Translate

miércoles, 1 de mayo de 2013

NI TRIUNFO NI APOTEOSIS… PESIMISMO


Arq. Vicente Vargas Ludeña
No está clara la pertinencia del concepto de ciclo en la vida de los seres. Indudable que la materia prima de ese círculo -de ahí deriva ciclo- es el tiempo; entonces el problema es su  geometría. En la línea del tiempo se extienden o acortan esos segmentos  determinados por la edad, las vivencias, y  su rol en el contexto social. El papel que desempeñó el individuo puede ser, intelectual, cultural, político o emprendedor, etc. Un deportista  -el futbol por ejemplo- inciertamente inicia su camino, vive de él y para él, y un día un trauma, la edad o cualquier contingencia lo orilla. Lo mismo sucede en cualquier práctica social.
Personalmente he transitado por la Universidad Técnica de Babahoyo con preocupación académica, durante treinta y siete años. Esto tiene el carácter de inicio y cierre de un ciclo. No fueron las cuentas del tiempo: dogal, desvelos, sacrificio; fueron más bien: un ejercicio intelectual, un desafío académico y una nueva experiencia; inicialmente con mucha vocación y talante, mas tarde con escepticismo y finalmente con desdén. De esto hablaremos más adelante.
Las notas secuenciales que se narran a continuación no son una crónica, tampoco un ensayo, ni una denuncia, teorización sociológica o acusación particular. Son una semblanza reflexiva, analítica y crítica de lo que conocí y viví. Es lo que existe en este instante, y que cualquier persona puede dar fe. Mi presencia en la Institución, debo confesar, siempre fue periférica, salvo un corto periodo que me involucré y me planté en el ojo del huracán; tiempo suficiente para ponderar el tamaño de los avatares a los que ha sido y es sometida la Universidad; medir las fuerzas contingentes que habían participado históricamente en las pugnas, armando y desbaratando lo que los anteriores consideraban sus logros. Siempre el leitmotiv del nuevo cortejo fue construir sobre las ruinas dejadas de los que huyeron. Hasta llegar al actual momento. El corsi e ricorsi de la condición humana, de G. Vico.
Creyendo que esos episodios vividos, podrían ser el fin del ricorsi, con transparente ingenuidad me inicié con un texto de mi pluma para un memorial en bronce que todos aprobaron; y que recordaba la última guerra de los buenos contra los malos. Un robusto árbol de mango protege del brillante sol de las mañanas al monolito que recibe  el bronce, ubicado en el espacio abierto central del Campus.
MEMORIAL
ESTE BRONCE Y ESTE LUGAR, PERENNIZAN UN ACONTECIMIENTO HISTÓRICO PARA LA EXISTENCIA MISMA DE ESTA INSTITUCION. EL 24 DE FEBRERO DEL AÑO 2002 SE INICIÓ UN MOVIMEINTO DE SUS MIEMBROS QUE CONMOVIÓ, DETUVO EL DERRUMBE Y DESPARICION DE LA UNIVERSIDAD TECNICA DE BABAHOYO.
NUNCA MAS DEBERAN EXISTIR PEDESTALES NI BRONCES QUE NO SEAN PARA CELEBRAR EL TRIUNFO Y LA APOTEOSIS DE LA UNIVESRSIDAD.
EL COMITÉ
BABAHOYO, 24 DE FEFBRERO 2005
Para una cabal comprensión de la crisis actual de la UTB, es necesario contextualizar con la realidad nacional, primero; luego adentrarnos en la región, y en la Institución  después. Para cualquier análisis, siempre partimos de la época más cercana políticamente: El fin de las dictaduras militares y civiles que culminan en el año de 1979, ya eran el inicio de un sistema socio-económico y político que más adelante pisa duro en el mundo: el neoliberalismo, apuntando  toda su parafernalia a los Estados pobres y a sus Instituciones; que luego serán pasto de los buitres y sus fondos financieros externos, en intrincada complicidad con las elites locales. Cuando alguien denuesta que somos nosotros mismos los incapaces y deshonestos en el manejo y administración de lo público, tiene razón; pero las Tablas de la Ley y sus diez mandamientos vienen desde el imperio, del cual hemos dependido históricamente. Además, con sencilla decencia, debemos admitir que de lo poco decentes que somos, viene de un mestizaje hispano-americano; ironizado por los mexicanos en la Malinche -Indígena al servicio de Cortez en la conquista- por su felonía, oportunismo y todos sus efectos colaterales.
Este síndrome ético cunde de desanimo y pesimismo en el conjunto social, que se transmite de una generación a otra, y se vuelve infinita en el tiempo ¿Cómo explicar, que pueblos de la costa asentados en una cuenca hidrográfica de magnitudes oceánicas, la gente que vive en las orillas de los caudalosos ríos, no tenga agua potable para saciar su sed? Babahoyo es un paradigma de ese maldito destino. Es la incapacidad enciclopédica y la vasta picardía  de bajos fondos. Es el lacerante final de estos pueblos. Lo señalado, interpreta la dinámica de la aplicación del modelo de Estado y sociedad que requiere el sistema para funcionar, con los agregados ya dichos. Estas dos fuerzas poderosas impuestas desde afuera y la degradación desde adentro, no hay Estado, ni Instituciones que se mantengan en pie. Todo se derrumba. Febres Cordero, por ejemplo, fue un titán en corromper y demoler el pequeño y débil Estado-nación que teníamos, hasta dejar en escombros: el poder político, la Justicia, el Parlamento, la FF. AA. Etc. Todo lo que tocaba lo prostituía.
La educación elemento indispensable -como el agua y el aire para la vida- en una sociedad civilizada, también estaba en la mira del modelo del sistema que estaba por venir. A la gran burguesía, la educación pública no le interesaba; no estaba en su agenda financiera ni política;  estaba, solo como agente reproductor de ideología del sistema. Ellos sembrarían el País de centros educativos y universidades que sus miembros requerían. Las ruinas de la academia pública la dejarían intencionalmente a grupos políticos delirantes y a encomiables administradores para que tutelen la educación superior. Entonces, “los que no pudieron aprender, se dedicaron a enseñar y a administrar”. En el balance final, ahora que otros horizontes  aparecen para la Universidad ecuatoriana, es difícil establecer quien le ha causado más daño: si las elites desde el poder político complaciente, los grupos gamberros politizados. O, es la mezcla de todo.
Las Universidades públicas antiguas y con pergaminos, hasta las más jóvenes sin pedigrí y de dudosa existencia, fueron pasto del vandalismo y vergüenza. Unas más, otras menos. La Universidad Estatal de Guayaquil es una enorme masa informe en decadencia desde la década de los setenta; existen Facultades que son territorios liberados, Estados autárquicos -ahora obligados por la ley a devolver a los estudiantes el dinero mal habido-. Jóvenes egresados de esas facultades, con íntima honradez, se han matriculado en otras Carreras de otros centros para entender lo que un día habían ido a estudiar; y también, para tener un currículo competitivo.

En Ecuador, desde hace seis años, la sociedad percibe nuevas relaciones de poder político, no radicales, pero si latentes en algunos sectores y cambiantes en otros. Tener Universidades funcionando con los esquemas que se han descrito anteriormente, era rutina para el Estado, la sociedad, la familia, el estudiante. Todos asimilábamos y nos sometíamos al estatu quo, al modus vivendi, al establishment –y todas las formas de vida organizadas imaginarias- académico que había surgido en brumosas y largas noches de conciliábulos junto con sacrificados patriarcas. Nunca faltaron, en todo el Ecuador, los predestinados, iluminados, intelectuales, gerenciales que se ofrecían patrióticamente a salvar las Universidades. Hasta un Lelo se irguió en la Universidad de Guayaquil como salvador y refundador; y más bien se convirtió con sus ambiciones políticas en refundidor; de ahí, su enorme masa informe del alma mater porteña, como suele decir la frase hecha. Este gobierno inaugura la catarsis social y política, y el purgante más amargo que la comunidad debe tomar, es la determinación de evacuar por los desaguaderos ese pasado vergonzoso de modelo de Universidad. Esas purulencias seudo académicas que vivíamos, provocaba en la comunidad fatalidad y fatalismo como norma vital; y mantenían grupos perniciosos enquistados por décadas agudizando mas el daño moral de la sociedad.
Las nuevas estructuras orgánicas,  jurídicas, administrativas y académicas nacidas en este gobierno, intentan romper y detener, no la crisis, sino la destrucción de la sociedad. La categorización establecida por el Estado a partir de la primera y rasante evaluación de las Universidades, refleja groso modo lo que tenemos y con que contamos. En esa escala de evaluación de la A hasta la E, no son todas las que están, ni están todas las que son. Si el discurso del Gobierno de sus Planes, Programas y Proyectos académicos que tiene para el País y la aplicación evaluatoria ya no es rasante, sino rigurosa y profunda, muchas Universidades desaparecerán. Su desaparición no provocará la más mínima conmoción, ni reacción ciudadana, salvo la presencia de agitadores profesionales, los pequeños negocios asentados en el vecindario y algunos servidores;  los más contestatarios, serán los beneficiarios del poder. La razón es muy simple, aquellas instituciones no han trascendido ni han aportado en absoluto al desarrollo de la comunidad. Más bien constituyen un lastre económico y en algunos casos moral.

NI TRIUNFO NI APOTEOSIS… PESIMISMO  II Parte

Arq. Vicente Vargas Ludeña
La Universidad Técnica de Babahoyo, relativamente joven -1972- es un buen ejemplo para una reflexión crítica de su trayectoria e incidencia en la vida de la región y la ciudad. Cuando nace una Institución trascendente y compleja en el seno de la sociedad, siempre se espera con ilusión soñadora, por los gestores, los beneficiarios y la población en general: horizontes luminosos, prósperos, señeros…La utopía volviéndose realidad. La misión, aunque no escrita en su tiempo, fue la formación académica de profesionales, con rigor científico, humanista, propagadora de la cultura; y fundamentalmente ética y moral. Estos principios son casi universales; los caminos, los actores y los logros son los diferentes. Es necesario y urgente trazar unas coordenadas históricas que ubiquen en el tiempo sus resultados.
La UTB, nace contaminada por el virus de las pugnas internas en su afán de poder. A veces, el oportunismo se lo matiza con excelencia: quien lo hace mejor; otras, con una mantecosa sustancia llamada lucha ideológica. Como cada Universidad debe tener su propio héroe, a cuya tumba o memoria se debe peregrinar cada vez que las circunstancias lo requieran, también ésta lo tuvo. Un día asesinaron en su propio campus a un “combatiente de la libertad”. Es decir, con la partida de nacimiento de la Institución, también se otorga la partida de defunción de un luchador. Paradojas cartesianas. He ahí la importancia de las coordenadas. El caos, descomposición social, política, económica y política, improvisación, desconcierto  que vive el País en aquella época,  la Universidad era su espejo con todo  su brillo, las taras se reproducían a imagen y semejanza, y a veces con refinados debates filosóficos, ideológicos y políticos. Aquella época, era de verdad de conflictos mundiales, los eventos propiciaban la discusión, la toma de partido: Vietnam, Mayo de 68; las contradicciones del sistema encarnadas en la juventud norteamericana etc., llegaban como eco a nuestra comarca. Pero el surgimiento de pandillas en el seno de las Universidades del País nada tenía que ver con lo expuesto. La Universidad de Guayaquil tuvo sus propios pistoleros: “los Atalas”, a imagen y semejanza de cualquier banda de delincuentes; luego evolucionaron a  tales por cuales, como los gobernantes actuales. La ilusión soñadora de los riosenses, la utopía realizada de un centro académico propio, se fue transformando sistemáticamente en una estructura rentista.
Sin embargo, también hubo un relámpago de brillo y lucidez, con pensadores, escritores y suscitadores  de cultura; profesores con vocación y pasión, de todo el País, pasaron por sus aulas. Duró muy  poco tiempo. Luego todo se opacó.
Construir una narrativa lineal de las crisis institucionales: la cuestión académica, profesores, estudiantes, conocimiento, ciencia o arte; ni siquiera razones ideológicas, si las hubiera; no es relevante en esta reflexión; porque estas categorías son efectos del colapso. El desastre con todas sus consecuencias ha sido: quién administra los recursos económicos. Sin arriesgar nadie, nada. Gastar es la meta. Pero esto, cualquier transeúnte lo puede hacer; no invertir, porque para aquello se requieren Planes, Programas y Proyectos.
En ese marco de referencia, los colectivos, los actores principales, los que están en la palestra, se fragmentan en pos del poder. Ello produce una estratificación que no es esperanzadora: los indiferentes, dejan hacer, dejan pasar –no son liberales- ; los cínicos: si no piden no dan, pero están dispuestos a recibir -nada se puede hacer-; los cómplices son los satélites, en lista de espera, que giran en torno a las estrellas que están en el centro gravitacional del poder y que manejan la llave maestra. Estos cortan y distribuyen la tarta.
 Los grupos que surgieron y pasaron por el gobierno universitario, permitieron y toleraron el caos, aupando la relajación de las normas. Lo que buscaban era evitar la presencia crítica, o alguien cercano con verdadero talento les haga sombra en el ejercicio del poder sin límites y enturbie sus próximos eventos electorales. Consecuentemente, no se vivía ni actuaba para el presente: el futuro era el objetivo. El ahora, solo es importante porque en él se estaba forjando el porvenir. Nunca fueron actores ni realizadores de hoy, sino del mañana. Hoy, es la consolidación de los pactos, los favores, los fieles seguidores… Cuando alcanzan lo soñado aspiran a nuevas cumbres borrascosas. Y así hasta el infinito; razón suprema para dejar de hacer, en su momento, lo debido: construir una verdadera Universidad. Así mismo, siempre estará latente la conspiración de los que se quedaron varados en la orilla.
En una familia no todos son brillantes; tampoco todos son idiotas. Las frecuentes y densas relaciones de parentesco que habitan en la Universidad, son una dolorosa rémora que pervierte la misión y la visión de la Institución. Si en los grupos familiares existe un destacado miembro que presta sus servicios y apoya el desarrollo; el resto  no lo será. Serán simples ganapanes. Existió un funcionario con mucha vocación para las prácticas del comercio y el desmonte que permaneció largos periodos -décadas- administrativos alternando diferentes cargos; su frondoso árbol genealógico sembrado en las praderas de la Universidad, lo convertía en una importante cuota de votos electorales con los que negociaba sus aspiraciones. Hasta que un día se hostigó y se marchó; ningún rastro dejó. La Universidad ha sido administrada y ha vegetado con ese modelo surgido en el cuarto de atrás, hasta el día de hoy.
Cuando el actual gobierno hace saltar las alarmas, golpeó la conciencia de la nación;  todos despertamos del encanto de Universidades que el sistema había montado. La recuperación de la función y servicio público entró en proceso de rescate, con dificultades, tropiezos, errores, pero la decisión estaba tomada. No más engaños ni falsías. Las Universidades cambian o desparecen. Muchas de ellas no han tenido, hasta hoy, capacidad de reacción, peor  conductas proactivas o propositivas. Más bien intentaron presentar frentes de lucha, cuestionamientos  con zonzos sesgos políticos. Pero ante lo inevitable y con la espada sobre las cabezas, se han sometido a las evaluaciones que marcarán su destino final. La calificación D obtenida en la evaluación anterior, es el inicio del viacrucis que debe seguir camino al Gólgota. En todo Calvario, hay verdugos.
 La pregunta que cabe en estas circunstancias es cuánto ha retrocedido la Universidad de Babahoyo. El modelo de gestión es igual hace veinte años atrás. Estancarse, es retroceder. Retroceder, es desaparecer. El riachuelo que no tributa en las cuencas formando los grandes ríos que llegan al mar, sus aguas se evaporan y terminan filtrándose al subsuelo: queda el lecho vacío. La vida en el entorno muere.
Paradojas de las aguas caprichosas. No se concibe un funcionamiento de un Campus, que periódicamente queda sumergida bajo el agua. La ciudad superó ese trauma invernal, de parecer Venecia sin sus encantos, paralizando las actividades y sufragando cuantiosas pérdidas económicas. Las soluciones que se dan son irracionales hasta el delirio. Levantar el nivel del piso de algunos espacios, oficinas especialmente, mientras la solución técnica y definitiva no se da ¿Si el Campus se inundó, cuánto ha favorecido elevar el piso, si todo el espacio es inaccesible? Este fenómeno es consustancial al sistema sanitario: agua potable que no hay;  y aguas negras que contaminan la zona con infiltraciones de los Pozos Sépticos. Este cuadro sanitario grafica la opacidad de la gestión y el estancamiento del desarrollo de la Institución. 
La infraestructura edilicia es anti funcional y deficitaria. No se ha construido un metro cuadrado nuevo en edificaciones. En cambio, ha existido un festín de espacios reciclados. Práctica  útil en última instancia, pero lleva la impronta de la improvisación  con todas sus consecuencias.
La Universidad ha pagado con creces una gestión administrativa sin brújula y patrones caducos. Una gestión rígidamente centralizada, improvisación permanente, diseño de Planes Estratégicos de compromiso; falta de transparencia especialmente económica y financiera; falta de autonomía en las direcciones medias; ausencia absoluta de Planificación Física; sueños rotos de Palacios de Cristal; y un largo rosario de caos organizado. Alguna vez intercambiamos con un Decano la falta de los principales pilares sobre los que debería  asentarse una arquitectura de gestión moderna, eficiente y transparente. Primero, una Oficina jurídica Técnica, con personal calificado, que interprete, cumpla y haga cumplir las leyes y reglamentos, y defienda los intereses Institucionales. La Comisaria montada al vuelo y luego perennizada, ha traído innumerables problemas legales a la Universidad; una solvente Sindicatura habría evitado largas,  frecuentes y bochornosas procesiones por la calle de la Catedral en procura  de la Justicia.
Segundo, el  trazado de Planes económicos y financieros de corto, mediano y largo plazo, solo lo puede realizar un Departamento Financiero Técnico, bajo la dirección de un experto en el área económica y financiera; la carencia de una política financiera y una programación de gastos e inversiones, es imposible un desarrollo sostenido. Lo que existe actualmente son unas bien despachadas oficinas de Contabilidad; donde lo más importante es el Debe y el Haber. Nunca antes, se ha dispuesto de holgadas y puntuales partidas presupuestarias gubernamentales.
El tercer pilar de la construcción administrativa que exigen los gurús gerenciales, es el Talento Humano, la gente siempre ha existido, pero ahora la especialidad del trabajo lo selecciona con escrúpulos. El Gobierno central marca la pauta de ese requisito para emprender en el camino hacia adelante. Claro, es indispensable saber cuántos son, donde están, quienes son, para que sirven, que saben etc. etc. El Presidente de la Asociación de Profesores en magna asamblea expresó, que en las oficinas de Personal, no existía archivo alguno; y que él había realizado ese trabajo: levantar una base de datos de los Profesores.
Finalmente, para terminar de construir el edificio que será el epicentro de la gestión administrativa rectora, dinámica y moderna de la Institución, es indispensable que la cuarta columna sea el bagaje, el acervo y la honestidad de sus actores.
CONCLUSIONES
La justicia es la posibilidad de construir el bien y la capacidad de reconocerlo. Entonces, la Justicia es un valor y una Institución tutelar a la que se debe recurrir para hacer valer los derechos y reconocer los deberes. Pero esta dama de ojos vendados, balanza en mano y espada refulgente, puede ser manoseada y pervertido su fin. En el Ecuador contemporáneo, apareció un personaje que ejerció el poder de Presidente de la República; cuando lo abandonó, se apoderó de otro poder: la Justicia; y con ella tejió una urdimbre de poderes que le sirvieron para perseguir a sus enemigos como “perro con hambre”. El ejercicio y práctica de la política la judicializó. Hoy, se puede afirmar, sin dudar un instante, que su vida pública tuvo un triste final, y causó un enorme daño a la Nación. Algunos beneficiarios, solamente, recordaran su memoria. Nadie más. En la gestión administrativa de la Universidad se practicó con meticulosas prolijidad ese guión: la judicialización. No se explica de otra manera que una Academia tenga en sus páginas 78 misceláneas causas de acciones/delito (www.fucionjudicial-losrios.gob.ec/index.php/consulta-causas)  en los Tribunales de Justicia de la República. Algunos dicen que son mas, no hay testimonios. Aquí no cabe un solo comentario ni argumento adicional. Todo está dicho en este párrafo.
El pensamiento del MEMORIAL es paradójico con la realidad;  y de ahí el Titulo de esta reflexión. La incertidumbre y el pesimismo es la cuerda que aprieta las gargantas de los colectivos. Sin embargo no sucede lo mismo con los que han medrado: después de mí, el diluvio. Como el personaje del frondoso árbol genealógico.
 También otros, en los patios de espera, se aprestan al reemplazo. Tienen el mismo perfil: tupidas tramas familiares, visión académica aldeana, refractarios a la cultura y al arte; pero llenos de entusiasmo.
El desvelamiento de la realidad no hubiera sido posible sin un Gobierno como el actual, que corrió el  telón de falsos escenarios universitarios. La construcción de un cambio de época para la Universidad, solo está en manos de los organismos creados para el efecto por el poder público. La Institución es un enfermo de diagnóstico reservado, sus actores y protagonistas principales, son fundamentalmente pacientes; y no tratantes, como se empeñan en aparecer.


martes, 23 de abril de 2013

LA PESTE


Arq. Vicente Vargas Ludeña                                                                                                     3-3-2013

La muerte colectiva y sistemática de las sociedades suele advenir por una masiva descomposición biológica, atacada por  virus, bacterias u otros patógenos; o, por una impasible e incomprensible destrucción ética y moral de sus integrantes, producida por grupos de sus propios miembros, a veces influenciados por agentes externos. “La corrupción construye agujeros negros y vacios ontológicos en la vida de la multitud que ni la ciencia más perversa puede camuflar” -señalan A. Hartd Y A. Negri en su libro Imperio-. Los agujeros negros devoran con su pequeña masa, pero descomunal fuerza gravitacional, cualquier galaxia que asome por su vecindad. ¿Cómo esa peste se apodera de la sociedad en su conjunto? ¿Cómo el pequeño ejército de corruptos toman para sí la voluntad de la multitud dejándola desvalida y pesimista de su propia existencia? Hagamos un recorrido a vuela pluma por esos sórdidos mundos.
La histórica descomposición y pesimismo moral de los pueblos llega a su apogeo en distintos tiempos y lugares, cuyas devastaciones, a veces, no dejan rastro alguno de su pasado glorioso. Las características tienen rasgos comunes, dimanan desde los poderes políticos, económicos o religiosos, principalmente. Pero, nunca antes ha sido tan universal, global; con asiento en los centros de poder mundial, el imperio y su religión: el neoliberalismo. Esta peste lo mismo cunde en la matriz EE. UU., como en la vieja Europa. En América Latina y África es más descarnada la realidad. África no existe en las estadísticas, es consustancial al hambre y analfabetismo que padece.
El caso inmediato alucinante, que conturba: el de una “maestra”, Elba Esther Gordillo en México; deja atónito sin discrimen, y al más canalla lo paraliza momentáneamente. Un gris personaje de provincia, en jugadas maestras de gambito de dama, como en ajedrez, en complicidad  con  el centro del poder político de la Nación se apodera del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación –SNTE-. El sindicato de maestros más poderoso de América Latina, 1’600.000 afiliados; y con el construye unas relaciones de poder e intereses económicos primero, políticos después; poniendo a sus pies a cuatro Presidentes, al Congreso y a cualquier aspirante a magnate o político. Ningún administrador público puede existir sin su omnipresencia, sin su venia o reprobación.  Había llegado, donde el piadoso creyente le pide a Dios que no le dé, pero que lo ponga donde haya. Nada más. El magisterio no era su objetivo, los profesores tampoco sus feligreses, eran súbditos de una imagen imperial que otorgaba beneficios en migajas por aquí, lisonjas por allá; con un discurso tradeunionista, pero masa obediente, fundamentalmente, en el cumplimiento de sus ambiciones sin límites; carente de todo asomo ideológico, o de escrúpulos. Tampoco, las políticas educativas del Estado estaban en su agenda, cuando estas aparecen, son la razón aunque secundaria  de su caída. Aquel sindicato era una corporación nacional profundamente enraizada en el Estado. Ingresos mensuales de millones de dólares de sus profesores aportantes. El sindicato tenía  calificación de alta gama en la organización empresarial, que exportaba el modelo que habían montado. Estuvieron en alguna ocasión delegados del SNTE enseñando a nuestra UNE los éxitos,  y cómo podrían lograrlos, nuestros criollos maestros. Creo algo aprendieron, algunas premisas pusieron en práctica. Pero el background de la “maestra” de marras, no fue suficiente,  su oposición a las reformas educativas que el PRI remozado y antiguo aliado deseaba poner en práctica, la puso en la cárcel, acusada de corrupción, con un copioso prontuario de beatíficos, solidarios y  sucios enguajes. El monto de la acusación supera los doscientos millones de dólares.
Para que exista una ficha encumbrada a esos podios, es precisa la existencia de una estirpe de gobernantes de la misma ralea. Y claro que la hubo: Salinas de Gotaire, Fox, Calderón y el inefable PRI como escenario de fondo. El sindicalismo mexicano ha sido una calificada escuela de históricos dirigentes que han compartido el poder político con la más rancia oligarquía nacional, sirviendo de plataforma para mantener el sistema inconmovible y para construir sus propios cotos de poder, inclusive competir con el estilo de vida de las elites. Lo que acontece en México, alrededor del sindicalismo me trae a la memoria un episodio en mi vida, aunque efímero,  me ayudó a una visión  holística de la sociedad y el mundo: en los años sesenta, en algún debate sindical en el que ocupé un secretaría, se decidía si vamos, o no, a una mega huelga -razón inmediata para ir con mis huesos a la cárcel y envainar las armas de mis luchas laborales- con un sinnúmero de instituciones del Estado, un tertuliano argentino invitado, nos ilustró con un panegírico bien puesto, de un verdadero líder, filósofo, luchador, un ícono del sindicalismo: Vicente Lombardo Toledano. ¿Cuándo empezó la sociedad  Mexicana a llenarse de vergüenza con los dirigentes de los trabajadores? Con los grupos  políticos parece que siempre fue así. Hoy en ese País, la peste de su propia descomposición moral y el desaliento, es una epidemia de diagnóstico reservado. El affaire de la Gordillo unos lo ven con lentes políticos ya repetidos, el gobierno lo niega, y dice ser un procedimiento judicial.
El sindicalismo proletario industrial no existe más en la globalización, sobrevivió el gremialismo público, convirtiéndose en poder fáctico, mediatizado y corrupto como cualquier estructura económica que apuntala o bloquea políticas estatales de acuerdo a sus intereses mezquinos.  Aquí en Ecuador, se refugiaron con ahínco los “Gordillo” -como la señora del cuento sin horizonte ideológico alguno- los saldos del extremismo izquierdista en la iníciales MPD; representante de una militancia delirante en pos de una revolución fantasma. Sus fuertes,  desde los que con piedras y candela revolvieron la educación, fueron algunas universidades, y uno que otro sindicato público. Sus cuadros actuales, figuras impresentables como la una maestra manaba parecida a El Grito de Munch, pero al revés.  Rostro no de miedo, sino de locura. Para ellos el País es el mismo de hace treinta años, empatando en manos de la derecha entreguista, a la cual cortejaron en repetidos eventos políticos. La derecha los utilizó.  Ellos hicieron lo mismo. Lo extraño de todo esto, es que, para conservar el remoquete de revolucionarios, se auto complacen -como el gran masturbador de Dalí- reuniéndose en la clandestinidad para llevar a cabo actos políticos públicos -la clandestinidad otorga credenciales de rebelión, conspiración, revolución, siempre fue así, también mañana-; pero los actores, temas y debates los pueden realizar en cualquier centro comercial del País, y nadie se mosqueará.  Existe una pequeña diferencia con los militantes del partido comunista, los dirigentes históricos murieron, lo herederos cuando se enteraron de su soledad, tuvieron la decencia de emigrar a la luz del día a la Izquierda Democrática unos, y los demás a la extrema derecha. Que hoy lo mismo chana que juana.

LAS CLASES, EL AMOR Y LA LUCHA


Arq. Vicente Vargas Ludeña                                                                                                20-03-2013

El fenómeno  político que ocurre en buena parte de América Latina, en cuya dinámica subyacen inexorables  leyes de la dialéctica en la eterna lucha de las clases sociales, que algunos líderes, por razones poco comprensibles las ignoran, y tampoco las agudizan; y más bien, en un coctel místico-religioso cargado de sentimientos y emociones, buscan construir un sistema político-económico socialista del siglo XXI.
Negar la lucha de clases en la estructura de la sociedad actual, equivale a negar la supervivencia  de las especies más aptas y versátiles en determinados ecosistemas. Las clases sociales y sus antagonismos existen independientemente de cualquier voluntad. Las clases sociales no son las fichas sobre el tablero del ajedrez, que después del juego, el Rey, la Reina y los peones vuelven a la caja. No debe confundirse la violencia de la turba que pueda provocar una protesta o reclamo, como los muchos que existen ahora en Europa, y en España con frecuencia y ahínco. ¡Qué aquello lleva implícito los genes  de esa contradicción: la lucha! No cabe duda alguna. Pero la lucha que la dialéctica descubre como ley, es aquella en la que los individuos ocupan en el juego de las fuerzas productivas y la apropiación de esa riqueza generada; para de inmediato pasar a saber  quién y cómo administrarla. El magnate estadounidense del dinero Warren Buffet, con sincera sorna, dice: “La lucha de clases sigue existiendo pero la mía va ganando”. Ignorarla, ocultarla o peor desconocerla es pretender hacer la revolución con vino y hostias en el altar de la misa.
La expresión más alta y evidente de esa lucha, es el poder. En principio cualquier poder. Pero el más arrasador es el poder político y económico. El Leviatán de T. Hobbes; la acción humana motivada por el deseo irrefrenable de dominación permanente, sin delegación; solo suspendida por la muerte. Pero el problema surge, porque para lograrlo es preciso enfrentarse a los demás: “Bellum ómnium contra omnes (guerra de todos contra todos); y la frase hecha “Homo homini lupus est” (El hombre es el lobo del hombre); dibujan el eterno dilema de la confrontación de los estratos sociales, solo cuando adquieren conciencia de clase. La categoría de conciencia de clase es compleja y múltiple. Pero es ella, la conciencia, la que construye la panoplia para la lucha: ideología, acervo, solidaridad, desprendimiento, coraje, heroísmo; y también amor.
En el arco iris de cambios, de mayoría coyunturales, que algunos gobiernos progresistas, también llamados socialistas el siglo XXI, están impulsando en América Latina; unos tímidamente, otros más  radicales, escamotean el discurso y la práctica de la lucha de clases; porque no creen en ello, o porque no es preciso en el contexto del nuevo modelo, a pesar que sus acciones aritméticamente están orientadas a sectores desvalidos. La percepción que existe en los Países del ALBA, es que Bolivia dadas sus particulares contradicciones, la lucha de clases se da palmo a palmo, estrato a estrato. La inmensa masa indígena presenta batalla en todos los planos a la pequeña, pero poderosa aristocracia heredera de siglos de las riquezas y del poder político. A pesar del arraigo de su sincretismo, el futuro lo acarician con más anhelo que otros pueblos de la región. El mismo Evo, es la encarnación de esa conciencia de clase en la lucha por revertir la historia.
En la práctica política revolucionaria no existen adversarios. Existen enemigos de clase. Adversarios, son los candidatos vecinos en las campañas electorales, cuyas plataformas y discursos son los mismos, pero con diferentes y cimbreantes  cachiporreras. Nada más. La lucha de clase esta signada por el peligro interno y externo, cuyos grupos facciosos obedecen consignas de la anti patria. No se puede hacer transformaciones estructurales, revoluciones, ofreciendo rosas y miel con amor, café para todos, o piadosos rosarios de buenos sentimientos. Hugo Chávez, en Venezuela, prodigó todo lo anterior, pero también armó a grupos milicianos civiles, atentos  para dar una repuesta militar cuando la ultra derecha amenace, independiente del vuelco que dio a las fuerzas armadas hacia un proyecto socialista. El antagonismo de clase lleva implícito el germen de la violencia, de la guerra civil; en fin de la revolución. Las fuerzas coaligadas del capitalismo fascista tienen francotiradores de todo calibre, de todo pelambre a tiempo completo para sacar del escenario a Correa, Morales, Maduro y todo aquel que se empeñe en cambiar el destino del imperio.
El brebaje religión y política no ha sido, tampoco será la panacea para aliviar las tensiones que provoca la lucha. Es más, algunas sectas son aberraciones y asaltos a la razón; hordas con la biblia en la mano usándolo como mazo al cerebro. Acaba de demostrarlo un adocenado bíblico fungiendo de candidato a la presidencia en el Ecuador. La religión católica goza de los mismos traumas irracionales por sus cuatro costados, incluido el celestial. El espectáculo del nuevo Papa en el Vaticano, es marketing, inútil para los creyentes, pero valioso y necesario para el sistema neoliberal.

jueves, 21 de febrero de 2013

LA TAREA DEL LÍDER

                                            
ARQ. VICENTE VARGAS LUDEÑA                                                                                   21-2-2013

El desarrollo del conocimiento y la producción de ciertos artilugios tecnológicos, especialmente, nos deslumbran tanto que llegan a enceguecer la realidad que nos rodea. Periódicamente los pensadores en los centros de poder clasifican las épocas dependiendo de sus intrínsecos e inmediatos objetivos: milenios, eras, olas, épocas etc. La realidad como latinoamericanos y ecuatorianos que conocemos, hemos vivido y de ahí provenimos son: la pre-colonia, la colonia, la influencia de la modernidad mezclada con rasgos feudales venida desde afuera, y la época actual que nadie apunta como definirla, salvo el sambenito universalmente aceptado de posmodernidad, con toda la carga ideológica y su respectiva impronta del capital financiero, como protagonista en la aldea global. En este intrincado panorama de las épocas y lo modelos, nos desenvolvemos no solo teóricamente sino también en la praxis; especialmente con las experiencias políticas electorales que acabamos de vivir en Ecuador electoralmente, el 17 de febrero del año en curso; y que nos ubican en diferentes disyuntivas nunca antes vividas.
Evidentemente, la complejidad de los modos y  multiplicidad de las relaciones de producción, nos impiden discernir y constatar fenómenos históricos que han sido, y  son aún comunes en la vida de los pueblos y la existencia de los seres. Es necesario partir de lo simple y de lo uno: la lógica, la ética y la estética, son las herramientas primigenias y vertebrales en la vida del ser. Estas, han servido para crear el homo habilis, el homo sapiens y el zoon politikon. De este animal político es que deseamos descifrar sus tareas, en el cual están implícitas las categorías arriba mencionadas, además, son una prueba de vida en la organización de una sociedad más justa y equilibrada y el líder las debe  cumplir a cabalidad.
La ratificación unánime que la multitud ha dado en estas elecciones al Presidente  Rafael Correa y a su Proyecto político a través de la masiva selección de Asambleístas de su propio movimiento, es un fenómeno de particulares características históricas. Y es fenomenal el acontecimiento, porque se ratificó lo que tenía un pálido resplandor: ahora, se consagra la figura y presencia del líder con todo el peso de su carga semántica. Correa ha dado un paso trascendental, de Presidente se ha convertido en conductor de un pueblo. Nuestra historia política  ha tenido decenas de Presidentes; conductores escasos. Su mérito de líder, comienza torciéndole el brazo perverso al oprobioso pasado que las elites  habían montado en el País; y con firmeza ofreció otro camino por donde transitar. En el desamparo, descomposición moral, pesimismo y un incierto final que le esperaba a la Nación, cualquier camino que no sea la inequidad el pueblo valoraría. Por esta razón es preciso señalar la consagración y tarea del líder y su liderazgo en el ejercicio del poder.
En América Latina los pueblos están agotando su paciencia frente a tanto desamparo, extorsión y sometimiento de las economías hegemónicas, y parasitados por las oligarquías locales de cada nación. Con  partos dolorosos y gestados en grandes y  a veces cruentas epopeyas, las multitudes han tanteado al conductor que la guíe e interprete su penar; muchos resultaron felones. Así mismo de sus entrañas están saliendo los líderes que llegan puntuales a destruir el pasado ignominioso. Venezuela, Bolivia, Argentina y por supuesto Ecuador, son algunos ejemplos vividos. Esto no es panegírico de nada; es solo una crónica objetiva de lo que estamos viviendo; aunque corifeos criollos  e imperiales denuesten rabiosamente de estos pueblos por trazar sus propios horizontes, y vaticinen el Armagedón a sus vidas. El pueblo se equivocó en las elecciones, salió a decir un político de derecha.
Rafael Correa, interpretó la historia con las herramientas que adquirió y pertenecían a su vida: su extracción de clase, su talento, la academia,  la cualidad de líder y la voluntad de poder. Con esas armas inició el tortuoso y largo camino de transformar la abyecta realidad. Lo está logrando, así lo reconocen desde todas la puntas de la rosa de los vientos, también los más cavernarios retrógrados, aunque lo hacen en silencio y con miseria.
La victoria electoral, jamás debe ser vista como una reconfiguración política del Ecuador; aquello puede ser efímero; hemos vivido esas experiencias  con Velasco Ibarra, Guevara Moreno, principalmente. Este salto debe ser cualitativo, una vía al nuevo orden mundial, justo equitativo y pacífico. He ahí el papel de conductor que a su pueblo lo proyecte, y su onda expansiva cunda la región y contagie al mundo.
El tamaño de la responsabilidad y la envergadura del proyecto político no serán ligeros, tampoco fugaces. La tarea es titánica, permanente y plagada de peligros; por eso, una vida no basta. El horizonte que se labra, debe involucrar a los que, atrás vienen. Y aquello se mide en tiempo y espacio: décadas y geografías. No es comprensible, después de cuatro años, un Correa retirado en cualquier lugar del planeta iniciando su solaz envejecimiento, o convertido en burócrata internacional. Lo planteo sin  asomo de culto, lo hago desde la trinchera que nos toca combatir al enemigo. Sus justificaciones podrían ser humanas, pero la tarea es sobrehumana. La alternabilidad que la gran burguesía reclama y el imperio predica es una elaborada trampa para evitar cualquier cambio en el modelo. ¿Cuál es la diferencia entre Febres Cordero y Rodrigo Borja; Mahuad y Noboa; para comparar dos lumpen: Bucaram y Alarcón; Obama y Bush; Zapatero y Rajoy; Sarkozy y Hollande Etc. Etc.…? Otro argumento deleznable de los mismos sectores es la eternidad en el poder del verdadero líder, que se convierte en autócrata, tirano y otras aberraciones; el mismo argumento podría ser válido para las monarquías en la cuna de la civilización occidental, Europa. No solo que, aquellos  mueren en el poder sino que traspasan el trono, para que sus descendientes también mueran en ese sillón. Aquí hablamos  del conductor, no del liderazgo del marketing del consumo y las finanzas que nos ha vendido el neoliberalismo, asignándole categorías epistemológicas; es el conductor de la multitud que eligió liderar para siempre. Para ese liderazgo no hay plazos, treguas, descanso, rutina familiar -estoy recordando la pléyade de conductores que la humanidad y también la mestiza América Latina ha tenido-.
La tarea del líder es paralela a la tarea del héroe. Ambas son históricas. El héroe siempre rinde homenaje a la sociedad y a la Patria con su muerte; pero su vida está marcada por el ejercicio pleno de su libertad, es un aristócrata del mundo. Al héroe los pueblos  lo recuerdan, pero sobre todo, infinitamente lo aman. Al héroe –dice Bakunin- se lo debe fusilar al día siguiente de la revolución. Algunos ripostarán con furia los parangones, porque sus almas son de tamaño granular: insignificantes. Correa no es un héroe, es un líder. Pero es el ejercicio pleno de su libertad, de trascender eternamente, o volverse simplemente, un párroco  motivador de aldea de los sueños populares. En consecuencia, debe cambiar su discurso de retirarse para siempre a sus cuarteles de invierno después de cuatro años.
La patria lo requiere hasta siempre. Lo realizado y alcanzado en el País, incluida la verde esperanza que vive el pueblo, sin la presencia del líder, será fácil el retorno de las aves carroñeras, y los recuerdos serán solo  fuegos fatuos.

lunes, 17 de septiembre de 2012

CRISIS DE LA CIVILIZACIÓN II



Arq. VICENTE VARGAS LUDEÑA


Algunos lectores de la Parte I de este título lo consideraron pesimista y derrotista. Si, ese semblante tenía. Pero era realista. Esta Parte II, el mismo pulso tiene, no hay razones para graficarlo de otra manera. Es mas, los tambores de guerra retumban en los frentes mediáticos, anunciando clarinadas del “Nuevo Orden Mundial”.

El Nuevo Orden Mundial que busca montar el Imperio, tiene su origen en remotas épocas. Pocos de sus mentores viven todavía para ver como su engendro emerge de las entrañas de la civilización. El fin de esta creación, no es un objeto, sino un sistema de gobierno planetario; circunstancia que impide ser perceptible fácilmente por el trajinado ciudadano. Académicos, políticos e intelectuales no avisados o decididamente reaccionarios se niegan a aceptar el gran Plan Imperial para someter a los pueblos y a las naciones. Esta urdimbre de dominación se teje en las altas cumbres del poder, fundamentalmente, del dinero, los otros poderes sucumben a su primacía…su praxis lleva la impronta del “Top Secret”. La estructura sintáctica de su gramática es cabalística, hermética, clandestina, subrepticia; a veces invade los linderos de la metafísica, y hasta del esoterismo: masonería, Illuminati…y no se sabe cuantas sandeces más, que utilizan para engañar y divertir a algunos con su literatura de tranvía.

La comprensión cabal del Proyecto Civilizatorio que el Imperio tiene para el mundo, solo se lo percibe en los escombros y el hambre de pesadilla que deja a su paso aplicando sus recetas: hoy económicas, financieras, políticas; mañana de sabotajes, atentados, conspiraciones…y militares cuando las circunstancias obligan. “La Doctrina del Shock”, el auge del capitalismo del desastre, como llama Naomi Klein a esta crónica analítica, es el abecedario de la puesta en marcha del Nuevo Orden Mundial.

Los titulares, las imágenes, los artículos de opinión, los políticos, académicos e intelectuales todos recurren a frases hechas y lugares comunes para informar, explicar o interpretar la crisis económica y política que Europa y EE.UU. viven desde hace mucho tiempo, pero que ahora, ha estallado en la cara de explotadores y explotados. ¡Que el vendaval de la crisis se llevará a todos! Falso. Los que están quedando en hilachas son el 99%, el 1% está y será salvo. Existe un solo mantra: ritualizar desde el poder mediático el culto al inapelable destino de los pueblos sometidos a la divinidad del dinero.

Es infamante escuchar, actualmente, la grotesca bufonada al gobierno derechista de España, con su tan pulida vocalización: que ahora si, se están sentando las bases políticas, económicas y financieras para crear riqueza y un verdadero desarrollo de la Nación. Pero, previo a ese futuro que se espera en las próximas décadas, lleno de esperanza y abundancia, en el presente, llega una locomotora cargada de desastres, paquetes de medidas y ajustes, que vienen desde gobiernos extranjeros y entidades de créditos multilaterales. Paquetes conocidos y manidos en América Latina ya superados en varios Países: el mismo amargo purgante, la misma lavativa y el mismo supositorio sin lubricante –La Doctrina del Shock-: flexibilización laboral, reducción de salarios y pensiones, privatización de la salud, educación, seguridad social, y así, hasta el infinito donde se esconda la democracia y se la pueda privatizar. Si España, alguna vez alcanzó medianamente el Estado de Bienestar, hoy, de un solo Rajoynazo retornaron a la etapa franquista: pobreza, migración y oscuridad. Tal es así, que la poderosa Iglesia Católica Española abrió sus claustros, para aliviar el desempleo galopante, propiciando el ingreso vocacional de los futuros sacerdotes emprendedores; cuando este mismo colectivo ha parasitado históricamente el cuerpo social, económico e ideológico de ese País. Igualmente las escuelas de fútbol, de cantantes y bailarinas preparan las futuras estrellas del entretenimiento. Pero, como si a esto le faltase una indulgencia más, llega a Madrid y a Barcelona –no se sabe aún cual será la meca- un magnate trashumante que ofrece construir una Sodoma y una Gomorra del juego y el placer –vino, barajas y mujeres- se llamará: Eurovegas. Estos episodios, que parecen anecdotarios, pero no lo son, dibuja la semblanza de una España africana. A pesar que Rajoy reniegue, arguyendo que España no es Uganda

¡Pobre España! Trae a conmiseración su presente y futuro. Tampoco, nunca fue próspera y desarrollada; sus taras históricas, lastran el presente: su coloniaje musulmán de ocho siglos, la aplicación exitosa de la inquisición religiosa, su holgazanería al amparo de la depredación colonial de América; su ceguera cual Mito de la Caverna de Platón, le impidió acercarse al siglo de las luces de sus vecinos europeos y a la ilustración científico-técnico; su gran capacidad de aguante a cuarenta años de dictadura fascista de Franco; Gibraltar debería ser un puñal en la Patria, en la soberanía y en la dignidad del pueblo y la Nación. El desconcierto que viven los españoles originado por la crisis económica y política, se expresa diariamente en los debates políticos y mediáticos; son conscientes de su frágil estructura Nacional plagada de secesionismos, dado su origen heterogéneo: vascos, catalanes, gallegos etc. sumados a los antecedentes ya señalados. Todo aquello ha dejado hondas huellas. Hoy, y siempre pagará su precio. Conspicuos súbditos del reinado, atribuyen su existencia y disfrute de la democracia al monarca de los Borbón. Le atribuyen una heroica y patriótica batalla en el vergonzoso y abortado plan conspirativo para tirar abajo la transición por un grupo de Franquistas. Pero estos vasallos no reparan, que podrido y patuleco el Rey, corrompida la Corte, la soberanía solo los pueblos la ejercen. Si antes lo necesitaban, por su conciencia lacaya lo cual les asignaba identidad de súbditos, ahora estorba. En consecuencia, la desaparición de la monarquía exige la construcción de una Republica; cosa que no la podrán hacer. La cercanía de una balcanización de España es inevitable en el nuevo mapa de Europa y del mundo. Los estados autonomistas –vascos, catalanes y otros- no tienen mejor oportunidad, como ahora, para bregar por su independencia política. El pueblo español contemporáneo, quedó aplanado después de la guerra civil: Aceptaron la monarquía porque así lo había condicionado el Dictador; Zapatero ganó una elección por el síndrome del terrorismo del 15M; Rajoy ganó también su elección, por el terror a la pobreza que se avecinaba.

La descripción descarnada que atraviesa España es el paradigma de otras naciones, que con sus peculiares circunstancias históricas, siguen rindiendo homenaje que el Nuevo Orden Mundial exige a través del neoliberalismo corporativo, financiero y consumista. Alguna vez recorría por Europa y el mundo un fantasma de ideas y luchas: era la revolución social, como esperanza cercana a la implacable explotación. Hoy hemos retrocedido a la era preindustrial, ese fantasma ahora, es el hambre, la pobreza, la desigualdad y las conflagraciones. Son realidades que conmocionan y soliviantan el alma más serena. Algunos aceptan con resignación su nueva situación, otros con indignación; los hay también aquellos, que lo asumen como irremediable, porque no existen ni conocen otros caminos; y, los cancerberos del sistema, como la única y mas saludable solución para avanzar en el gran propósito Imperial.

Los promotores del holocausto global, efectivamente, cuentan con un inmenso poder económico, militar, mediático, etc.: el verdadero Leviatán. Además suman, en cualquier lugar del planeta con las burguesías locales, grupos oligárquicos e “informantes” –según WikiLeas- que colaboran en el empeño de dominación extranjera. El último episodio sangriento en Libia y el asesinato de Kadafi, visto en tiempo real, demuestran la crueldad, y el ningún reparo para llevar a cabo sus propósitos. En Siria e Irán no cejaran hasta cumplir con la parte del Plan: decapitar esos gobiernos. Serán Realties mediáticos de perplejidad, a los cuales nos están acostumbrando.

El colapso del capitalismo financiero global es real, lo presenciamos diariamente; sin embargo, no esta consumido. La economía mundial esta contaminada desde las metrópolis, ejes del sistema financiero y monetario con su dios el dólar, hasta la selva más ignota del planeta, porque ahí se encuentran las reservas de las materias primas que el desallorismo del consumo requiere.

No todos los pueblos viven el frenesí del capitalismo salvaje, aunque contagiados por el consumismo, los Estados no han abandonado su papel regulador frenando la desbocada carrera de “las leyes del mercado”. Por eso, aquí entra en duda la patraña de la crisis, por que existen países perfectamente conocidos, EE. UU., la Unión Europea Japón y países vasallos que están detrás de este Apocalipsis. América Latina lo esta demostrando, ha elegido caminos constituyentes nuevos, rescate de sus propias capacidades humanas y materiales; independencia y soberanía nacional fundamentalmente. Sin embargo se debe estar claro, aquello no es suficiente. La interdependencia es atenazadora, no hay escapatoria, frente al modelo del consumo capitalista infinito, secular, divino y alienante; no existe una alternativa de corto plazo que vaya reemplazando esos vacíos existenciales que deja el consumismo. El Socialismo Light que se esgrime como arma variante en la lucha, carece de fundamentos teóricos y prácticos para ejercerlo. La postura anticapitalista, antiimperialista, antiburguesa no son suficientes.

domingo, 27 de noviembre de 2011

CRISIS DE LA CIVILIZACIÓN

Arq. Vicente Vargas Ludeña
Existe cierto paralelismo en la trayectoria histórica entre el cristianismo cerril y el capitalismo salvaje contemporáneo, en tanto estructuras ideológicas en las vecindades del poder político. Religión y política son elementos inseparables del poder, -“Todo hombre que intente ser bueno todo el tiempo terminará arruinado entre la gran cantidad de hombres que no lo son”, N. Maquiavelo-; para modificar aquello se requiere: poder. Para difundir su credo y poder, en el cristianismo surgió de una jerarquía, unos manuales, jamás escritos, llamados: Antiguo y Nuevo Testamentos. De aquí nacen, a su vez, los predicadores de la fe: los evangelistas, que tampoco nadie los conoció. La creación de la Iglesia católica es obra de la degradación de las culturas antiguas más insignes de la humanidad: la greco-latina. Emergió la Institución católica, y se irguió como Estado para ejercer el poder necesario sobre la sociedad. Disputaron esos centros, el Vaticano y Avignon, triunfó el primero como sede Papal. Sin embargo, los sabios y príncipes de la iglesia, indistintamente se reunían en conclaves para decidir el destino divino de la humanidad; el curso que debía seguir la evangelización con toda su parafernalia teológica de la tierra, el cielo y el infierno, incluido todo lo inmaterial, invisible y metafísico que pueda comprender o imaginar el resignado peregrino. Como todo lo que el hombre crea tiene fundamentalmente una base material, la explotación del miedo y la incertidumbre existencial del ser, fue la clave para la reproducción del capital y la riqueza que administrará la Iglesia en el futuro, tal cual lo hace el mercado financiero actual a través de La Doctrina del Shock, (Naomi Klein) –hablaremos mas delante de esto-. El pulpito, la sacristía, el altar, el atrio de la iglesia, el baptisterio, el convento; en fin, todo espacio era propicio para ofrecer los derivados financieros que iban creando en la medida que inventaban cada vez otros misterios que nadie comprendería, pero que asustaban a la gente, adquiriendo diferentes denominaciones: diezmos, primicias, sacramentos, indulgencias, herencias, incluidos bienes y servicios que ofertaban; y que todos debían comprar, tributar o hipotecar en función de la salvación celestial, independiente de lo crápula que haya sido esa vida. Toda una Bolsa de Valores espirituales regulados por el mercado del alma. O, por el alma del mercado, como se quiera apreciar.
La paradoja entre el cristianismo teológico aberrante y el capitalismo salvaje, es que, si bien son creaciones humanas, tienen el aura metafísica, de la confianza emprendedora en el mercado financiero y el miedo en la religión. Son entelequias que se mueven en un mundo suprarracional –irracional-, etéreo, incomprensible para cualquier persona medianamente informada. Los creadores de ese mundo de ficción, están plenamente convencidos que la realidad material se vuelve intangible, irrevocable e irreductible al conjuro del dinero y la riqueza. ¿Cómo explicar en ese universo enteletico de la teología y el mercado financiero global, la búsqueda de la felicidad en el más allá, el uno; y el otro, en el consumo en el más acá?
La ideología convertida en sublime objeto, parafraseando a Slavoj Zizek. Marx ya lo decía: “ellos no saben lo que hacen, pero lo hacen”, el falso reconocimiento de sus propios presupuestos, una distancia, una divergencia entre la llamada realidad social y nuestra representación distorsionada, nuestra falsa conciencia de ella. Pero el modo de funcionamiento de la ideología es cínico. Es lo que hacen, el Vaticano y Wall Street, están al tanto de la máscara y de la realidad social; “ellos saben muy bien lo que hacen, pero aun así lo hacen”. La razón cínica ya no es ingenua, como a veces aparece, sino una paradoja de una falsa conciencia ilustrada: uno sabe de sobra la falsedad, está muy al tanto de que hay un interés particular oculto, pero aun así, no renuncia a ella: se vende y compra ilusiones. He ahí, la perversidad de la crisis planetaria.
La teoría de la crisis cíclica del capitalismo, experimentada, vivida y sufrida por las sociedades en los actuales momentos, nuevamente, nos convoca a testimoniarla y a reflexionar. Las dos guerras mundiales del Siglo pasado, fueron resultado de ese corsi e ricorsi del sistema. Cada una hizo lo suyo, la muerte y el sufrimiento fueron su denominador; también surgió, un nuevo mapa geográfico global, y con resignación la humanidad siguió adelante en su camino. La dialéctica de la sociedad y el complejo mundo hegeliano de las contradicciones, advertidas por Lenin, especialmente, nos alertan de la próxima conflagración mundial que está por venir. Eventos bélicos de esas magnitudes incuban próximos escenarios de agresión, la guerra fría por ejemplo, inmediatamente se apaga el último fogonazo del cañón; pero, la cercanía del desastre de la guerra no ha estado tan a la mano, como en los últimos diez años. ¡Las razones! Todos las conocemos desde la periferia: crisis económica, política, social, medioambiental y otras de naturaleza geoestratégicas. Además, la guerra es consubstancial en los humanos. La onda expansiva de las crisis, señaladas antes, y las amenazas de una tercera conflagración que vive Europa, Medio Oriente y Estados Unidos, por el momento nos llega a través de los medios, ya llegará el coletazo a nuestros hogares, a pesar que, América Latina ha cambiado su mirada hacia el Sur y eso le permite recibir nuevas brisas y mirar otro paisaje. No es de fácil digestión por la sociedad en general, la urdimbre perversa que se ha tejido en su seno; inclusive en los epicentros de la catástrofe, no fue perceptible oportunamente, sino hasta que los muros del silencio se rompieron, el abandono e incertidumbre de los pueblos, juventudes desgarradas de su existencia, se enteraron que no tenían trabajo, casa, futuro… Habían dejado de tener Patria que los cobije. Grecia, España, Irlanda, para mencionar unos, son lóbregos ejemplos.
La dinámica del capitalismo es vertiginosa, arrolladora, civilizadora; pero a la vez depredadora de la naturaleza y del hombre. En cada estadio de su desarrollo entraña una contradicción destructora. La riqueza creada por el capital y el trabajo no fue suficiente para los grupos corporativos que emergieron después de la Segunda Guerra Mundial. El dinero adquirió autonomía, se aisló de la razón fundamental que lo crea, el intercambio y el trabajo, luego, se refunde en estructuras económicas, financieras y politicas, donde reinará cual Dios omnipresente y omnipotente en el ares del consumo. En el universo económico y financiero, el dinero que conocemos, metálico y billetes, se metaboliza, en solo papeles: cheques, acciones, bonos, tarjetas y demás derivados; hasta transformarse por la codicia, en solo, papeles basura, que terminan intoxicando a la humanidad. El parangón de la religión y el neoliberalismo es unívoco: crear mundos suprarracioneles –o irracionales, para el caso es igual- para ejercer su dominio imperial.
El capitalismo alcanzó su máximo grado de salvajismo en las academias. Específicamente en la Facultad de Economía de la Universidad de Chicago, liderada por una inteligencia privilegiada: Milton Friedman. Parece paradójico ¡Inteligencia, Academia, Universidad! ¡Salvaje!. En mi opinión, el mayor error – escribió Friedman a Pinochet en 1975 - consiste en creer que es posible hacer el bien con el dinero de los demás”. Esta es la clave, del pensamiento del Premio Nobel de Economía, “los demás” es el Estado. El Estado del bienestar –New Deal- que había promovido Franklin D. Roosevelt para salir de la Gran Depresión de los años treinta resultaba obsoleto, inicuo, y opuesto a los intereses de los nuevos ricos -dígase manada de lobos- que estaban a la espera que el pastor suelte las ovejas. La educación pública, el salario mínimo, la seguridad social entre otros logros del Estado del bienestar, constituían una herejía socialista. El fundamentalismo en la más preclara inteligencia. Todo lo que tiene sabor a dinero en la sociedad, es un derecho inmanente a los sujetos corporativos.
“La doctrina del Shock” – El auge de capitalismo del desastre - de Naomi Klein, es una monumental obra de critica económica y política, principalmente. Escritora canadiense que recorre el mundo testimoniando los estragos de las crisis de la civilización; con un impresionante equipo de especialistas ponen al alcance toda una visión del desastre. “En este libro –dice N. Klein- es un desafío contra la afirmación más apreciada y esencial de la historia oficial: que el triunfo del capitalismo nace de la libertad, que el libre mercado desregulado va de la mano de la democracia. En lugar de eso, demostraré que esta forma fundamentalista del capitalismo ha surgido en un brutal parto cuyas comadronas han sido la violencia y la coerción, infligidas en el cuerpo político colectivo así como en innumerables cuerpos individuales. La historia del libre mercado contemporáneo –el auge del corporativismo, en realidad- ha sido escrita con letras de shock.”
M. Friedman busca la aplicación de sus teorías, pero estas solo pueden aplicarse en el cuerpo social; lamentablemente, no es, como en las ciencias naturales: en los objetos. Es para el cuerpo social y en estado de shock que está preparada la receta. “Solo una crisis – real o percibida - da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable”. La Escuela de Chicago crea todo un nuevo y solido pensamiento alrededor del liberalismo clásico, “dejar hacer, dejar pasar”, que hasta la época, había tenido vigencia y éxito para el desarrollo del capitalismo. Radicaliza el papel del sector privado en el juego del mercado y se vuelve contrarrevolucionario contra el Estado keynesiano del New Deal y otros Estados desarrollistas, especialmente en América Latina, que venían construyendo un relativo bienestar para sus pueblos. El objetivo era –sigue siendo en algunos Países desmantelar al Estado precautelador del bienestar de su sociedad, y convertirlo, en nada mas, que gendarme y guardián de los nuevos ricos que surgían a su amparo. Los teóricos e ideólogos del nuevo liberalismo, ahora llamado “neoliberalismo”, diseñaron un manual del libre mercado que se aplicaría en el mundo entero, junto al cual iban constituyéndose estructuras ideológicas, culturales, de consumo, políticas etc.; que apuntalarían al sistema y le darían el rostro de la nueva humanidad, y “El Fin de la Historia y el último hombre” según F. Fukuyama, entre otros intelectuales de ultimo cuño que nacían en prestigiosas Universidades de los Estados Unidos.
En Ecuador estuvimos flagelados mucho tiempo, por grupos económicos y poderes fácticos que buscaban desmantelar al Estado; si no lograron su objetivo total, si alcanzaron traumatizar la economía y la sociedad, agudizando la pobreza y la emigración. El proyecto de desnacionalización del País que buscaban las oligarquías privatizadoras, alcanzó sus objetivos con la dolarización; su hada madrina, fue una perfumada dama de bárbica figura y vilcavánica edad –en la farándula politiquera la llaman la Barbie de Vilcabamba-. Este personaje tenía un enorme poder ubicuo y mediático: la televisión, los periódicos, las Cámaras de la Producción, las calles con sus crespones negros, las academias y rutilante estrella empresarial latinoamericana; hoy su ausencia, es un gran bálsamo para la sociedad ecuatoriana. En fin, las oligarquías se habían transformado en verdaderos gobiernos paralelos, su agenda económica y política era impuesta sobre gobiernos títeres que caían sucesivamente. El pueblo en busca de su propio destino, echó una mirada atrás y dijo. Basta. El Ecuador en la actualidad, marcha con firmeza en pos de su identidad y reconocimiento de sus capacidades, desde hace cinco años.
Entre los postulados primordiales del neoliberalismo consta que los gobiernos deben eliminar todas las regulaciones y reglamentos que dificulten la acumulación de beneficios. Deben vender todo activo que posean y que pudiera ser operado por una empresa y dar beneficios. Deben recortar drásticamente los fondos asignados a programas sociales. Los impuestos si deberían existir, deben ser bajos, ricos y pobres debían pagar la misma tasa fija. Las empresas debían vender sus productos en cualquier parte del mundo y los gobiernos no deberían hacer el menor esfuerzo por proteger a las industrias o propietarios locales. Los famosos Tratados de Libre Comercio TLC, que tanto aspiran las transnacionales y los grupos locales, deben suscribirse sin restricciones entre los Países. La fuerza de trabajo y su valor debe regularlo el mercado, no debe existir ningún salario básico. Privatizar la sanidad, la educación, las pensiones, el correo; es decir todos aquello que requiere la economía de escala y reporte utilidades de rápido enriquecimiento. El mercado se encargará de armonizar esa dinámica de fuerzas de distinto origen y tensión, él manejará cual Poseidón, las embravecidas aguas de la mar océana, volverlas calmas y transparentes para que la vida se reproduzca infinitamente Con este menú en la mesa, había que esperar, donde aplicarlo por medio de la Doctrina del Shock; esto podría ser por fuerzas endógenas, golpes de Estado, o invasiones militares como Irak.
El 11 de septiembre de 1973, es el fin de un gobierno que pretendía construir un Estado socialista por la vía pacífica, era el Presidente de Chile, Salvador Allende, el que ofrendaría su vida en aquel sueño. El asalto encabezado por Pinochet y los militares fue frutal, demoledor, no había contemplaciones de ninguna clase, la consigna: hacer tabla rasa del País. No fue un golpe de Estado, fue una guerra contra un enemigo casi invisible; sus efectos fueron tan reales como cualquier guerra civil o invasión extranjera: superaron los 3.200 ejecutados o desaparecidos, 80.000 encarcelados y 200.000 huyeron del país. Había un guión ya trazado por el imperio: escarmiento, terror, no dejar sillares en pie que permitan reconstruir el viejo Estado, ellos tenían uno ya diseñado. La Escuela de Chicago, a través de una nación Latino Americana, ofrecía al mundo un nuevo modelo de sociedad. El 12 del mismo mes y año, los generales complotados, miembros del nuevo gobierno, tenían ya sobre la mesa del Gabinete, el Plan Económico que abriría como por encanto la alborada de otro amanecer. Periodistas que cubrían los sucesos, no se explicaban ¿De dónde salió y quién había elaborado semejante texto bíblico? Para distinguirlo lo llamaron ladrillo. Chile se convertía en la primera nación del globo en abrazar el neoliberalismo y Pinochet en su mascarón de proa. Eduardo Galeano certera y ácidamente, dice: “Las teorías de Milton Friedman le dieron el Premio Nobel; a Chile le dieron el general Pinochet”. El modelo se convirtió en referente de desarrollo, modernidad, riqueza etc.; oligarquías de otros países peregrinaban para admirar, el milagro económico que había nacido de un shock brutal y que se lo mantenía a sangre y fuego. Es más, en cada país, grupos oligárquicos soñaban con un Pinochet en casa, “para que ponga las cosas en orden”. Cuarenta años después, el milagro se ha convertido en pesadilla, las fisuras del sistema amenazan con estadísticas, más bien, de espanto: inequidad, abismal desigualdad, pobreza, carestía de la vida, educación privilegiada, sociedad lastimada por cicatrices sin sanar. Claro está, también tiene otros rostros: barrios exclusivos, clubes exclusivos y ricos del primer mundo. Por último, como diría Mario Benedetti, “los canallas viven mucho, pero algún día se mueren”; el General, después de no ser útil para el sistema, pasó a ser un convicto internacional y prontuariado senil; y en su país, debió recurrir a la minusvalía física y mental, para no morir en la cárcel.
El modelo funciona para sus panegiristas, es urgente reproducirlo; América Latina sigue siendo el laboratorio. En Bolivia (1985) las condiciones son propicias: desfile de dictadores militares, inflación sideral, pobreza generalizada, narcotráfico, devaluaciones sistemáticas, emigración descontrolada; un verdadero cáncer, merecedor de la terapia del shock. Los Chicago Boys estaban al acecho para entrar en acción. En el gobierno de un presidente progresista, Víctor Paz Estenssoro se aplicó el Plan neoliberal, redactado en la sala de la mansión de un magnate boliviano educado desde la niñez en los Estados Unidos, cuyo español tenía un fuerte acento gringo: Gonzalo Sánchez de Lozada. La historia es conocida del fin del modelo y su padrino Sánchez de Lozada. Naomi Klein señala que “el shock económico funciona con acuerdo a una teoría similar: la premisa es que las personas pueden desarrollar respuestas a los cambios graduales –un recorte en un programa sanitario por aquí o un acuerdo comercial por allá- pero si los que se les viene encima son decenas de cambios desde todas las direcciones y al mismo tiempo, lo que les invade es una sensación de inutilidad y la población acaba por cansarse y ablandarse”. Fenómeno que sucedió en Ecuador, cuando el Titanic se hundió –metáfora usada para prevenir los efectos del shock-: quiebra bancaria, congelación y salvataje bancario, devaluación coronada con la dolarización, y un paquete de privatizaciones por venir. El pueblo no sabía por dónde correr, a quién recurrir, unos murieron, otros emigraron y los demás nos resignamos.
El mundo se plagó de esta epidemia provocando desastres desgarradores y cruentos, de una parte, porque también hay beneficiarios: los nuevos ricos y sus inmensas fortunas; la revista Forbes cada vez tiene más páginas, por la larga lista de mil millonarios. Así mismo la nomina de Países que se sometieron a la terapia de Shock, es abundante: Argentina, Rusia, Polonia, los Cuatro Tigres Asiáticos, México, Brasil…; cada cual con sus peculiaridades, pero el tratamiento, el mismo. Hoy, Europa y los Estados Unidos, exigen radicalizar la terapia, están quebrados e insolventes. En el viejo continente los pueblos ya no eligen a sus mandatarios, los designan los banqueros y el mercado financiero. Tampoco las elecciones son la cura, son placebos; en La Puerta del Sol en Madrid, un cartel con espontánea sabiduría decía; “Si votas igual, te jodes igual”. El sistema esta herido de muerte. La indignación de los indignados globales no es suficiente para detener el colapso de sus vidas.
Pero el país insignia del auge del capitalismo del desastre es Irak. Otra fatídica fecha de otoños sombríos, fue el 9-11-2001. La economía del imperio –se denomina así, al conjunto de naciones altamente desarrolladas que están coaligadas económica y militarmente en afán de dominación y sometimiento a otros países- se encuentra en el fondo del desastre. Estados Unidos es el gendarme del imperio dada su panoplia y presupuestos militares descomunales; armas que no son de disuasión, son de agresión; además, en cada aventura bélica, se lleva siempre la parte del león. En consecuencia toma la iniciativa de agredir a los pueblos en el corazón del mundo árabe y del petróleo. Para tener una justificación inapelable frente a la comunidad mundial, se auto agrede de la forma más infernal y traumática, para que no quede duda, para, lo que sucede en vivo y en directo, supere lo imaginable, monta un complot con aviones estrellándose en las Torres Gemelas del World Trade Center de New York. Acusó del atentado, al terrorismo mundial, e inició la cruzada de la libertad duradera. Afganistán es la primera presa, continúa con Irak, desconociéndose, hasta ahora, donde terminará; mientras Libia ya cayó, y en capilla están Siria e Irán. G. W. Bush fletó a su misión de justicia infinita, aviones, barcos y soldados; los mercaderes llevaron Planes económicos, expertos privatizadores, mercenarios, profesionales especialistas y demás parafernalias para quedarse para siempre. La agresión externa es el mejor momento para la terapia de shock, nadie puede negarse que le quiten un dictador de gobernante, nadie se puede negar a recibir una democracia, una libertad, una coca cola, una bigmac, una pizza, un estilo de vida completo. No se puede ser tan desagradecido por tanto desvelo. Todo aquello, era parte del equipaje que llevaban los invasores. Después de destruir, era preciso reconstruir; el negocio es redondo, todo es carne: armas, petróleo y negociar lo que cualquier pueblo medianamente civilizado usa para sobrevivir, incluido el agua. En Irak no hubo ni una sola función gubernamental que se considerase tan decisiva como para no dejarla en manos de un contratista. Absolutamente todo se privatizó, tanto las acciones militares como en la reconstrucción física, política e ideológica. Hasta le democracia fue objeto de negocio; llevaron un grupo poderoso de mormones de Houston para que realice captaciones vocacionales y los saque de sus cerrazónicos principios islámicos. Las compañías contratistas americanas, no compraron ni el cemento local para las construcciones, los materiales venían de fuera, por que todo tenía el tufo del Estado. La doctrina del shock recetada por M.Friedman y ejecutada por Bush, ha provocado hasta el momento, según estudios confiables 650.000 muertos, 2.000.000 de personas desplazadas, el País destrozado y la sociedad desconcertada sin esperanza. La cruzada de la Escuela de Chicago que surgió con el propósito de desmantelar el Estado del bienestar, por fin había alcanzado la cima.
Consecuentemente, si en el pasado nos era imposible comprender la actitud demencial de Hitler, ahora, creo que nos será más fácil. La lectura de “La doctrina del Shock” de Naomi Klein, debe ser un texto de estudio en las Escuelas de Ciencias Económicas y Políticas.
¡COMO DETENER A LA BETIA!
Entre la demencia y la razón, media el objetivo. La demencia está plagada por el delirio y el perpetuo caos que produce su fin. La razón construye con esfuerzo y tesón, armonía y vida. La pesadilla kafakiana y demencial que el imperio ha creado y puesto en práctica global, desconcierta y aterra. Como Josef K... en El Proceso, van ejecutando previo escarnio, a gobernantes cuyo sino fatal fue juzgado y sentenciado en los tabernáculos imperiales. En los Balcanes, Milosevic; en Irak, Sadam Hussein; en Libia, Gadafi; y camino al cadalso llevan en próximos espectáculos mortales, a Bashar Al Assad en Siria y Ahmanideyad en Irán. La lista de procesados, también llegará por nuestros mares. El destino fatal de los pueblos está diseñado ya. No existe fuerza ni razón para detenerlo.

martes, 6 de septiembre de 2011

DOSSIER

VICENTE VARGAS LUDEÑA                                                                                   25 Marzo 2010
Una parte de la historia de la humanidad esta escrita con sangre; la otra, con esperanzas. Los momentos de paz, son el reposo del guerrero para su jubilación; los otros, son el alistamiento para nuevas guerras con otras armas y otros reclutas. En algunos lugares de la tierra, todavía humean los escombros de la guerra ganada o perdida; y ya destellan en el firmamento bombas, cohetes, misiles… en otra geografía planetaria.
Hace apenas setentas años, el mundo decidió masacrarse recíprocamente en nombre de mil razones esgrimidas, y ninguna llena de razón; peor de humanismo o altruismo. Por ejemplo: ¿Qué justificación racional pudo caber en el holocausto judío, o en la calcinación fulminante de 250.000 japoneses en Hiroshima y Nagasaki (1945), con las bombas atómicas lanzadas en el Japón, por los EE.UU.?
Solo estos dos actos demenciales deberán condenar de vergüenza y oprobio para toda la vida a sus autores y a las generaciones que devinieron ser la conciencia de la humanidad. Pero nada de eso sucede; no hay vergüenza, arrepentimiento; y cada aniversario las victimas, solo recuerdan el horror; mientras los soñadores y creadores de los imperios, planean nuevas formas de guerra y masacre. Sabido es que, en la post-modernidad, las guerras son impersonales y virtuales, porque uno de los combatientes, el agresor principalmente, no busca la lucha cuerpo a cuerpo ni ocupar territorio alguno del enemigo. Son guerras sin héroes, no existe el divino Aquiles, el divino Héctor; son combates de destrucción y aniquilamiento, nadie se lleva la gloria. Se llevan el mercado. Pulsar un botón a 5.000 Km. de distancia para que un Predator, pájaro robótico, pueda destruir los bienes y matar la vida, no tiene mas merito que el sargento, cabeza del pelotón de fusilamiento frente a los condenados al pie del paredón.
Las batallas en la actualidad no se dan entre Estados: son guerras entre integrismos facciosos de toda naturaleza, promovidos y financiados por las grandes corporaciones que buscan y pelean el mercado, entre fanáticos de toda laya y mercenarios, también, de todo pelambre; desde los que matan -a veces también mueren- por dinero metálico. Aquí no se rinde cuentas a nadie, no hay honores militares ni cañonazos de salvas. Hasta los inmigrantes del tercer mundo que mueren en alguna emboscada, lo hacen a cambio de un estatuto de naturalización; igualmente, los cadáveres son devueltos tristemente a sus países de origen. No son hijos de esa Patria que los sedujo.
La Guerrea de los Tres Billones de Dólares”, se titula el libro del premio Nobel de economía Joseph E. Stiglitz y tiene la siguiente dedicatoria: “Este libro esta dedicado a aquellos que han muerto en Irak y Afganistán, así como los que continúan allí arriesgando sus vidas. También esta dedicado a los veteranos de guerra que han vuelto y en particular aquellos que han sufrido una discapacidad. Estamos agradecidos por sus sacrificios; merecen todos los cuidados que podamos ofrecerles.” Este talentoso profesional, para unos, el más crítico del sistema neoliberal, si se anda por las ramas, cuando de categorizar el genocidio de EE.UU. en Irak y Afganistán, se trata. Stiglitz habla de una guerra que nos es tal. Donde esta el Estado contra el se cual lucha, que Patria es la enemiga; que protocolos internacionales norman esa guerra. Esos actos son pura agresión, aquello es una invasión sobre todos los convenios de las Naciones Unidas ¡O acaso la agresión a Panamá, a Granada fue una declaración de guerra! Que quede de una vez por todas conceptualizado los actos de invasión de los EE. UU. en el Medio Oriente: fueron y siguen siendo una vil agresión genocida a los pueblos de Irak y Afganistán. Decapitar a sus gobiernos no son actos de guerra, son crímenes vulgares. El modelo de democracia, libertad y justicia, cual cruzados emprenden en el planeta, tienen los mismos ingredientes inquisidores que el cristianismo medieval practicó: sectarismo, rapiña, expandir su mercado y tener el monopolio de las rutas. En nombre de Dios, decían los Templarios; en nombre de la democracia y el mercado, dice el imperio.
La dedicatoria de Stiglitz, expresa con todo rigor el heroísmo y sacrificio de sus soldados allá en el campo de batalla, consecuentemente invoca la solidaridad también, para los que regresan a casa, reclama atención y justicia. Pero su libro no se limita a analizar la agresión; sino, y es la esencia del texto, contabilizar los tres billones de dólares que hasta ahora el cuesta al pueblo norteamericano. Más adelante se lamenta el desperdicio de semejante cantidad de dinero en una guerra sin costo-beneficio. ¡Que es una torpeza! No cabe duda. El país antes de Bush, era rico y prospero; todo ese dinero se lo pudo aprovechar en un sostenido crecimiento; e incluso podría haberse ayudado a otras naciones pobres; a pesar que este, tiene aún cuentas pendientes con su propio pueblo, con el derecho universal a la salud; considerada la mas abyecta en el mundo desarrollado. La verdadera connotación que el Nóbel le asigna a su libro, es contable: EE.UU. ha sacrificado el costo de oportunidad. Nada más. El país tiene una carga pesada, no solo con el servicio social del Estado, que fue desmantelado con el neoliberalismo en los tiempos de Ronald Reagan; sino que arrastra el lastre de los servicios sociales varios, a los combatientes en diferentes conflictos armados que el País ha invadido; de los cuales son pensionistas, minusvalidos, enfermos de costosos tratamientos, etc. Es un círculo vicioso, cada vez aumenta la población de veteranos de los conflictos armados. Solo para ilustrar, detallo algunos rasgos de lo que significa aquello. En EE. UU., viven 24 millones de veteranos, de los cuales aproximadamente 3.5 millones (y sus descendientes) reciben compensaciones por discapacidad a veteranos de guerras pasadas. En Irak y Afganistán el número de heridos o lesionados que han sobrevivido no tiene precedentes. En los combates de Corea y Vietnam, el número de heridos por muerto fue de 2.6 y 2.8 respectivamente. Durante la I y la II guerras mundiales se produjeron 1.8 y 1.6 soldados heridos por cada muerte, respectivamente. En los actuales conflictos armados, la relación es de 7 a 1; el mayor de la historia de EE. UU. Si a eso se añade lesiones por otras causas, no en combate, esta sube a 15 por cada muerte. Lo curioso de estas estadísticas, es que, ninguna de ellas, ni lesiones ni muertes son en su frontera, ni en su territorio. Para el Nóbel Stiglitz, la aventura militar de Bush en el Oriente Cercano, es reprochable no solo desde el punto de vista de las coartadas creadas para la agresión, como, la existencia de armas de destrucción masiva en Irak y del santuario terrorista de Afganistán, sino, y fundamentalmente por no haber dado los resultados apetecidos. No condena por ser una agresión genocida, imperialista, ilegal y fuera de todo principio moral; simplemente lamenta el costo económico. Más aún, frente al actual fracaso militar y financiero, recomienda un listado de reformas para futuras agresiones, de tal manera que no se encuentre en la situación de colapso de su seguridad social ni de su economía como sucede actualmente, 18 son en total: de tipo jurídico, administrativo y económico.
El terrorismo y todas las formas de lucha se han incrementado, hasta convertirlas en infiernos a esas naciones en muchos aspectos, superiores a conflictos armados como la Segunda Guerra Mundial o la invasión a Vietnam o Corea. La débil Institucionalidad jurídico- política de esos Estados ha estallado, hasta convertirse en anarquía: en Estados fallidos. El control del precio y suministro del petróleo, tampoco fue sometido a sus dictados; las transnacionales del petróleo son cefalópodos con sus tentáculos en todos los poderes planetarios. La producción y comercialización de heroína esta multiplicada por cien, tal como sucede en Colombia y México, después de la militarización. Se ha fracturado la estructura social de esos pueblos, de por si sectarios y dogmáticos, para renacer odios ancestrales encarnizados, religiosos principalmente, entre clanes, familias y grupos facciosos. Siempre la vida es y será, la razón existencial del hombre y la sociedad, en esos pueblos ya no se distingue el umbral diario entre la vida y la muerte. Cuando Bush apareció en la cubierta de un Portaviones vestido de camouflage, y dijo: “misión cumplida”, después de las invasiones y agresiones genocidas, conmovió los verdaderos cimientos, los pilares de la moral y la ética; y principios de la civilización misma. En el balance universal de este crimen terrorista, han perdido, el agresor y el agredido. El invasor y el invadido. En eso Stiglitz lleva razón; el invasor ha perdido, hasta el momento, tres billones de dólares; miles de muertos, cientos de miles de heridos a todos los cuales se debe indemnizar. (Para ilustrar este costo: 500,000 dólares por muerto, de los cuales 100,000 son, por compensación militar y 400,000 por seguro de vida a la familia; con los discapacitados la cosa es mas complicada y costosa por la perdida de capacidad productiva de los jóvenes y sus familiares que deben cuidar de ellos). La misión cumplida de Bush es una victoria pírrica e inmoral, como ya se dijo. Si en el pasado, EE. UU. se llevaba la parte del león de las ganancias derivadas de la globalización en una proporción desmesurada respecto al tamaño de su economía, en el presente está en la rodada, y no hay, aún, fondo al que llegar. El rencor y el enfado universal provocado por el atropello a los derechos humanos en Guantánamo, Abu Graib y los centros secretos e ilegales de confinamiento y tortura en el mundo, han confirmado el doble rasero para valorar la democracia, libertad y justicia que tanto han predicado. En el resumen de las perdidas, es el mundo, el que ha perdido la fe y confianza en esos valores.
Acaba de ser premiada con todos los Oscares posibles, una película de Kathryn Bigelow, denominada “Detonación Mortal”, en español. En la búsqueda de un discurso narrativo y estético, la creadora del film denota, con el heroísmo propio de Hollywood, unas luchas de comandos norteamericanos en ciudades abandonadas de Irak, sin que jamás se conozca al enemigo. El enemigo es invisible, solo las bombas terroristas son la contraparte de esa lucha, aparentemente inútil. Lo rescatable de la película es el esplendor del miedo de los invasores, la adicción de la guerra para unos dementes; La ansiedad de la huida final para otros y el desconocimiento absoluto de las razones de su presencia en esos países y lugares. Hemos dicho que no existe el enemigo, sino sus efectos: los artefactos explosivos y las bombas-humanas; por otro lado, tampoco aparece la mano invisible del imperio, que esta a 10.000 Km. de distancia.
Pero, si agresor y agredido han perdido ¿Quién salido ganando? La respuesta es obvia. Las grandes corporaciones: de la industria militar, de servicios –aquí se incluyen las empresas de servicios mercenarios y otras, de propiedad del Vicepresidente de los EE. UU.- las petroleras y los centros del poder financiero especulativo, etc. La teoría de que las guerras son el hidratante para el paciente deshidratado económicamente; no es real en este caso. El desangre económico produce anemia pura. Se terminó el multilateralismo mundial, porque además, en las entrañas de esa contradicción se están engendrando otros imperios. En Asia están emergiendo otros: China es el próximo. La caída del Imperio Romano fue por las mismas causas de hoy: el despliegue militar en el planeta hasta ese momento conocido y dominado era abrumador y terrorífico. Los bárbaros lo devoraron y otros dioses reemplazaron a Júpiter.
TERRORISMO.
Resulta inicuo, como los medios del mundo occidental, los analistas, intelectuales al servicio del sistema no se atreven a cuestionar la epistemología del terrorismo que el imperio elevó a categoría existencial de la especie humana. El miedo provocado por el terror, ha existido desde la edad de los tiempos. Terror en los individuos, causa un cataclismo, una peste, un flagelo y por supuesto la muerte, peor aun si es colectiva. Terror causa en la sociedad y el individuo todo aquello que es imponderable, impredecible, sorpresivo y fundamentalmente incontrolable. Todas las formas de lucha: de dominio, de conquista, de independencia y la guerra misma son una práctica de terrorismo: provocar el miedo en el enemigo a través del terror. En consecuencia el terrorismo es una práctica existencial que explota el miedo en todas sus fibras. ¡Quienes lo han practicado! Todos los que buscan el dominio psicológico y material de los enemigos o facciosos. Algunas religiones practican el terrorismo psicológico con la espada flamígera de lucifer y otras monsergas; y claro, también han practicado el terrorismo del otro; el asesinato y el genocidio: la masacre de 20.000 albigenses capitaneados por el Papa Inocencio III en el año de 1209, retumba todavía en los claustros del Vaticano. La baja edad media esta plagada del terror que despertaba la Iglesia católica en los descreídos o creyentes de otras abusiones. La esclavitud de los negros es, ha sido y será un terrorismo existencial.
El terrorismo más conocido en la historia moderna, es le terrorismo de conquista y dominio: el terrorismo de Estado. El Estado Nazi, el Estado Judío en gestación, los EE.UU.… son entre los principales que lo han practicado y siguen haciéndolo. Los pueblos musulmanes y otras sectas asiáticas han practicado un refinado terrorismo propagando sus creencias. Huntingtong trata de teorizar la vesania del terrorismo musulmán y con ello justificar la guerra terrorista global del imperio con el eufemismo: choque de civilizaciones.
El mundo se despertó el 9-11, a un terrorismo global con la caída de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York. Tanto se ha escrito sobre este acontecimiento, pero jamás se contextualiza, quien o quienes fueron sus autores, quien o quienes fueron el blanco deseado, los verdaderos objetivos del plan; tampoco la capacidad técnica para perpetrarlo. La información planetaria que el gobierno de Bush nos vendió, la conocemos todos: unos terroristas del grupo islámico Al-Qaeda son los autores. Nada más. Esa información debía tragársela, el mundo, sin ningún líquido y sin preguntar; por que así lo disponía el imperio.
Cuando muchas cosas del mundo dejaron de ser tal como eran; han transcurrido 9 años. Ese día, el 9 de septiembre de 2001, murieron alrededor de 3.200 personas. Hoy se estima que pasan del millón de seres humanos que han muerto en las tierras donde se forjo –así nos lo hicieron creer- el origen de la caída de las Torres Gemelas de Nueva York. Pero esos cientos de miles de muertos están al otro lado del planeta: Irak y Afganistán, principalmente. Es decir por una gota de sangre de los míos… De los tuyos correrá ríos. Esa es la consigna, que el imperio diseñó y que el universo debió asumir como propia. Nadie de la “prensa libre e independiente” se ha pronunciado; existen informaciones más banales e intereses más deseados que hacer conocer al mundo alienado. Menos la verdad. Sin embargo después de tanto bozal, de tanto encubrimiento; los medios tecnológicos -Internet básicamente- están permitiendo desmadejar el ovillo urdido con todo el poder mediático, económico y especialmente militar; pasando de la perplejidad y la duda, hasta la lógica convicción que la macabra conflagración terrorista del 9-11, fue obra de los halcones guerreritas e imperialistas de Washington encabezado por el minusválido mental de Bush.
Un periodista en Quito, no tonto, porque los hay y muchos, le repregunto a su entrevistado -de esto hace 2 años- político e intelectual, cuando este le afirmó que el 9-11 no existió tal atentado terrorista; el periodista de marras sorprendido le dijo;”Pero, si el mundo vio en la televisión como dos aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas”. Exactamente, el informador difundía lo que los amos del planeta habían diseñado. Unos aviones de día y con sol se estrellaron, secuestrados por terroristas, contra dos enormes edificios en presencia de pasmados viandantes y de escrutadoras cámaras digitales. Lo demás ya sabemos.
Todos los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, fueron el auto-atentado más audaz, cínico y sanguinario de los tantos que los EE.UU. han perpetrado en el mundo: el magnicidio, el asesinato, sublevaciones de los pueblos, el sabotaje terrorífico; y otras formas de desestabilización política y social, para justificar una invasión armada. Existe abundante documentación refrendada sobre las políticas de terrorismo en el llamado juego del espionaje del poder y contrapoder. Contra Fidel Castro, el imperio ha probado todo tipo de terrorismo, sin resultados; Fidel morirá en su cama, de viejo. Con respecto al 11 de septiembre, en el Internet existe una biblioteca completa, con multimedia incluida, sobre las atrocidades de ese proyecto imperial. Toda esa información esta sustentada por equilibradas conciencias y probados hombres de ciencia.
Sobre el tema que nos preocupa, Thierry Meyssan, periodista francés, escribió un libro después de fragorosas batallas de investigación, de amenazas de toda índole; inclusive no podrá pisar suelo norteamericano mientras viva. Es el libro en castellano mas documentado. El titulo es: 11 de septiembre del 2001 - “La Terrible Impostura” – Ningún avión se estrello en el Pentágono. Este periodista investigo con ahínco el affaire, que para muchos ansiosos, el caso despedía un olor putrefacto. En los EE.UU. se han organizado grupos ecuménicos y multidisciplinarios de reflexión e investigación sobre este hecho trascendental en la vida de esta nación.
Para sintetizar señalemos los hechos de la terrible impostura, porque los ejes ulteriores son multidimensionales en el tiempo y en el espacio.
  1. Jamás existió ningún avión de pasajeros estrellado en el Pentágono. El efecto de semejante destrucción, fue un misil. No se encontró un pedazo del fuselaje, un motor, un asiento. Nada quedó. Siempre queda algún resto de un avión comercial después de sacarse la madre contra la montaña más agreste; o ser engullido por el mar más profundo. Esto lo confirman las cámaras de seguridad de la gasolinera del sector. Cámaras, registros y otros testimonios que fueron requisados esa misma tarde por agentes del FBI.
  2. Jamás existió ningún avión de pasajeros estrellados en una pradera de Pensilvania; según el Estado Mayor, el secuestro fue abortado por unos pasajeros heroicos (arrechos, en Ecuador) que se enfrentaron a los terroristas. Los mismos agentes del gobierno testimoniaron: fue un rastrojo de una pradera quemada, en la que, unas apacibles vaquitas pastaban, más allá de la hierba chamuscada. Nunca existieron: el avión, los pasajeros heroicos, los terroristas. Si, las vaquitas.
  3. Lo mas complejo y mas grande del auto-atentado fue el conjunto arquitectónico del W.T.C. todos vimos en las pantallas de televisión, como se incrustaron, un avión tras otro en cada torre; y luego su derrumbe en caída libre. Y también vimos como se demolía, 8 horas después otro rascacielos sin que ningún avión lo atravesara. Para que el Apocalipsis sea completo, a las 9:42 del 9-11, la cadena de televisión ABC difunde imágenes humeantes de un posible fuego en un anexo de la casa blanca, el Old Executive Building. Científicos, académicos, profesionales, técnicos y expertos en diferentes áreas del conocimiento y la práctica, de todas las partes del mundo: como especialistas en aerodinámica, combustión, aeronáutica, balística; ingenieros en construcción, estructuras, resistencias de materiales, electrónica, demolición, en fin todas las especialidades necesarias que concurren en una investigación empírica y científica de un crimen cuyo autor permanece en las sombras. Se desconocen los objetivos del golpe hasta ese momento, todo parece incierto; para eso se prestaron a participar exhaustivamente en el esclarecimiento de este crimen. Es de anotar que estos grupos y sus conclusiones fueron perseguidas por todos los medios; además de ignorarlas por la gran prensa. De esa compleja trama se determina lo siguiente:
a) No existieron terroristas ni pasajeros en los aviones estrellados.
b) Los aviones fueron teledirigidos, es decir no tenían piloto.
c) Los aviones fueron adaptados y convertidos en misiles. Un cuchillo caliente penetra en un ladrillo de mantequilla con la misma plasticidad que lo hicieron los aviones-misiles en cada torre.
d) El incendio fue provocado por materiales de potente combustión, superior al combustible de los aviones. (Eso aúpa la teoría de volatilizar un cuerpo humano del cual no queda rastro; hablaremos de esto mas adelante)
e) Un edificio puede resultar seriamente afectado, hasta destruido por el impacto de un avión de la envergadura de los estrellados en las Torres. Pero no demolido.
f) La caída de las torres fue una demolición controlada, llamada implosión; de esas que tanto nos impresiona ocasionalmente la televisión. La demolición controlada es una técnica compleja en la que se conjuga la variedad y calidad de los explosivos, los tiempos, el tipo y materiales de la estructura, altura del edificio, vacíos y llenos del mismo etc. etc. Los edificios no se derrumban hacia ningún lado, se desintegran sobre su propia cimentación. Exactamente lo que presenciamos aquel día en la pantalla de televisión. Existen videos y una serie de detalles en la caída libre, así como testimonios de los bomberos sobre la escala sincronizada de explosiones en los pisos inferiores cuando las torres se iban desvaneciendo sobre si mismas.
g) La Torre 7, otro rascacielos del WTC se desintegró de la misma manera que las Torres Gemelas; ocho horas después, sin que ningún avión lo haya tocado. La torre 7 distaba una cuadra del epicentro. Lo curioso de este edificio es que su inquilino principal era el gobierno federal, especialmente CIA, y otras agencias que escrutan la vida de los ciudadanos, las amenazas posibles, reales y virtuales de dentro y fuera del país.
h) La hora de Apocalipsis, estuvo fríamente calculada, matar tres mil y pico de personas es creíble y hasta perdonable. La pesadilla de la culpa, con un poco de olvido y promoviendo el consumo, -tal como Bush a los pocos días, alentaba a los ciudadanos que salgan con confianza a comprar, esa pasión de consumo propia de ellos, despertada, por su propio presidente,- ese horripilante acto se esfumará de la memoria en poco tiempo. Se calcula que en el conjunto arquitectónico, diariamente, en las horas punta; habían entre 30.000 y 40.000 personas; mas los burócratas de la Torre 7; que también estaba en la mira del complot, la masacre hubiera repercutido en la conciencia de algún cómplice y éste habría enloquecido, y por supuesto hablado. Lo que, indudablemente se desataba el Argamedon.
Saturándose del tema y siguiendo el hilo conductor; es espeluznante la impostura y la falacia. Como, en concierto se agremian las fuerzas más oscuras: prensa, corporaciones jerarcas políticos, halcones guerreritas y otras facciones; para silenciar unos aspectos, deformar y desinformar otros. Llevar adelante, sin oposición interna ni externa sus planes macabros: la guerra terrorista global. Pero, el crimen nunca es perfecto, las ridiculeces esgrimidas por el gobierno lo desenmascaran. Menciono estas, a guisa de muestra: el pasaporte de Mohamed Atta, el terrorista Alfa, fue encontrado intacto en las humeantes ruinas de ese infierno; que fue la demolición de las Torres. Según BBC MUNDO.com; hasta hoy, 5 de abril del 2010, no se han encontrado los restos de 1000 personas desaparecidas; algunos sostienen que la alta temperatura alcanzada por el fuego volatilizó los cuerpos (menos el pasaporte de marras del musulmán); sin embargo los familiares insisten que se inspeccione los vertederos de lo que fueron las Torres en las afueras de New York; aunque muchos desconfían de los resultados. Que el diestro manejo de las aeronaves para dar con el blanco, solo es posible con pilotos experimentados, en aviones de combate; no con aviones comerciales, peor aún, lo podrían hacer aprendices en cursos rápidos de manejo. La estructura arquitectónica del Pentágono y sus instalaciones, son sin duda ninguna, el lugar mas vigilado y protegido de la tierra; con sistemas electrónicos hiperinteligentes, cundido por una muchedumbre de agentes, encubiertos y súper secretos, el único distintivo posible era la cara de gringos; -al fin y al cabo, aquí se diseña militarmente el globo terráqueo y el espacio sideral-; con sistemas de navegación complejos y encriptados. A pesar de todo eso y otras circunstancias sospechosas, que están registradas, no se dan por enterados de un plan diabólico, urdido por fanáticos kamikazes musulmanes, organizados y dirigidos desde una cueva en alguna montaña de Afganistán, por otro lunático, llamado Osama Ben Laden. Esta trama propia de un guión de cine de humor negro, termina siendo una grotesca pedrada a la inteligencia de su propio pueblo, como al resto del mundo.
Por ultimo, para envolver con un espeso velo de secreto y hacerlo universal, el gobierno prohibió retransmitir por televisión las imágenes del impacto, incendio y caída de las Torres, porque se debía guardar respeto a la memoria, y causaba una profunda tristeza por las personas, que en desesperado y vano intento, por ser ellos mismas las que definan su muerte en el vértigo del vacío, antes que morir en el infierno que los abrazaba. Así mismo se ordenó a los órganos de poder público, llámese Congreso, Corte de Justicia y otros, no volver a tratar el tema, porque se ponía en riesgo la seguridad del Estado
EL TERRORISMO GLOBAL
Después del 9-11 todos sabemos los desenlaces iniciados hace nueve años, sin esperanza de verles el fin, de cualquier manera. Primero fue Afganistán en busca del señor Ben Laden, luego Irak tras la cabeza del señor Sadam Hussein. La cabeza de éste terminó rodando por el piso, -literal- fue colgado precisamente de ahí. De su testa. Del señor Ben Laden nadie sabe, nadie lo ha visto, solo nos lo hacen oír por televisión para asustar a los niños y a los idiotas.
El ideólogo del imperio, Donald Rumsfeld, halcón más rapaz de esa bandada que encabezó Bush, ha garrapateado sus principales pensamientos, si se los podría llamar así, de lo que será la lucha del terrorismo imperial contra el terrorista integrista, o contra cualquier grupo o movimiento de liberación política que pretenda levantarse contra lo que ellos denominan libertad y democracia. Aquí esta incluida Colombia con las bases militares recientemente concedidas; (Colombia, donde corres el riesgo de quererte quedar…-según su slogan- no especifican en calidad de que te puedes quedar, hay muchas, y truculentas). Rumsfeld dice: “Esta guerra no será necesariamente del tipo de la que nos ocuparía completamente a analizar objetivos militares y concentrar fuerzas para alcanzarlos. La fuerza militar solo será una de las herramientas que utilizaremos para hacer fracasar a las personas, los grupos y los países que se entreguen al terrorismo”.
”Nuestra reacción puede comportar lanzamiento de misiles de crucero hacia blancos militares en alguna parte del mundo; así mismo podemos lanzarnos en una lucha electrónica para despistar y detener las inversiones que intentan pasar por centros bancarios off-shore. Los trajes de los banqueros y las ropas raídas de los programadores constituirán los uniformes de los conflictos tanto como seguramente lo serán los trajes de camuflaje del desierto”.
“No se trata de una guerra contra una persona, un grupo, una religión o un país. Nuestro adversario es una red mundial de organizaciones terroristas y los Estados que le dan apoyo, que se dedican a privar a los pueblos libres de la facultad de vivir como lo deseen. Así como podemos tomar medidas militares contra los Gobiernos extranjeros que apadrinan el terrorismo, también podemos aliarnos con los pueblos a los que oprimen esos Estados”. Exactamente lo que están haciendo en Libia, pasaran luego, por Siria e Irán
“Esta Guerra será diferente incluso en el vocabulario. Cuando “invadamos un territorio enemigo”, este podría ser su espacio cibernético. Desembarcaremos sin duda menos en las playas de lo que desbarataremos estratagemas. Ya no es cuestión de “estrategia de salida”: se trata de un compromiso sostenido que no conlleva ningún límite temporal. Tampoco tenemos ninguna regla fija sobre el modo de desplegar nuestras tropas; estableceremos mas bien directivas que nos dirán si la fuerza militar es el mejor medio para alcanzar tal o cual objetivo.
“El publico asistirá quizás a algún compromiso militar espectacular que no producirá ninguna victoria aparente, por otra parte vivirá si duda en la ignorancia de otras acciones que lleven a grandes victorias. Las “batallas” serán las que los agentes de aduana que detengan a personas sospechosas libren en nuestra fronteras, y las de diplomáticos que logran obtener ayuda en el extranjero contra el blanqueo de dinero.
“Sin embargo, aunque se trate de un nuevo tipo de guerra, hay algo que no cambia: Norteamérica seguirá siendo indomable. La victoria será la de los norteamericanos, que vivirán su vida día tras día, yendo al trabajo, criando a sus hijos y construyendo sus sueños como lo han hecho siempre, un pueblo grande y libre”.
Es elocuente este discurso; analicemos algunos sintagmas que nos ubiquen perfectamente en el momento y lugar que vivimos; aunque en la Casa Blanca, ahora, anide otra ave, medio halcón, medio cuervo. La clasificación de países que desde su prisma realiza el imperio, le permite el diseño de la guerra y la paz mundial. Existen los Estados Canallas, también llamados ejes del mal: Corea del Norte, Irán, Libia, Somalia y la inefable Cuba; Venezuela esta en la lista de espera. Noam Chomsky confirma a un historiador, que Estados Unidos ha sido el mayor perpetrador del terror estatal preventivo y un sin fin de acciones “canallas” que han causado un enorme daño, siempre en nombre de la democracia, la libertad y la justicia. Hay los Estados Fallidos: muchos países Africanos, Haití es el prototipo; y otros a punto de fallar: Colombia, México y alguna otra republiqueta desperdigada en alguna playa oceánica. Según un experto internacional, en México existen 950 espacios territoriales, donde el Estado no tiene acceso y dominio; sean estos ocupados por cualquier circunstancia: el crimen organizado, drogas, secuestros y otras formas delictivas; grupos armados irregulares etc. Es idéntico al caso Colombiano, donde, el Estado no tiene jurisdicción sobre extensos territorios de su país, ocupados por grupos con la mismas características de México. También existen los Estados Aliados o amigos -un aventurero mochilero de la política Ecuatoriana, con mucha nariz, se declaró “como el mejor aliado de los Estados Unidos”-; estos son los que el imperio busca y desea en el tercer mundo; por que en el primer mundo todas son alianzas de intereses. Además, son Estados ilustrados.
Como colofón de estos elevados pensamientos de Rumsfeld y como el objetivo primordial del imperio es: el mundo puede comer mierda; en Norteamérica nada cambiará, seguirá siendo indomable y nuestros gringuitos vivirán su vida día tras día, yendo al trabajo, criando a sus hijos y construyendo sus sueños como lo han hecho siempre…
COLOMBIA.
Latinoamérica, según los analistas, estaba quedando a la zaga de las atenciones y vigilancias de la Casa Blanca, en estas últimas décadas. La domesticación de los Estados se había fijado en el Medio Oriente, especialmente. Inclusive, países que se deshilachaban en África, como Somalia y otros, no importaban; frente al núcleo central de Asia: Irak y Afganistán, poniendo mucho cuidado que el Pakistán nuclear, no caiga en la horda islámica talibán. En este descuido del imperio, en América Latina ocurren fenómenos políticos que se escapan del control doméstico del Departamento de Estado. Los Países están buscando estructuras orgánicas e instituciones autónomas que empujan un modelo diferente; fundamentalmente soberano y sin tutores. Algunos están alejándose de la orbita imperial, unos por giros ideológicos, otros por que han comprendido en la diversificación de sus relaciones multilaterales. Los Estados Unidos ya no son más, la Alianza para el Progreso, ni el Plan Marshall; incluso es la nación más endeuda que todos los países juntos. Claro que nada de esto es óbice, para que otros satélites también se escapen de la elíptica gravitacional del imperio.
Colombia, país aliado y amigo de los Estados Unidos; es el laboratorio de las nuevas recetas imperiales en América Latina. El modelo de desarrollo neoliberal con todos los rigores del mercado corporativo global; el combate enmascarado al narcotráfico, ocultando los inmensos beneficios económicos que aquello produce y otros beneficios que el neoliberalismo le otorga: el TLC, por ejemplo. Desde el punto de vista militar es una cabeza de playa para el Caribe y Sudamérica, con la justificación del combate al narco-terrorismo encarnado en las FARC, aplicando además todas las experiencias militares en Asia menor. El afán del gobierno colombiano y norteamericano, es que todas las naciones del mundo, incluido nuestro paisito, acepten y declaren a las FARC y al ELN, grupos terroristas. Eso allanaría el camino de la vergüenza y la ilegalidad, cuando deban usar todo su poderío militar, para una vez más, en nombre de la libertad, la justicia y la democracia calcinen la flora y la fauna de las selvas colombianas, incluidos los terroristas. Ciertos Países vecinos y otros pocos del mundo, no se someten a estos dictados y se convierten en barreras para la intervención desembozada. Es de resaltar, sin embargo, desde que Estados Unidos ha intervenido con toda su parafernalia militar y de inteligencia con el plan Colombia, la producción y comercialización de la droga ha aumentado copiosamente y el crimen organizado se ha fortalecido. Igual fenómeno ocurre en Afganistán; desde que los Estados Unidos invadieron ese país, la producción de opio se ha multiplicado por cien.
Las preguntas afloran inmediatamente, para entender cuan justas, razonables, humanas, políticas y morales tienen de aplicación las recetas que el imperio, a través de Rumsfeld, tiene preparado para América y el mundo: ¿Cuantos años tiene asentada la violencia en Colombia? ¿Cuantos años tienen, los Estados Unidos, tropas en Irak y Afganistán?; ¿Con cuantos soldados empezaron y cuantos tienen hoy? ¿Cuanto de lo que buscaba el imperio en esos países ha encontrado? ¿Quién ha otorgado impunidad para invadir otros Estados? ¿Podrán construir democracias a su imagen y semejanza en los países invadidos? ¿Podrán derrotar militarmente la violencia en Colombia? ¿Qué experiencia tiene el pentágono en el combate exitoso a las drogas?
Todas estas preguntas están respondidas en el contexto de este análisis; las que entrañen alguna duda, basta revisar la historia. Estas reflexiones han sido tratadas permanentemente por múltiples pensadores y para múltiples objetivos. Lo importante es, desde estas paginas, para la cabal comprensión del destino final de nuestros pueblos que la lucha recién comienza; y que los imperios en la posmodernidad envejecen pronto, por supuesto mueren junto con sus dioses. Mañana nacerá otro, ya lo vislumbramos, traerá también nuevos dioses. Ese es el destino irreductible de la vida y la humanidad. La dialéctica de la sociedad, como decía Marx.
Este texto fue escrito, en Marzo 2010 y corregido en el 2011