanguardistas. Sin embargo es necesario señalar, que la muerte del estilo Internacional de la arquitectura moderna –“máquinas para vivir” –pregonados por Mies Van der Rohe, Gropius, Le Corbusier y otros funcionalistas, es una realidad.
NUEVA VISIÓN
Las relaciones y las formas de producción, son al fin y al cabo, las que modelan el sistema de la economía política, la superestructura y todas las instancias del ser y la sociedad. M.Hardt A. Negri, en su libro “Imperio” cita a Robert Musil, que a comienzos del siglo XX decía: “Hubo una época en que las personas crecían naturalmente en las condiciones que les deparaba la vida y aquella era una manera muy saludable de llegar a ser uno mismo. Pero hoy con toda esta agitación de las cosas, cuando todo se aparta del suelo donde creció, hasta en lo que tiene que ver con la producción del alma, uno realmente debe, por así decirlo, reemplazar las destrezas manuales por el tipo de inteligencia que combina con la máquina y la fábrica”. Parangonando a Musil, diríamos que la inteligencia y las destrezas simbolizadas en el overol y el hollín de la fábrica, se reemplazó por la inteligencia pura, por el ser informatizado; el hombre digital. “En la actualidad,- continúan Hard y Negri- toda la actividad económica tiende a situarse bajo el dominio de la economía informática y a sufrir las transformaciones cualitativas que ésta le impone”.
Muy pocas personas tienen la conciencia clara del momento que viven. El lugar común -cualquier tiempo pasado fue mejor- a veces es un estilo de vida y se vive en el pasado, o a horcajadas en el ayer. El hombre del renacimiento vivía con la mente y la imaginación en la Edad Media. El siglo XIX en el Renacimiento saboreando un Clasisimo incondicional. Aquí mismo en la era digital construimos remembranzas neoclásicas como alarde de gusto culto. Mc Luhan propone: “La humanidad ya no puede, debido a su miedo a lo desconocido, gastar tanta energía en traducir todo lo nuevo en algo viejo; sino que, debe hacer lo que hace el artista: desarrollar el habito de acercarse al presente como una tarea, como un medio a ser analizado, discutido, tratado para que vuelva a vislumbrarse el futuro con mayor claridad.
El libro escrito en la décadas del 70 y 80, por Marshall McLuhan y B.R. Powers, denominado “La Aldea Global”; introdujo un fonema lingüístico para la comprensión de los fenómenos que estaban ocurriendo a nivel planetario: “globalización”. Nuestro planeta tierra, el lugar natal convertido en una aldea, como cualquiera de las tantas que existen. En la aldea común, hay un elemento importante y dominante: la comunicación es casi instantánea; todos los sistemas sensoriales funcionan. García Márquez, es un maestro en la narración de sus obras de ficción; que siempre se desarrollan en aldeas, donde la descripción del texto es multisensorial, aunque no estuviera escrito: se siente el olor a sangre de la victima (¡¿”alguien recuerda el “Olor de la Guayaba”?!) los pasos del asesino o la respiración agitada del muerto por venir; en la novela “Crónica de una muerte anunciada”. Es anunciada, porque la información se riega como pólvora radiante, y ya, todos saben quién, cómo, cuándo y dónde morirá irremediablemente Santiago Nasar. En ninguna forma de arte está negada la experiencia de otras sensaciones, emociones o percepciones, mas bien lo sublimizan. Vale la digresión.
La importancia de la obra de McLuhan, para nuestro trabajo, radica en que nos ayuda a explicar como la cultura mundial está cambiando para sumergirse en un modo de percepción distinto. Sus principales fundamentos relativos a nuestro propósito arquitectónico son: “el espacio visual como el conjunto mental de la civilización occidental, tal como ha procedido durante 4.000 años `para esculpir la imagen de sí misma monolítica y lineal, una imagen que enfatiza el funcionamiento del hemisferio izquierdo del cerebro y que, en el proceso, glorifica el razonamiento cualitativo. El espacio acústico es una proyección del hemisferio derecho del cerebro humano, una postura mental que aborrece el dar prioridades, rótulos y más bien enfatiza las cualidades tipo norma del pensamiento cualitativo. El espacio acústico esta basado en el holismo, la idea de que no hay centro cardinal sino varios centros flotando en un centro cósmico que solo exalta la diversidad. Los medios de comunicación y las nuevas tecnologías poseen una estructura fundamentalmente lingüística. No son como el lenguaje “sino que en su forma esencial son lenguaje, cuyo origen proviene de la capacidad del hombre de extenderse a si mismo a través de sus sentidos hacia el medio que le rodea”.
Las teorías de McLuhan, plantean en esta discusión, al fenómeno de la percepción del espacio desde el funcionamiento del cerebro y el desarrollo de la cultura. “El espacio visual es un efecto secundario del carácter uniforme, continuo y fragmentado del alfabeto fonético, (a-b-c-d…) originado por los finicios y agrandado por los griegos”. Según los neurólogos el razonamiento jerárquico es una función del hemisferio izquierdo del cerebro; el uso del alfabeto necesariamente jerarquiza el sintagma y el paradigma. “El alfabeto fonético –continua-sustenta todo el desarrollo lingüístico occidental. Para cuando ya había pasado por los griegos y los romanos y se había situado en la literatura impresa del Renacimiento, se había alterado de manera sensible la relación occidental de los sentidos. “Los griegos crearon el alfabeto como una forma de representación sin significado semántico o visual. Los ideógrafos egipcios, por ejemplo, estaban relacionados con sonidos y acciones sensoriales particulares, con signos gráficos únicos”. La tradición oral se reemplazó por el lector, con la consecuente perdida de otras manifestaciones sensoriales en el proceso de la comunicación. Las culturas orientales, se debe recordar, no tienen en su escritura el alfabeto fonético.
La pregunta que surge ¿Qué tiene que ver el alfabeto y el comportamiento sensorial?. Sigamos avanzando en éste tortuoso y enigmático proceso cognitivo. Para las personas que podemos calificar “incivilizadas”, “analfabetas”; por ejemplo: “los esquimales, no pueden visualizar en dos dimensiones. Si se les pide que dibujen los animales que cazan en una superficie plana, el resultado (para nuestros ojos) es a menudo grotesco. Pero si se les pide que dibujen la misma figura en una superficie redonda, como por ejemplo un colmillo de morsa, el mismo dibujo adquirirá vida tridimensional al hacer girar el colmillo entre los dedos” (E.Carpenter). Sigamos con la mentalidad prealfabética: “en el verdadero hombre tribal –dice Yeats- no hay causalidad, nada ocurre en línea recta”. McLuhan concluye “No hay pasado o futuro, solo la esencia de ser que existe ahora…experimenta en forma directa un sentido de intemporalidad, de modo que jamás se preocupa por cuestiones como- “quien creó al creador”. Causa y efecto que atormenta a la cultura alfabética occidental y cristiana por la cual se desangra ¿Quién resulta más estúpido?
Los orientales tienen la capacidad de readaptarse a todas las condiciones físicas y sociales. Susan Sontag nacida en EE.UU. da un testimonio de vida, en una visita a Vietnam del Norte, en plena agresión norteamericana; se lamentaba que “los vietnamitas no sepan odiar mejor”; frente a un enemigo tan brutal. Añade luego: “una de las razones por las cuales me resulta difícil entender a los vietnamitas, consiste en que me he formado en una cultura asentada sobre la culpa; efectivamente Ruth Benedict señala que “La gran sanción para el norteamericano es la culpa”… el japonés hace referencia a un hombre bueno, el norteamericano a un hombre malo. Este es el resultado de la percepción totalizadora de las culturas post y prealfabetas en el mundo de la ética.
En el uso del espacio son más sutiles aún; para el pintor chino cuando comienza a planear su obra, primero está el espacio, su mente se multidimensiona en la búsqueda de significado del espacio. “Casi cada espacio -dice un pintor-de nuestros cuadros posen significados: el espectador puede llenarlos con su propia imaginación o solo con sentimiento”. El poeta chino Yeh Ch’ing Ch’en, sobre la tristeza escribió:
De las tres partes de un escenario de
Primavera, dos son tristezas,
Y la otra no es otra cosa
Que viento y lluvia
El taoísmo sostiene que solo en el espacio vacío yace lo verdaderamente esencial, “La utilidad de un jarro de agua yacía en el espacio vacío donde podía ponerse el agua y no en la forma del jarro o del material con el que estaba hecho”. El vacío es poderoso porque todo lo contiene.
La estructura del espacio visual es un artefacto de la civilización occidental creado por el alfabetismo griego. “Es un espacio percibido por los ojos al estar separados o abstraídos de los demás sentidos”. El alfabetismo fonético ayuda a separarse del mundo que lo rodea; el recorrido del ojo en el alfabeto que va construyendo la palabra, ésta seguida por la otra y así, hasta su cabal comprensión de la página leída; lo aísla visualmente del conjunto. La lectura dinámica, por ejemplo, ayuda a superar esa artesanía visual de la lectura.
La estructura del espacio visual construye una mente: continua (infinita, divisible, extensible y monótona); conectada (figuras abstractas con límites fijos, lógicos secuenciales); homogéneas (uniforme por excelencia); estática (inalterable cualitativamente). El ojo hace el trabajo de la mente, la imaginación domina el pensamiento del occidental alfabeto. A veces se exigen pruebas oculares para la existencia misma. Si no lo has visto no existe, suele decirse -“ver para creer-”. Todas las artes visuales, incluida por supuesto la arquitectura, en la composición, ordenamiento y jerarquización de los elementos que constituirán el conjunto; son determinantes estos conceptos. Son los ojos, la mente del diseñador.
Estos prolegómenos de la especialidad sensorial convertida en norma civilizadora por el autor de “La Aldea Global”, del espacio visual originado en el alfabeto fonético y del espacio acústico como razón misma de la naturaleza humana; lo conducen a advertir que las nuevas tecnologías que se están construyendo, requieren de una holidad en la visión del hombre electrónico. “El robotismo global”, fundamentado en la computadora, el video, satélite, internet, la base de datos y todas las formas virtuales de la comunicación modelan nuevos patrones de vida. La arquitectura función testimoneadora de la humanidad debe ser analizada en el nuevo contexto, donde el cuerpo es el modelador del espacio y el sujeto el arquitecto de su propio lugar. El robotismo tiene ya, algunas aplicaciones tecnológicas en la arquitectura. Un software puede manejar: la regulación de la luz natural y artificial, el sonido, la climatización, la seguridad; los recintos pueden ser modificados aleatoriamente con paneles móviles, el mobiliario adaptado a cada circunstancia, hasta la edificación podrá cambiar de orientación en cada estación del año. Provocando en el sujeto diferentes percepciones, sensaciones, sentimientos o emociones.
En la década de los años cincuenta apareció una obra de arquitectura, aunque tiene un ligero carácter de manual, en realidad es un ensayo fundamentado en un riguroso marco teórico científico: Los Medios de Expresión de la Arquitectura y su autor Sven Hesselgren. Se aparta del método historiográfico de la arquitectura y se sumerge en la sicología de la gestalt y en la fenomenología del espacio. El estudio de las modalidades de la percepción para la experiencia arquitectónica; de la forma visual, el color, la iluminación, la textura y todas las formas visuales producidas por estímulos ópticos; la superficie táctil y la forma háptica que se perciben mediante los dedos y las mano; el registro muscular en el modo cinéstisicos, y las auditivas se estudian en la acústica.
La percepción del movimiento y del tiempo pueden tener estímulos ópticos, acústicos y de otra índole, simultáneamente. La realidad virtual que hacen vivir efímeramente los parques de recreación en las grandes ciudades especialmente en las ciudades de Orlando, Florida; Disneylandia entre otros. Estas experiencias sensoriales, son precisamente, la holidad en su más clara expresión: el cuerpo y todos los sentidos atravesando una amalgama de sensaciones, sentimientos que el vendedor de ilusiones (Disney) lo somete al sujeto. La conjunción de ese holismo, que McLuahan debatía con respecto al espacio y todas las formas de percepción; es lo que la arquitectura actual busca.
CONCLUSIONES
En la finalización de este discurso teórico sobre el espacio, el recinto o lugar y el fenómeno arquitectónico; frente a las diferentes formas de percepción. Recurriremos nuevamente a Hesselgren para tener una imagen totalizadora de todo lo dicho hasta ahora. La fenomenología de la percepción del espacio, fue tratado ya en las disquisiciones de McLuhan; la preponderancia de la percepción a lo visual o lo acústico. Reiteramos la importancia del espacio vacío para la cultura oriental; la realidad de un cuarto (recinto o lugar) se halla en el espacio vacío encerrado por el techo y las paredes; y no en esos elementos constructivos. Esto es exactamente la gestalt arquitectónica; la experiencia del recinto constituye a pesar de lo sucesivo de la misma, una holidad primaria típica; que se interpreta inmediatamente en su totalidad y que solo después puede ser analizada por sus elementos o sea percepciones más simples como techo y las paredes; sensaciones tales como el color, direcciones visuales, etc. Estos elementos de percepción del recinto no se encuentran únicamente dentro de la modalidad sensoria visual, sino también en otros sentidos. Puede afirmarse que tratándose de la percepción del recinto interviene el conjunto de todos los sentidos.
Solo a modo de colofón sobre la experiencia del recinto; se deberá señalar otras interpretaciones mediante otros sentidos no visuales. Las sensaciones hápticas y táctiles; el sentido háptico es aquel que percibe solamente objetos cercanos. Cuando se toca la superficie de una pared, se obtiene la confirmación que existe. La existencia de una sensación háptica favorece en alto grado la experiencia del recinto. Las sensaciones táctiles de objetos cercanos indican el carácter del recinto; así como las sensaciones de temperatura comunica lo cerrado, abierto u otra forma de lugar. Vale señalar la diferencia entre la experiencia del recinto y la escultura: todas las gestalts visuales (formas agregadas, de esto ya se hablo) pueden ser interpretadas simultáneamente; es decir, de un solo golpe de vista; la pintura se percibe de esa manera, independiente del análisis estructural que se desee realizar. Empero, la escultura aislada no puede en su plasticidad ser experimentada en el momento, de un vistazo, debe ser recorrida y percibida sucesivamente. El recinto tiene los mismos requisitos de experimentación. La escena que representa (show), una experiencia en el entretenimiento, en un parque de diversiones de la ciudad de Orlando, nos ubica en el contexto de lo que hemos tratado de reflexionar a todo lo largo. Es un auditorio cerrado para el espectáculo; aparecen por la parte exterior de cada lado del escenario, dos rugientes motocicletas cabalgadas por dos intrépidos conductores. Corren al centro del mismo y se estrellan, produciendo un estruendo ensordecedor. El choque causa una bola de fuego y funde una masa metálica brillante; que, derretida se esparce por todos los lados; hasta fijarse, una gota de ese material parecida al vibrante mercurio como una molestosa mosca, entre ceja y ceja del espectador. Los sujetos tratan de quitársela con la mano infructuosamente. Los acontecimientos se van sucediendo, estimulando a cada instante todos los sentidos y el sistema glandular: la adrenalina, las endorfinas, algunas personas no pueden controlar sus esfínteres. En el sitio de las butacas la temperatura varía; aparecen vibraciones y hasta un olor diferente. De pronto, las luces y los sonidos aturden, el show en el escenario fenece conjuntamente con el colapso del piso del espectador y una lluvia real cae desde arriba. Hasta que, súbitamente, todo queda en calma. La iluminación se uniformiza, llega el silencio. Los sujetos se miran entre si, encajan una sonrisa de miedo, perplejidad y también de optimismo. La función ha terminado. Aplausos

jueves, 26 de noviembre de 2009

UNA LECTURA DE “TATUAJE DE NÁUFRAGOS”


VICENTE VARGAS LUDEÑA.
06-02-09
FICHA TECNICA.
NOMBRE: Tatuaje de Náufragos.
AUTOR: Jorge Velasco M.
GENERO LITERARIO: Novela.
EDITORIAL: ABYA YALA.
NUMERO DE PÁGINAS: 425pag.
GALARDON: Premio-Proyectos Literarios Nacionales Ministerio de Cultura-2008
El autor de ésta, su… no se cuantas novelas escritas, me regaló un ejemplar de la obra que aquí nos preocupa, con una lacónica dedicatoria: “Para Vicente este Tatuaje”. Luego, –me digo- después que leas, deseo que escribas algunas notas, que te den la gana, sobre el texto. Pero antes de continuar con las notas que me den la gana; confieso que hace mas de año y medio, casi dos, me entregó el primer borrador para que lo lea y le de una opinión que me de la gana. En la mitad de la lectura debí abandonarla; entre las varias razones: primero, no me dio la gana, luego me abandonaron las ganas, por que me abrumaron otras ganas de la vida y el destino. Perdón, por el intento deconstructivista de este paradigma sobre los deseos y las ganas.
Por supuesto, Velasco continuó en su porfía; sacar adelante su engendro, como él llama a sus creaturas literarias, con o sin mi opinión. Cosa que no puede ser de otra manera. El padre debe poner de pie a su concepción y echarla andar. Hasta aquí, es justamente, lo que ha hecho. Entonces, su engendro; Tatuaje de Náufragos, “Ya es de Todos”.
En los treinta y tantos años, en el ir y venir por los caminos; en interminables encuentros de diletancia, Velasco siempre ha compartido y a veces me ha contagiado sus devaneos ficcionales y poéticas mitomanías, y también las no poéticas. Hace años, en esas jornadas de bohemia, sin tiempo ni censura; uno de sus engendros, en avanzado estado de gestación, diríamos sietemesino, se perdió. Con mucha tristeza y culpa, -me dijo- Te acuerdas del único borrador de la novela “El Ladrón de Levita”, que llevaba conmigo -en esos tiempos no existían archivos digitales- se perdió. No fue robo, ¿Quién podría robar un Ladrón aunque tenga Levita? Lo perdí, por borracho.
Mucho tiempo después, en una limpieza que se hacia en mi estudio profesional, a veces taberna, apareció una carpeta que me era conocida. Cuando Velasco se enteró, no sabia que clase de promesa hacer, si religiosa: una vela, una misa, una limosna en la capilla de la beata de Nobol, una peregrinación de hinojos al Dios Baco; o, la mitómana frase: “No Chupo mas”. Jamás me enteré cual ofrendó, porque ninguna cumplió.
Tatuaje de Náufragos es la última narración de Velasco y su obsesivo leitmotiv existencial: transformar su realidad en ficción. Se dice que enmascarar la realidad del mundo y la vida en la ficción y el mito; es una manera de huir de la prosaica rutina que a todos nos envuelve. Pero, si ha ese oficio de mitómano contumaz con la palabra y el verbo, le siguen inquietantes y sugestivas descripciones de lo vivido; conflictos y reflexiones en los lectores; criticas al texto y lo narrado; y por que no, también, cuando acierta, y un jurado en un concurso encuentra que es el mejor de los narradores, y le asignan un buen reconocimiento en metálico (dígase dólares); existe ya, una satisfactoria respuesta al camino elegido. Es como el mercader que eligió su destino: intercambiar objetos por dinero. Indudablemente, no se puede estigmatizar dicha actividad. Claro esta, existe una enorme diferencia entre el mercader y el escritor. La satisfacción y gozo del primero, es intercambiar cosas, casi siempre útiles, que satisfacen necesidades prácticas y cotidianas y a su vez le permiten hinchar la talega. La satisfacción y gozo del segundo, es la producción inútil de su obra literaria. Muchos viven sin leer jamás un libro, sin embargo respiran todavía. Pero, la tarea de escribir: es trascender el tiempo, cuestionar la realidad; por supuesto, volverse también provocador; suscitador de emociones y sentimientos en los demás.
El arte es un reflejo de la realidad. El arte es una forma de conocimiento. El arte es un complejo sistema de signos; estas son entre otras, sus definiciones. La literatura y todos sus géneros pertenecen al arte; y este constituye la mayor esfera de la estética. Es aquí donde se encuentra la paradoja. Nadie puede vivir armónicamente, sin someterse a la simple y a veces compleja urdimbre de emociones y sentimientos. Mundo que, querámoslo o no, esta gobernado por la estética. Se preguntaran de qué habla la novela: ¡De amor! ¡Un Thriller! ¡Un drama! ¡Una comedia! ¡Una tragedia! Lo menciono porque siempre buscamos significados inmediatos, fáciles, casi que nos identifiquen. Eso aquí no importa por el momento. Para emprender un recorrido analítico sobre Tatuaje de Náufragos, nos despojaremos de los esencialismos positivistas, que fueron buenos en alguna época, pero que, en la actualidad, son bastantes relativos.
La literatura contemporánea y el arte en general, en las artes plásticas son más patéticos; cada vez nos alejan de esa realidad a la que todos nos aferramos y la damos por verdad universal y univoca. Además es la que nos gusta, que venga siempre acompañada de un significado inmediato, que nos traslade a emociones vividas y acontecimientos conocidos. Ahora, más bien, el nuevo espectro de vanguardias que nos presentan, corresponde a un realismo conceptual; que no es racional ni emocional. Para comprender a plenitud una obra literaria, es preciso conocer la construcción de la realidad y ésta es gran medida una construcción humana. El origen de toda realidad es subjetivo. Cada mundo es real a su manera, mientras se atiende a él; solo que su realidad desaparece cuando desaparece la atención. Toda descripción del mundo presupone a alguien que lo describe (lo observe). Lo que necesitamos es, pues, una descripción del “descriptor”, o, en otras palabras una teoría del observador. Esto es exactamente lo que sucede en Tatuaje de Náufragos; es el observador (narrador en este caso) describiéndose y observando el contexto. No existe nada fuera del texto, porque todo es texto. El narrador, léase autor, se encuentra así mismo como fuente de toda realidad.
El estructuralismo condujo a una decodificación sistemática y sistémica de la realidad; entendida esta, como un sistema de signos que comunican, por lo tanto significan. Roland Barthes fue su más conspicuo difusor de la lectura decodificada y desestructurada, útil y necesaria para encontrar en el texto literario los procesos de creación y todo el universo de connotaciones que en él estén contenidas. Pero fue, Jaques Derrida, quien desacralizó la realidad construida en los tinglados del lenguaje. Fue mas allá, cuestiona la lengua y todo lo que con ella se puede construir; incluido, naturalmente, el texto literario. Si la realidad construida es una paradoja, con mayor fuerza lo es, el texto literario. Me atrevo a señalar aquí, ese refrán popular: “Nada es verdad, nada es mentira, toda realidad tiene el color del cristal con que se mira”.
Derrida proporciona un camino para sumergirse en el mundo del conocimiento y un método para su interpretación: el “deconstructivismo”. Este exige la fragmentación del texto y en el se detecta los fenómenos marginales, que fueron reprimidos por un discurso hegemónico. Este enunciado se cumple con imaginativos planteamientos en arquitectura. La geometría euclidiana, ya no es, el único fundamento para la configuración el espacio. La ruptura del plano y la recta se armonizan, ahora, con estructuras fractales; y el mundo sensorial de las percepciones espaciales, con realidades virtuales. Como casi todas las cosas materiales que vagan en la naturaleza infinita; y los sentidos trasladados al mundo de los sueños. Al fin y al cabo, casi todo en el universo es fractal; y en él, casi todo es onírico. Ese orden aparente del movimiento, las formas y las percepciones, entrañan un caos perpetuo en el otro orden que alcanzamos a descifrar y luego ha construir. El deconstructivismo, nos ayuda a descomponer y ha componer, porque exige lecturas subversivas y no dogmáticas de los textos, es un acto de descentralización, una disolución radical de los reclamos de verdad absoluta, homogénea y hegemónico. Estamos atávicamente atados muchas veces, a esquemas cartesianos; consecuentemente, la interpretación del mundo que nos rodea la volvemos unívocamente verdadera; lo cual nos conduce a graves desengaños, terribles frustraciones y dramáticas tragedias. Esto es válido individual y colectivamente; en la política, las emociones, sentimientos etc., en la ideología se expresa con mayor crudeza. Siempre vivimos buscando sentido a los actos y las cosas. Lo que se debe buscar son huellas de ideas y su paradojal universo para encontrar las contradicciones del alma humana.
Tatuaje de Náufragos es un océano urbano, donde navegan creaturas con sus vidas, cual conjuntos fractales, venidos de todas partes; con todas las pasiones y lucidez posibles, inventados y creados de la nada. También existen vidas reales que dan testimonio, todavía, de sus vidas. A muchos de ellos los conocemos: algunos han muerto. Esto es una novedad diferencial en la narrativa local: héroes y villanos de ficción y también de carne y hueso. Fernando Nieto, el encadenado al exilio; el bizcoVengador” y el Negro “Doble Eme”; entre otros. Los conocemos. Muchos de ellos han pasado por las cátedras de esta Universidad. Cómo dejar de recordar -aprovecho la ocasión- a esa recia figura moral, amigo complaciente y sobre todo, brillante poeta; creo que no lo supimos valorar, cuando compartimos con él este lugar. Estamos hablando de Hugo Salazar Tamariz. Brillante escritor y consecuente militante; muerto hace diez años, y que justamente, en estos días las cofradías de las letras le rindieron un merecido homenaje, con la edición de toda su Obra.
Las poéticas son las fuentes, los manantiales de la realidad, de las que el arte se apropia a través de la mimesis. Aristóteles y Nietzsche, para explicar el fenómeno estético, se sumergen en las profundidades abisales que la tragedia, como obra de arte provoca y origina; en una visión ontológica de lo humanamente incierto donde habita el miedo. Tatuaje de Náufragos, es una expresión estética de las poéticas, que la realidad urbana le suministra al narrador, en este caso, la ciudad de las manglares, con todo su trafago tropical. Por esa razón bien podrá llamarse la Ciudad Tatuada. Velasco algún momento intentó, llamar así a la novela; pero le dijeron que había demasiadas ciudades tatuadas. El desarrollo de la novela esta surcada por meandros de ficción y realidades; donde la incertidumbre, del “mas luego”, desbroza los caminos de las creaturas que deben obligadamente; por voluntad del narrador, viven al filo de la tragedia. No porque los aceche la muerte, sino porque no saben si son muertos, aunque muchos estén vivos y prestados de la realidad. Al fin y al cabo, todos llevamos un tatuaje en el alma desde que nacemos y lo arrastramos por los circuitos de la vida. Esa es la visión trágica, de esas poéticas, abastecedora de una realidad apolínea y otra dionisíaca.
El conflicto existencial en el universo diseñado por el autor de la novela, se extiende por todas partes; y a todos los involucrados el destino los maneja con discrecionalidad. Los episodios pesquisables que buscan unas misteriosas pinturas, no son sino, subterfugios para tejer urdimbres de seres que requieren explicar su presencia en el otro. Cada uno necesita del decir y el que hacer de los que disputan consigo el espacio, los afectos y desafectos, los placeres y la razón. La literatura es el océano, para ser mas puntual, la palabra y el lenguaje es la esencia de que esta compuesta la arquitectura de la obra. El poema CONFESIONES DEL EBRIO INMORTAL (Pág. 195 y siguientes), consagra esa búsqueda de trascender con el verbo, de saber que se puede describir una emoción y verter un manantial de sentimientos dionisíacos. Es un himno al borracho celebre, de los que la historia no se avergüenza y mas bien los adula porque sin ellos la vida sería demasiado gris. No es apología. Es homenaje a Baudelaire, Poe, Polock, Rimbaud. Larga es la nómina de aquellos que un día pasaron por estos caminos bebiendo con sed inagotable; y en esa fuente perecieron con placer y sin miedo. También, el poema es brindis y una peregrinación a la vereda de cualquier esquina para ofrendar una copa al borracho desconocido, en los tugurios de la ciudad.
Esta dicotomía ontológica de la vida en la obra de arte: apolíneo y dionisíaco; le pertenece a Federico Nietzsche. Decíamos, que las poéticas son destellos luminosos que alumbran, con luces y sombras, los senderos de la realidad y que el creador, las percibe mas y mejor que los demás; claro está, desde su particular perspectiva y visión-. Si aceptamos como valido el influjo poético apolíneo: es decir, la conjugación del orden, la armonía, la sensatez y hasta la racionalidad; sin mermarle un ápice, la paradigmática belleza que el divino Apolo irradia desde el Olimpo; Dioniso, es por otro lado, Dios del vino, del placer, del hedonismo, de la embriaguez; sin quitarle la posibilidad crapulosa que podría llegar a ser. Esto constituye el envés y revés de la misma moneda, fraguada en el mismo metal: la sensibilidad estética. También representa, la incesante lucha entre dos fuerzas que atenazan al ser que busca una existencia de ejercicio pleno de su libertad y confirmación de su propia identidad y pertenencia.
Los engendros nacidos de la ficción y los náufragos de carne y hueso que deambulan en las páginas de la novela, tienen una vida hemiciclo. Por una parte, buscan los caminos para una apolínea existencia: casi racional e intelectual; los placeres, las pasiones, el éxtasis narcótico, la sensualidad hedónica, la embriaguez báquica; plasman la otra parte, a una estirpe de seres tatuados y naufragados, (póngase atención, no es lo mismo que fracasados). Seres atados al cordaje del Montreal, metáfora del viejo barco corroído por los mares y las tempestades oceánicas.
Sueña, marinero, con tu viejo bergantín;
Bebe tus nostalgias en el sordo cafetín…
Llueve sobre el puerto, mientras tanto tu canción;
Llueve lentamente sobre tu desolación…
Anclas que ya nunca, nunca más, han de levar;
Bordas de lanchones sin amarras que soltar;
Triste caravana sin destino ni ilusión,
Como un barco preso en una botella del figón
Así, gemía el tango en la rock ola del Montreal a punto de naufragar, cuando en el fondo de su mecanismo activaba la Ayora: Niebla del Riachuelo. Mientras el tango, trova maldita y nostálgica, alimentaba la sensibilidad, el romanticismo, y despertaba pasiones ocultas; la cerveza y el humo del cigarrillo aguzaba la inteligencia, la imaginación, el talento y otras percepciones estimulantes para diletar; destruyendo y componiendo el mundo; imaginando guerras revolucionarias, tomándose el poder el proletariado; pintando el cuadro inmortal, como lo hacia Humberto Moré; escribiendo la magna obra literaria; y así sucesivamente, cada quién soñando sus futuras realizaciones, perdurables o efímeras transcendencias.
Zacarías Lima, medico de muertos, o mejor, medico para los muertos, y sus personajes satélites, todos ellos seres imaginarios; conviven y comparten realidades también imaginarias, en la ciudad de los manglares, con una tribu urbana sedentaria, cuyos miembros, vivían del cultivo del pensamiento y las ideas. Afanosamente, buscaban una explicación a sus existencias, en seductores devaneos filosóficos sartreanos; cuando arreciaban peligrosamente las carroñeras incertidumbres ontológicas, del cogito ergo sum; devorando los cadáveres que dejan el desarrollo de la técnica y la ciencia; dudas y sospechas que toda la escuela filosófica de Frankfurt, más el pensamiento de Derrida, Foucault y demás, no lo han podido explicar a cabalidad el impacto de estos procesos de la civilización. A esto debemos agregar: el estigma en los individuos que Albert Camus dejo marcado. Todos, o casi todos, por lo menos los que se cuestionan el aquí y ahora de sus vidas; se convirtieron en Él Extranjero, como Meursault. O las nuevas dimensiones que la post modernidad amenazaba: el hipismo, la unidimensionalidad marcuseana del individuo; el conflicto y su secuela de dudas que deja el desarrollo sin freno y el consumismo. La genocida guerra de Vietnam, la revolución Cubana y los movimientos libertarios en el tercer mundo; dejaban ondas huellas en el pensamiento anarquista y veces nihilista, de aquella tribu. Las disquisiciones filosóficas, ideológicas y políticas llevaban la impronta del pensamiento pequeño burgués, aunque algún miembro de aquella tribu sea de origen proleta. Lo que, duda no cabe, es que las generaciones que sintieron el impacto de la crisis existencial; intentaban vanamente, unos, liberarse de la condena perpetua del consumismo y todas las formas de masificación y cosificación de sus vidas, pero luego, caían en el nihilismo dionisíaco; los otros, apolíneos, apostaban por una explicación a su existencia, aunque no lo quisieran, en el marco del establishment. Las manifestaciones estéticas que se debatían y sus vertientes en la expresión artística, jamás llegaron alcanzar transcendencia alguna.
Con crudo realismo el narrador testimonia, en la Página 296 y siguiente, el desconcierto de sus vidas y sus propósitos, en esa tribu urbana sedentaria. “Zacarías Lima siempre quiso ocultar la verdadera historia de Sicoseo. El grupo literario nació a la borda del Montreal una noche de aguaceros violentos con rayos y centellas.
- Mal Augurio- dijo Medardo paz, un comunista ortodoxo que creía en el diablo y leía cartas del Tarot-.
Se habían urdido tantas historias falsas sobre el grupo que ya casi estaba aceptado que se trataba de un movimiento insurgente en la cultura de la ciudad, cuando sólo fuese una liga de pavos y borrachos, por eso nunca salió nada bueno de ahí, de aquellos seres doblegados por el alcohol y la marihuana, que se reunían cada sábado para beber y fumar en un departamento de la calle Imbabura, justo al lado de lo que más tarde fuera el Gran Cacao. Él sabía que casi nunca se leyó trabajo alguno que se acercara al verso o a la fábula, o sea al ritmo y al mito, sólo se escuchaban los largos monólogos del bizco “Vengador” quién había encontrado ocho tontos que lo dejaban hablar cuatro horas seguidas sobre el intelectual orgánico del italiano Antonio Gramsci, tan parecido a Medardo Ángel Silva; la penitencia ideológica- religiosa de Narcisa de Jesús Martillo; la abdicación del “Rey de la Cantera” en el estadio de Barcelona; el triunfo posible, vía inconciencia de clase, del Frente Amplio de Izquierda. Fernando Nieto, el poeta encadenado, nunca leyó nada; el negro “Doble Ene”, por ese tiempo murmurador y mezquino, tampoco, jamás escribió nada, ni el “conde”, que todavía no era “Giorgio Hammer”, sino Jorge Martillo a secas, herido por los clavos y silicios de su tía lejana, la beata embalsamada de la Iglesia de San Alejandro el Grande, el ronco Artieda no soltó ningún rebuzno herido, sino esperó, hasta que “Jota Jota” muriera un día del mes de febrero para ponerlo a batirse a duelo contra Olimpo Cárdenas en un pueblo fantasma. La mayor prueba de la falsía de Sicoseo fue que nunca volvió a parecer otro número de aquella horrible revista impresa en papel Kraft de empaque que tuvo en la portada el fotomontaje de Humberto Moré, un rostro de hombre con cuatro ojos que miraba al lector por todas partes…” Hasta aquí la cita- En resumen, de esa tribu urbana sedentaria, la pintura tuvo algunos dignos representantes; en la literatura, el único sobreviviente de ese naufragio, es Velasco Mackenzie, que sigue flotando en el salvavidas de la palabra.
Por otro lado, la temporalidad de la novela, se consagra en el auge de la globalización; precisamente cuando el mundo se estaba reduciendo a un pequeño “recinto”. La dinámica de todos los fenómenos sociales, culturales, políticos, económicos se convirtieron en domesticas cotidianidades con un vértigo desquiciante. Ahora mismo, esa espiral vertiginosa, amenaza desquiciar hasta los cimientos de la sociedad, con el crack financiero global.
Mientras Zacarías Lima navega intermitentemente en la ciudad de los manglares, recalando en el puerto del Centenario para abordar el buque Montreal que pronto naufragará; el horizonte acuoso refleja el eco de unas marchas blancas y otras negras, que amenazan con tirar abajo al Dictócrata. Este fondo que tiene la novela, muy bien, son los coros y las suplicantes que llenan el escenario del teatro griego, como golpes a la conciencia de la sociedad, en las tragedias inmortales de Sófocles.
Para finalizar, haré un esfuerzo de síntesis crítica. El narrador, monta en la ciudad de los manglares, su ciudad, un escenario para desarrollar una obra de teatro del absurdo. A pesar que la muerte esta presente diariamente en la Fronda, anfiteatro anatómico policial, no es la condición ni leitmotiv de la novela. La Fronda, es un pequeño refugio de seres anónimos, que giran alrededor, no de la muerte, sino de un oficio sobre los muertos. Esta condición de la vida, no atormenta ni promueve sentimientos de ninguna clase; simplemente es la cara oscura de la gran farsa teatral. Tampoco es la esencia de unas vidas taciturnas; aunque al final de la obra, la muerte asoma, como variante temporal; para apuntillar las pesadillas de Zacarías Lima y sus congéneres imaginarios.
Creo, que la deconstrucción de la novela que yo intento, es una aproximación filosófica sobre la vida, la cultura y la sociedad. Como señalé en los prolegómenos, sobre la descripción e interpretación de la realidad en el arte; reitero: para comprender a plenitud una obra literaria, es preciso conocer la realidad, y esta es gran medida una construcción humana.
En plan, menos analítico y más intimista, debo decir: que la novela pudo tatuarse, en menores tiempos y espacios; y el naufragio pudo causar menor número de damnificados. Pero, a Velasco, no le dio la gana. Más bien tuvo ganas infinitas, de nunca terminar de narrar lo que para él, esta realidad se volvió indisoluble en su vida. Esa es la paradoja que lleva tatuada el alma humana. La necesidad de construir un mundo, con su cosmovisión; con lo que se vuelve indispensable en la existencia. Ahora, también debo aclarar, por que he testimoniado esos trajinares: que si de escribir se trata, y a eso lo invitan; la noche de copas se vuelve interminable.
F I N