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martes, 6 de septiembre de 2011

DOSSIER

VICENTE VARGAS LUDEÑA                                                                                   25 Marzo 2010
Una parte de la historia de la humanidad esta escrita con sangre; la otra, con esperanzas. Los momentos de paz, son el reposo del guerrero para su jubilación; los otros, son el alistamiento para nuevas guerras con otras armas y otros reclutas. En algunos lugares de la tierra, todavía humean los escombros de la guerra ganada o perdida; y ya destellan en el firmamento bombas, cohetes, misiles… en otra geografía planetaria.
Hace apenas setentas años, el mundo decidió masacrarse recíprocamente en nombre de mil razones esgrimidas, y ninguna llena de razón; peor de humanismo o altruismo. Por ejemplo: ¿Qué justificación racional pudo caber en el holocausto judío, o en la calcinación fulminante de 250.000 japoneses en Hiroshima y Nagasaki (1945), con las bombas atómicas lanzadas en el Japón, por los EE.UU.?
Solo estos dos actos demenciales deberán condenar de vergüenza y oprobio para toda la vida a sus autores y a las generaciones que devinieron ser la conciencia de la humanidad. Pero nada de eso sucede; no hay vergüenza, arrepentimiento; y cada aniversario las victimas, solo recuerdan el horror; mientras los soñadores y creadores de los imperios, planean nuevas formas de guerra y masacre. Sabido es que, en la post-modernidad, las guerras son impersonales y virtuales, porque uno de los combatientes, el agresor principalmente, no busca la lucha cuerpo a cuerpo ni ocupar territorio alguno del enemigo. Son guerras sin héroes, no existe el divino Aquiles, el divino Héctor; son combates de destrucción y aniquilamiento, nadie se lleva la gloria. Se llevan el mercado. Pulsar un botón a 5.000 Km. de distancia para que un Predator, pájaro robótico, pueda destruir los bienes y matar la vida, no tiene mas merito que el sargento, cabeza del pelotón de fusilamiento frente a los condenados al pie del paredón.
Las batallas en la actualidad no se dan entre Estados: son guerras entre integrismos facciosos de toda naturaleza, promovidos y financiados por las grandes corporaciones que buscan y pelean el mercado, entre fanáticos de toda laya y mercenarios, también, de todo pelambre; desde los que matan -a veces también mueren- por dinero metálico. Aquí no se rinde cuentas a nadie, no hay honores militares ni cañonazos de salvas. Hasta los inmigrantes del tercer mundo que mueren en alguna emboscada, lo hacen a cambio de un estatuto de naturalización; igualmente, los cadáveres son devueltos tristemente a sus países de origen. No son hijos de esa Patria que los sedujo.
La Guerrea de los Tres Billones de Dólares”, se titula el libro del premio Nobel de economía Joseph E. Stiglitz y tiene la siguiente dedicatoria: “Este libro esta dedicado a aquellos que han muerto en Irak y Afganistán, así como los que continúan allí arriesgando sus vidas. También esta dedicado a los veteranos de guerra que han vuelto y en particular aquellos que han sufrido una discapacidad. Estamos agradecidos por sus sacrificios; merecen todos los cuidados que podamos ofrecerles.” Este talentoso profesional, para unos, el más crítico del sistema neoliberal, si se anda por las ramas, cuando de categorizar el genocidio de EE.UU. en Irak y Afganistán, se trata. Stiglitz habla de una guerra que nos es tal. Donde esta el Estado contra el se cual lucha, que Patria es la enemiga; que protocolos internacionales norman esa guerra. Esos actos son pura agresión, aquello es una invasión sobre todos los convenios de las Naciones Unidas ¡O acaso la agresión a Panamá, a Granada fue una declaración de guerra! Que quede de una vez por todas conceptualizado los actos de invasión de los EE. UU. en el Medio Oriente: fueron y siguen siendo una vil agresión genocida a los pueblos de Irak y Afganistán. Decapitar a sus gobiernos no son actos de guerra, son crímenes vulgares. El modelo de democracia, libertad y justicia, cual cruzados emprenden en el planeta, tienen los mismos ingredientes inquisidores que el cristianismo medieval practicó: sectarismo, rapiña, expandir su mercado y tener el monopolio de las rutas. En nombre de Dios, decían los Templarios; en nombre de la democracia y el mercado, dice el imperio.
La dedicatoria de Stiglitz, expresa con todo rigor el heroísmo y sacrificio de sus soldados allá en el campo de batalla, consecuentemente invoca la solidaridad también, para los que regresan a casa, reclama atención y justicia. Pero su libro no se limita a analizar la agresión; sino, y es la esencia del texto, contabilizar los tres billones de dólares que hasta ahora el cuesta al pueblo norteamericano. Más adelante se lamenta el desperdicio de semejante cantidad de dinero en una guerra sin costo-beneficio. ¡Que es una torpeza! No cabe duda. El país antes de Bush, era rico y prospero; todo ese dinero se lo pudo aprovechar en un sostenido crecimiento; e incluso podría haberse ayudado a otras naciones pobres; a pesar que este, tiene aún cuentas pendientes con su propio pueblo, con el derecho universal a la salud; considerada la mas abyecta en el mundo desarrollado. La verdadera connotación que el Nóbel le asigna a su libro, es contable: EE.UU. ha sacrificado el costo de oportunidad. Nada más. El país tiene una carga pesada, no solo con el servicio social del Estado, que fue desmantelado con el neoliberalismo en los tiempos de Ronald Reagan; sino que arrastra el lastre de los servicios sociales varios, a los combatientes en diferentes conflictos armados que el País ha invadido; de los cuales son pensionistas, minusvalidos, enfermos de costosos tratamientos, etc. Es un círculo vicioso, cada vez aumenta la población de veteranos de los conflictos armados. Solo para ilustrar, detallo algunos rasgos de lo que significa aquello. En EE. UU., viven 24 millones de veteranos, de los cuales aproximadamente 3.5 millones (y sus descendientes) reciben compensaciones por discapacidad a veteranos de guerras pasadas. En Irak y Afganistán el número de heridos o lesionados que han sobrevivido no tiene precedentes. En los combates de Corea y Vietnam, el número de heridos por muerto fue de 2.6 y 2.8 respectivamente. Durante la I y la II guerras mundiales se produjeron 1.8 y 1.6 soldados heridos por cada muerte, respectivamente. En los actuales conflictos armados, la relación es de 7 a 1; el mayor de la historia de EE. UU. Si a eso se añade lesiones por otras causas, no en combate, esta sube a 15 por cada muerte. Lo curioso de estas estadísticas, es que, ninguna de ellas, ni lesiones ni muertes son en su frontera, ni en su territorio. Para el Nóbel Stiglitz, la aventura militar de Bush en el Oriente Cercano, es reprochable no solo desde el punto de vista de las coartadas creadas para la agresión, como, la existencia de armas de destrucción masiva en Irak y del santuario terrorista de Afganistán, sino, y fundamentalmente por no haber dado los resultados apetecidos. No condena por ser una agresión genocida, imperialista, ilegal y fuera de todo principio moral; simplemente lamenta el costo económico. Más aún, frente al actual fracaso militar y financiero, recomienda un listado de reformas para futuras agresiones, de tal manera que no se encuentre en la situación de colapso de su seguridad social ni de su economía como sucede actualmente, 18 son en total: de tipo jurídico, administrativo y económico.
El terrorismo y todas las formas de lucha se han incrementado, hasta convertirlas en infiernos a esas naciones en muchos aspectos, superiores a conflictos armados como la Segunda Guerra Mundial o la invasión a Vietnam o Corea. La débil Institucionalidad jurídico- política de esos Estados ha estallado, hasta convertirse en anarquía: en Estados fallidos. El control del precio y suministro del petróleo, tampoco fue sometido a sus dictados; las transnacionales del petróleo son cefalópodos con sus tentáculos en todos los poderes planetarios. La producción y comercialización de heroína esta multiplicada por cien, tal como sucede en Colombia y México, después de la militarización. Se ha fracturado la estructura social de esos pueblos, de por si sectarios y dogmáticos, para renacer odios ancestrales encarnizados, religiosos principalmente, entre clanes, familias y grupos facciosos. Siempre la vida es y será, la razón existencial del hombre y la sociedad, en esos pueblos ya no se distingue el umbral diario entre la vida y la muerte. Cuando Bush apareció en la cubierta de un Portaviones vestido de camouflage, y dijo: “misión cumplida”, después de las invasiones y agresiones genocidas, conmovió los verdaderos cimientos, los pilares de la moral y la ética; y principios de la civilización misma. En el balance universal de este crimen terrorista, han perdido, el agresor y el agredido. El invasor y el invadido. En eso Stiglitz lleva razón; el invasor ha perdido, hasta el momento, tres billones de dólares; miles de muertos, cientos de miles de heridos a todos los cuales se debe indemnizar. (Para ilustrar este costo: 500,000 dólares por muerto, de los cuales 100,000 son, por compensación militar y 400,000 por seguro de vida a la familia; con los discapacitados la cosa es mas complicada y costosa por la perdida de capacidad productiva de los jóvenes y sus familiares que deben cuidar de ellos). La misión cumplida de Bush es una victoria pírrica e inmoral, como ya se dijo. Si en el pasado, EE. UU. se llevaba la parte del león de las ganancias derivadas de la globalización en una proporción desmesurada respecto al tamaño de su economía, en el presente está en la rodada, y no hay, aún, fondo al que llegar. El rencor y el enfado universal provocado por el atropello a los derechos humanos en Guantánamo, Abu Graib y los centros secretos e ilegales de confinamiento y tortura en el mundo, han confirmado el doble rasero para valorar la democracia, libertad y justicia que tanto han predicado. En el resumen de las perdidas, es el mundo, el que ha perdido la fe y confianza en esos valores.
Acaba de ser premiada con todos los Oscares posibles, una película de Kathryn Bigelow, denominada “Detonación Mortal”, en español. En la búsqueda de un discurso narrativo y estético, la creadora del film denota, con el heroísmo propio de Hollywood, unas luchas de comandos norteamericanos en ciudades abandonadas de Irak, sin que jamás se conozca al enemigo. El enemigo es invisible, solo las bombas terroristas son la contraparte de esa lucha, aparentemente inútil. Lo rescatable de la película es el esplendor del miedo de los invasores, la adicción de la guerra para unos dementes; La ansiedad de la huida final para otros y el desconocimiento absoluto de las razones de su presencia en esos países y lugares. Hemos dicho que no existe el enemigo, sino sus efectos: los artefactos explosivos y las bombas-humanas; por otro lado, tampoco aparece la mano invisible del imperio, que esta a 10.000 Km. de distancia.
Pero, si agresor y agredido han perdido ¿Quién salido ganando? La respuesta es obvia. Las grandes corporaciones: de la industria militar, de servicios –aquí se incluyen las empresas de servicios mercenarios y otras, de propiedad del Vicepresidente de los EE. UU.- las petroleras y los centros del poder financiero especulativo, etc. La teoría de que las guerras son el hidratante para el paciente deshidratado económicamente; no es real en este caso. El desangre económico produce anemia pura. Se terminó el multilateralismo mundial, porque además, en las entrañas de esa contradicción se están engendrando otros imperios. En Asia están emergiendo otros: China es el próximo. La caída del Imperio Romano fue por las mismas causas de hoy: el despliegue militar en el planeta hasta ese momento conocido y dominado era abrumador y terrorífico. Los bárbaros lo devoraron y otros dioses reemplazaron a Júpiter.
TERRORISMO.
Resulta inicuo, como los medios del mundo occidental, los analistas, intelectuales al servicio del sistema no se atreven a cuestionar la epistemología del terrorismo que el imperio elevó a categoría existencial de la especie humana. El miedo provocado por el terror, ha existido desde la edad de los tiempos. Terror en los individuos, causa un cataclismo, una peste, un flagelo y por supuesto la muerte, peor aun si es colectiva. Terror causa en la sociedad y el individuo todo aquello que es imponderable, impredecible, sorpresivo y fundamentalmente incontrolable. Todas las formas de lucha: de dominio, de conquista, de independencia y la guerra misma son una práctica de terrorismo: provocar el miedo en el enemigo a través del terror. En consecuencia el terrorismo es una práctica existencial que explota el miedo en todas sus fibras. ¡Quienes lo han practicado! Todos los que buscan el dominio psicológico y material de los enemigos o facciosos. Algunas religiones practican el terrorismo psicológico con la espada flamígera de lucifer y otras monsergas; y claro, también han practicado el terrorismo del otro; el asesinato y el genocidio: la masacre de 20.000 albigenses capitaneados por el Papa Inocencio III en el año de 1209, retumba todavía en los claustros del Vaticano. La baja edad media esta plagada del terror que despertaba la Iglesia católica en los descreídos o creyentes de otras abusiones. La esclavitud de los negros es, ha sido y será un terrorismo existencial.
El terrorismo más conocido en la historia moderna, es le terrorismo de conquista y dominio: el terrorismo de Estado. El Estado Nazi, el Estado Judío en gestación, los EE.UU.… son entre los principales que lo han practicado y siguen haciéndolo. Los pueblos musulmanes y otras sectas asiáticas han practicado un refinado terrorismo propagando sus creencias. Huntingtong trata de teorizar la vesania del terrorismo musulmán y con ello justificar la guerra terrorista global del imperio con el eufemismo: choque de civilizaciones.
El mundo se despertó el 9-11, a un terrorismo global con la caída de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York. Tanto se ha escrito sobre este acontecimiento, pero jamás se contextualiza, quien o quienes fueron sus autores, quien o quienes fueron el blanco deseado, los verdaderos objetivos del plan; tampoco la capacidad técnica para perpetrarlo. La información planetaria que el gobierno de Bush nos vendió, la conocemos todos: unos terroristas del grupo islámico Al-Qaeda son los autores. Nada más. Esa información debía tragársela, el mundo, sin ningún líquido y sin preguntar; por que así lo disponía el imperio.
Cuando muchas cosas del mundo dejaron de ser tal como eran; han transcurrido 9 años. Ese día, el 9 de septiembre de 2001, murieron alrededor de 3.200 personas. Hoy se estima que pasan del millón de seres humanos que han muerto en las tierras donde se forjo –así nos lo hicieron creer- el origen de la caída de las Torres Gemelas de Nueva York. Pero esos cientos de miles de muertos están al otro lado del planeta: Irak y Afganistán, principalmente. Es decir por una gota de sangre de los míos… De los tuyos correrá ríos. Esa es la consigna, que el imperio diseñó y que el universo debió asumir como propia. Nadie de la “prensa libre e independiente” se ha pronunciado; existen informaciones más banales e intereses más deseados que hacer conocer al mundo alienado. Menos la verdad. Sin embargo después de tanto bozal, de tanto encubrimiento; los medios tecnológicos -Internet básicamente- están permitiendo desmadejar el ovillo urdido con todo el poder mediático, económico y especialmente militar; pasando de la perplejidad y la duda, hasta la lógica convicción que la macabra conflagración terrorista del 9-11, fue obra de los halcones guerreritas e imperialistas de Washington encabezado por el minusválido mental de Bush.
Un periodista en Quito, no tonto, porque los hay y muchos, le repregunto a su entrevistado -de esto hace 2 años- político e intelectual, cuando este le afirmó que el 9-11 no existió tal atentado terrorista; el periodista de marras sorprendido le dijo;”Pero, si el mundo vio en la televisión como dos aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas”. Exactamente, el informador difundía lo que los amos del planeta habían diseñado. Unos aviones de día y con sol se estrellaron, secuestrados por terroristas, contra dos enormes edificios en presencia de pasmados viandantes y de escrutadoras cámaras digitales. Lo demás ya sabemos.
Todos los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, fueron el auto-atentado más audaz, cínico y sanguinario de los tantos que los EE.UU. han perpetrado en el mundo: el magnicidio, el asesinato, sublevaciones de los pueblos, el sabotaje terrorífico; y otras formas de desestabilización política y social, para justificar una invasión armada. Existe abundante documentación refrendada sobre las políticas de terrorismo en el llamado juego del espionaje del poder y contrapoder. Contra Fidel Castro, el imperio ha probado todo tipo de terrorismo, sin resultados; Fidel morirá en su cama, de viejo. Con respecto al 11 de septiembre, en el Internet existe una biblioteca completa, con multimedia incluida, sobre las atrocidades de ese proyecto imperial. Toda esa información esta sustentada por equilibradas conciencias y probados hombres de ciencia.
Sobre el tema que nos preocupa, Thierry Meyssan, periodista francés, escribió un libro después de fragorosas batallas de investigación, de amenazas de toda índole; inclusive no podrá pisar suelo norteamericano mientras viva. Es el libro en castellano mas documentado. El titulo es: 11 de septiembre del 2001 - “La Terrible Impostura” – Ningún avión se estrello en el Pentágono. Este periodista investigo con ahínco el affaire, que para muchos ansiosos, el caso despedía un olor putrefacto. En los EE.UU. se han organizado grupos ecuménicos y multidisciplinarios de reflexión e investigación sobre este hecho trascendental en la vida de esta nación.
Para sintetizar señalemos los hechos de la terrible impostura, porque los ejes ulteriores son multidimensionales en el tiempo y en el espacio.
  1. Jamás existió ningún avión de pasajeros estrellado en el Pentágono. El efecto de semejante destrucción, fue un misil. No se encontró un pedazo del fuselaje, un motor, un asiento. Nada quedó. Siempre queda algún resto de un avión comercial después de sacarse la madre contra la montaña más agreste; o ser engullido por el mar más profundo. Esto lo confirman las cámaras de seguridad de la gasolinera del sector. Cámaras, registros y otros testimonios que fueron requisados esa misma tarde por agentes del FBI.
  2. Jamás existió ningún avión de pasajeros estrellados en una pradera de Pensilvania; según el Estado Mayor, el secuestro fue abortado por unos pasajeros heroicos (arrechos, en Ecuador) que se enfrentaron a los terroristas. Los mismos agentes del gobierno testimoniaron: fue un rastrojo de una pradera quemada, en la que, unas apacibles vaquitas pastaban, más allá de la hierba chamuscada. Nunca existieron: el avión, los pasajeros heroicos, los terroristas. Si, las vaquitas.
  3. Lo mas complejo y mas grande del auto-atentado fue el conjunto arquitectónico del W.T.C. todos vimos en las pantallas de televisión, como se incrustaron, un avión tras otro en cada torre; y luego su derrumbe en caída libre. Y también vimos como se demolía, 8 horas después otro rascacielos sin que ningún avión lo atravesara. Para que el Apocalipsis sea completo, a las 9:42 del 9-11, la cadena de televisión ABC difunde imágenes humeantes de un posible fuego en un anexo de la casa blanca, el Old Executive Building. Científicos, académicos, profesionales, técnicos y expertos en diferentes áreas del conocimiento y la práctica, de todas las partes del mundo: como especialistas en aerodinámica, combustión, aeronáutica, balística; ingenieros en construcción, estructuras, resistencias de materiales, electrónica, demolición, en fin todas las especialidades necesarias que concurren en una investigación empírica y científica de un crimen cuyo autor permanece en las sombras. Se desconocen los objetivos del golpe hasta ese momento, todo parece incierto; para eso se prestaron a participar exhaustivamente en el esclarecimiento de este crimen. Es de anotar que estos grupos y sus conclusiones fueron perseguidas por todos los medios; además de ignorarlas por la gran prensa. De esa compleja trama se determina lo siguiente:
a) No existieron terroristas ni pasajeros en los aviones estrellados.
b) Los aviones fueron teledirigidos, es decir no tenían piloto.
c) Los aviones fueron adaptados y convertidos en misiles. Un cuchillo caliente penetra en un ladrillo de mantequilla con la misma plasticidad que lo hicieron los aviones-misiles en cada torre.
d) El incendio fue provocado por materiales de potente combustión, superior al combustible de los aviones. (Eso aúpa la teoría de volatilizar un cuerpo humano del cual no queda rastro; hablaremos de esto mas adelante)
e) Un edificio puede resultar seriamente afectado, hasta destruido por el impacto de un avión de la envergadura de los estrellados en las Torres. Pero no demolido.
f) La caída de las torres fue una demolición controlada, llamada implosión; de esas que tanto nos impresiona ocasionalmente la televisión. La demolición controlada es una técnica compleja en la que se conjuga la variedad y calidad de los explosivos, los tiempos, el tipo y materiales de la estructura, altura del edificio, vacíos y llenos del mismo etc. etc. Los edificios no se derrumban hacia ningún lado, se desintegran sobre su propia cimentación. Exactamente lo que presenciamos aquel día en la pantalla de televisión. Existen videos y una serie de detalles en la caída libre, así como testimonios de los bomberos sobre la escala sincronizada de explosiones en los pisos inferiores cuando las torres se iban desvaneciendo sobre si mismas.
g) La Torre 7, otro rascacielos del WTC se desintegró de la misma manera que las Torres Gemelas; ocho horas después, sin que ningún avión lo haya tocado. La torre 7 distaba una cuadra del epicentro. Lo curioso de este edificio es que su inquilino principal era el gobierno federal, especialmente CIA, y otras agencias que escrutan la vida de los ciudadanos, las amenazas posibles, reales y virtuales de dentro y fuera del país.
h) La hora de Apocalipsis, estuvo fríamente calculada, matar tres mil y pico de personas es creíble y hasta perdonable. La pesadilla de la culpa, con un poco de olvido y promoviendo el consumo, -tal como Bush a los pocos días, alentaba a los ciudadanos que salgan con confianza a comprar, esa pasión de consumo propia de ellos, despertada, por su propio presidente,- ese horripilante acto se esfumará de la memoria en poco tiempo. Se calcula que en el conjunto arquitectónico, diariamente, en las horas punta; habían entre 30.000 y 40.000 personas; mas los burócratas de la Torre 7; que también estaba en la mira del complot, la masacre hubiera repercutido en la conciencia de algún cómplice y éste habría enloquecido, y por supuesto hablado. Lo que, indudablemente se desataba el Argamedon.
Saturándose del tema y siguiendo el hilo conductor; es espeluznante la impostura y la falacia. Como, en concierto se agremian las fuerzas más oscuras: prensa, corporaciones jerarcas políticos, halcones guerreritas y otras facciones; para silenciar unos aspectos, deformar y desinformar otros. Llevar adelante, sin oposición interna ni externa sus planes macabros: la guerra terrorista global. Pero, el crimen nunca es perfecto, las ridiculeces esgrimidas por el gobierno lo desenmascaran. Menciono estas, a guisa de muestra: el pasaporte de Mohamed Atta, el terrorista Alfa, fue encontrado intacto en las humeantes ruinas de ese infierno; que fue la demolición de las Torres. Según BBC MUNDO.com; hasta hoy, 5 de abril del 2010, no se han encontrado los restos de 1000 personas desaparecidas; algunos sostienen que la alta temperatura alcanzada por el fuego volatilizó los cuerpos (menos el pasaporte de marras del musulmán); sin embargo los familiares insisten que se inspeccione los vertederos de lo que fueron las Torres en las afueras de New York; aunque muchos desconfían de los resultados. Que el diestro manejo de las aeronaves para dar con el blanco, solo es posible con pilotos experimentados, en aviones de combate; no con aviones comerciales, peor aún, lo podrían hacer aprendices en cursos rápidos de manejo. La estructura arquitectónica del Pentágono y sus instalaciones, son sin duda ninguna, el lugar mas vigilado y protegido de la tierra; con sistemas electrónicos hiperinteligentes, cundido por una muchedumbre de agentes, encubiertos y súper secretos, el único distintivo posible era la cara de gringos; -al fin y al cabo, aquí se diseña militarmente el globo terráqueo y el espacio sideral-; con sistemas de navegación complejos y encriptados. A pesar de todo eso y otras circunstancias sospechosas, que están registradas, no se dan por enterados de un plan diabólico, urdido por fanáticos kamikazes musulmanes, organizados y dirigidos desde una cueva en alguna montaña de Afganistán, por otro lunático, llamado Osama Ben Laden. Esta trama propia de un guión de cine de humor negro, termina siendo una grotesca pedrada a la inteligencia de su propio pueblo, como al resto del mundo.
Por ultimo, para envolver con un espeso velo de secreto y hacerlo universal, el gobierno prohibió retransmitir por televisión las imágenes del impacto, incendio y caída de las Torres, porque se debía guardar respeto a la memoria, y causaba una profunda tristeza por las personas, que en desesperado y vano intento, por ser ellos mismas las que definan su muerte en el vértigo del vacío, antes que morir en el infierno que los abrazaba. Así mismo se ordenó a los órganos de poder público, llámese Congreso, Corte de Justicia y otros, no volver a tratar el tema, porque se ponía en riesgo la seguridad del Estado
EL TERRORISMO GLOBAL
Después del 9-11 todos sabemos los desenlaces iniciados hace nueve años, sin esperanza de verles el fin, de cualquier manera. Primero fue Afganistán en busca del señor Ben Laden, luego Irak tras la cabeza del señor Sadam Hussein. La cabeza de éste terminó rodando por el piso, -literal- fue colgado precisamente de ahí. De su testa. Del señor Ben Laden nadie sabe, nadie lo ha visto, solo nos lo hacen oír por televisión para asustar a los niños y a los idiotas.
El ideólogo del imperio, Donald Rumsfeld, halcón más rapaz de esa bandada que encabezó Bush, ha garrapateado sus principales pensamientos, si se los podría llamar así, de lo que será la lucha del terrorismo imperial contra el terrorista integrista, o contra cualquier grupo o movimiento de liberación política que pretenda levantarse contra lo que ellos denominan libertad y democracia. Aquí esta incluida Colombia con las bases militares recientemente concedidas; (Colombia, donde corres el riesgo de quererte quedar…-según su slogan- no especifican en calidad de que te puedes quedar, hay muchas, y truculentas). Rumsfeld dice: “Esta guerra no será necesariamente del tipo de la que nos ocuparía completamente a analizar objetivos militares y concentrar fuerzas para alcanzarlos. La fuerza militar solo será una de las herramientas que utilizaremos para hacer fracasar a las personas, los grupos y los países que se entreguen al terrorismo”.
”Nuestra reacción puede comportar lanzamiento de misiles de crucero hacia blancos militares en alguna parte del mundo; así mismo podemos lanzarnos en una lucha electrónica para despistar y detener las inversiones que intentan pasar por centros bancarios off-shore. Los trajes de los banqueros y las ropas raídas de los programadores constituirán los uniformes de los conflictos tanto como seguramente lo serán los trajes de camuflaje del desierto”.
“No se trata de una guerra contra una persona, un grupo, una religión o un país. Nuestro adversario es una red mundial de organizaciones terroristas y los Estados que le dan apoyo, que se dedican a privar a los pueblos libres de la facultad de vivir como lo deseen. Así como podemos tomar medidas militares contra los Gobiernos extranjeros que apadrinan el terrorismo, también podemos aliarnos con los pueblos a los que oprimen esos Estados”. Exactamente lo que están haciendo en Libia, pasaran luego, por Siria e Irán
“Esta Guerra será diferente incluso en el vocabulario. Cuando “invadamos un territorio enemigo”, este podría ser su espacio cibernético. Desembarcaremos sin duda menos en las playas de lo que desbarataremos estratagemas. Ya no es cuestión de “estrategia de salida”: se trata de un compromiso sostenido que no conlleva ningún límite temporal. Tampoco tenemos ninguna regla fija sobre el modo de desplegar nuestras tropas; estableceremos mas bien directivas que nos dirán si la fuerza militar es el mejor medio para alcanzar tal o cual objetivo.
“El publico asistirá quizás a algún compromiso militar espectacular que no producirá ninguna victoria aparente, por otra parte vivirá si duda en la ignorancia de otras acciones que lleven a grandes victorias. Las “batallas” serán las que los agentes de aduana que detengan a personas sospechosas libren en nuestra fronteras, y las de diplomáticos que logran obtener ayuda en el extranjero contra el blanqueo de dinero.
“Sin embargo, aunque se trate de un nuevo tipo de guerra, hay algo que no cambia: Norteamérica seguirá siendo indomable. La victoria será la de los norteamericanos, que vivirán su vida día tras día, yendo al trabajo, criando a sus hijos y construyendo sus sueños como lo han hecho siempre, un pueblo grande y libre”.
Es elocuente este discurso; analicemos algunos sintagmas que nos ubiquen perfectamente en el momento y lugar que vivimos; aunque en la Casa Blanca, ahora, anide otra ave, medio halcón, medio cuervo. La clasificación de países que desde su prisma realiza el imperio, le permite el diseño de la guerra y la paz mundial. Existen los Estados Canallas, también llamados ejes del mal: Corea del Norte, Irán, Libia, Somalia y la inefable Cuba; Venezuela esta en la lista de espera. Noam Chomsky confirma a un historiador, que Estados Unidos ha sido el mayor perpetrador del terror estatal preventivo y un sin fin de acciones “canallas” que han causado un enorme daño, siempre en nombre de la democracia, la libertad y la justicia. Hay los Estados Fallidos: muchos países Africanos, Haití es el prototipo; y otros a punto de fallar: Colombia, México y alguna otra republiqueta desperdigada en alguna playa oceánica. Según un experto internacional, en México existen 950 espacios territoriales, donde el Estado no tiene acceso y dominio; sean estos ocupados por cualquier circunstancia: el crimen organizado, drogas, secuestros y otras formas delictivas; grupos armados irregulares etc. Es idéntico al caso Colombiano, donde, el Estado no tiene jurisdicción sobre extensos territorios de su país, ocupados por grupos con la mismas características de México. También existen los Estados Aliados o amigos -un aventurero mochilero de la política Ecuatoriana, con mucha nariz, se declaró “como el mejor aliado de los Estados Unidos”-; estos son los que el imperio busca y desea en el tercer mundo; por que en el primer mundo todas son alianzas de intereses. Además, son Estados ilustrados.
Como colofón de estos elevados pensamientos de Rumsfeld y como el objetivo primordial del imperio es: el mundo puede comer mierda; en Norteamérica nada cambiará, seguirá siendo indomable y nuestros gringuitos vivirán su vida día tras día, yendo al trabajo, criando a sus hijos y construyendo sus sueños como lo han hecho siempre…
COLOMBIA.
Latinoamérica, según los analistas, estaba quedando a la zaga de las atenciones y vigilancias de la Casa Blanca, en estas últimas décadas. La domesticación de los Estados se había fijado en el Medio Oriente, especialmente. Inclusive, países que se deshilachaban en África, como Somalia y otros, no importaban; frente al núcleo central de Asia: Irak y Afganistán, poniendo mucho cuidado que el Pakistán nuclear, no caiga en la horda islámica talibán. En este descuido del imperio, en América Latina ocurren fenómenos políticos que se escapan del control doméstico del Departamento de Estado. Los Países están buscando estructuras orgánicas e instituciones autónomas que empujan un modelo diferente; fundamentalmente soberano y sin tutores. Algunos están alejándose de la orbita imperial, unos por giros ideológicos, otros por que han comprendido en la diversificación de sus relaciones multilaterales. Los Estados Unidos ya no son más, la Alianza para el Progreso, ni el Plan Marshall; incluso es la nación más endeuda que todos los países juntos. Claro que nada de esto es óbice, para que otros satélites también se escapen de la elíptica gravitacional del imperio.
Colombia, país aliado y amigo de los Estados Unidos; es el laboratorio de las nuevas recetas imperiales en América Latina. El modelo de desarrollo neoliberal con todos los rigores del mercado corporativo global; el combate enmascarado al narcotráfico, ocultando los inmensos beneficios económicos que aquello produce y otros beneficios que el neoliberalismo le otorga: el TLC, por ejemplo. Desde el punto de vista militar es una cabeza de playa para el Caribe y Sudamérica, con la justificación del combate al narco-terrorismo encarnado en las FARC, aplicando además todas las experiencias militares en Asia menor. El afán del gobierno colombiano y norteamericano, es que todas las naciones del mundo, incluido nuestro paisito, acepten y declaren a las FARC y al ELN, grupos terroristas. Eso allanaría el camino de la vergüenza y la ilegalidad, cuando deban usar todo su poderío militar, para una vez más, en nombre de la libertad, la justicia y la democracia calcinen la flora y la fauna de las selvas colombianas, incluidos los terroristas. Ciertos Países vecinos y otros pocos del mundo, no se someten a estos dictados y se convierten en barreras para la intervención desembozada. Es de resaltar, sin embargo, desde que Estados Unidos ha intervenido con toda su parafernalia militar y de inteligencia con el plan Colombia, la producción y comercialización de la droga ha aumentado copiosamente y el crimen organizado se ha fortalecido. Igual fenómeno ocurre en Afganistán; desde que los Estados Unidos invadieron ese país, la producción de opio se ha multiplicado por cien.
Las preguntas afloran inmediatamente, para entender cuan justas, razonables, humanas, políticas y morales tienen de aplicación las recetas que el imperio, a través de Rumsfeld, tiene preparado para América y el mundo: ¿Cuantos años tiene asentada la violencia en Colombia? ¿Cuantos años tienen, los Estados Unidos, tropas en Irak y Afganistán?; ¿Con cuantos soldados empezaron y cuantos tienen hoy? ¿Cuanto de lo que buscaba el imperio en esos países ha encontrado? ¿Quién ha otorgado impunidad para invadir otros Estados? ¿Podrán construir democracias a su imagen y semejanza en los países invadidos? ¿Podrán derrotar militarmente la violencia en Colombia? ¿Qué experiencia tiene el pentágono en el combate exitoso a las drogas?
Todas estas preguntas están respondidas en el contexto de este análisis; las que entrañen alguna duda, basta revisar la historia. Estas reflexiones han sido tratadas permanentemente por múltiples pensadores y para múltiples objetivos. Lo importante es, desde estas paginas, para la cabal comprensión del destino final de nuestros pueblos que la lucha recién comienza; y que los imperios en la posmodernidad envejecen pronto, por supuesto mueren junto con sus dioses. Mañana nacerá otro, ya lo vislumbramos, traerá también nuevos dioses. Ese es el destino irreductible de la vida y la humanidad. La dialéctica de la sociedad, como decía Marx.
Este texto fue escrito, en Marzo 2010 y corregido en el 2011

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