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lunes, 3 de mayo de 2010

LOS MEANDROS Y EL CAMINO


Arq. Vicente Vargas Ludeña                                                                                         30 Abril 2010
El día que apareció en las pantallas de televisión anunciando su candidatura Antanas Muckus, como candidato presidencial en la atormentada y controversial Colombia; surgió en mi, la misma sensación que he sentido en ocasiones anteriores, con candidatos que parecen surgidos de las vertientes mas limpias, aunque no sea, tan literal la metáfora, por lo menos así aparecen Lo advertí con Rafael Correa, con Barak Obama, incluso con un personaje del cual no quiero acordarme. La sensación convertida en juicio, en racionalidad obliga al uso de categorías históricas… teóricas, para la comprensión de los fenómenos sociales especialmente los políticos, en nuestro hemisferio del cual, diariamente nos informamos y retroalimentamos. Advierto que no intento jamás, entrometerme en las esferas, sean de cristal o de cualquier otro material, de los adivinadores, agoreros, augures o pitonisos.
Conozco poco de este filósofo, matemático y político colombiano, de origen Lituano. Más lo conozco por su trasero; que hace años atrás, desde un proscenio universitario lo mostró a un aturdido auditorio que no lo querían escuchar. El hombre que se bajaba los pantalones y con el culo desafiaba a sus detractores rugientes, era nada menos que el Rector de la Universidad Nacional, la más importante de Colombia. Aquel episodio no era diferente, ni mas procaz de los que se han dado, y siguen sucediendo en nuestra América Hispana. Lo original de la reacción y todo el tabú que puede agregársele a esta muestra, es que la vuelve inolvidable, a la acción y al actor: Antanas Mockus.
Lo más destacable que conozco, según sus críticos y simpatizantes, es que ha demostrado, desde la infancia una inteligencia desbordante y excepcional, en la media de su entorno. Ha ahí, sus mundos especulativos elegidos: la filosofía y las matemáticas; producto de su gran capacidad de abstracción. Ha tenido grandes reconocimientos académicos a nivel mundial. Pero del Mackus que todos hablan hoy, no es el del académico, sino del político. Fue dos veces elegido alcalde de la ciudad de Bogota con gran aceptación de los ciudadanos. Podría decirse: un alcalde exitoso.
Pero una de las características que lo tipifican, es como un político “atípico”. Sus origines pueden ser que lo cualifiquen: cultura europea de sus ancestros, formación y educación integral; gran capacidad para generar ideas; una eficaz y democrática practica didáctica y pedagógica para emprender y aplicar las ideas con los demás; conducta de honradez irreprochable, gran resistencia moral para no contagiarse de las estructuras mañosas y mafiosas de la gran partidocracia; aunque alguna vez se vio tentado y a la vez envuelto en la formula conservadora de Noemí Sanín. Un articulista señaló un paralelismo entre el candidato Santos y Mockus; más o menos decía así: Santos es un animal político, como tal, cabalga sobre la bestia del poder; Mockus es un animal moral, camina bajo el influjo de los principios.
Mockus entró en la contienda electoral presidencial de Colombia, en el momento preciso y patió el tablero apolillado, construido hace decenios por las oligarquías que se sucedían en el poder; y que han sido y siguen siendo las causantes de la nación de jirones: violencia, criminalidad, ilegalidades, guerras internas, rapacidades y un largo etc. de llagas leprosas ¿Quién elegirá Presidente a esté personaje? Será, lo que ha sucedido antes, en el caso Obama, Correa, Lugo o Lula: la juventud, una lucida parte de la población, los agnósticos y los que terminaron odiando a los que engañaron toda la vida, porque jamás les hablaron con la verdad, siempre con la mentira.
Colombia no da más. El camino diseñado por el Pentágono y los pichones guerreristas de esa nación, ahogaran en más sangre a ese pueblo, con salpicaduras sanguinolentas a sus vecinos, del norte y del sur. No hay forma de dulcificar la realidad, las bases militares Norteamericanas no son una cofradía de los mendicantes de San Francisco de Asís; no son escuelas teosóficas para descifrar el enigma de Dios en Colombia; tampoco una extensión de los Yankees de New York. Son, y para eso las montaron: para matar. Para matar la vida y la esperanza de Colombia y América Latina.
Me estaba saliendo del carril, pero lo anterior esta imbricado en la partida que se juega en estas elecciones. Con Santos, conocemos el devenir de Colombia y sus vecinos; con Mockus nadie lo sabe. Pero Colombia será diferente. Tampoco tan diferente, pero no se parecerá a la Colombia de Uribe; entreguista, hipócrita, valentona, elitista, ultrista y neocón; venalmente conciliadora con grupos criminales y auspiciosa con la gran burguesía reaccionaria que espera seguir gobernando muchos siglos más.
La falta de un esquema o perfil, si se desea así llamarlo, ideológico en el candidato y su plan de gobierno puede ser un factor de duda para los que anhelan cambios profundos en este pantanal Latino Americano. Los tortuosos meandros, que les han trazados a los pueblos las oligarquías criollas en concierto con los intereses de los Estados Unidos, están llegado a su fin. En ese corsi e ricorsi histórico pendular, muy visible y desembozado, pero con demasiados subterfugios tránsfugas, de circular y recircular de los mismos grupos económicos en el poder político, se esta terminando en Colombia y en muchos países. Esta eterna maldición parece extinguirse, en consecuencia la perspectiva del horizonte se presenta más transparente. Trazar rectos caminos sobre esa planicie de esperanza que los pueblos preparan, es la respuesta al perpetuo caos y perpetua miseria.
Mockus, no es ni de lejos revolución, ni revolucionario. Apenas verde; y este es un color, nada más. Pero, no lleva consigo el pecado original de la herencia del poder por el origen de clase; es sencillamente, un político genuinamente inteligente, honrado moralmente, no pertenece a la acartonada burguesía tradicional, y se presenta como un apostata en el mundo ritualizado de los descendientes de la colonia patricia.
Por todas las razones expuestas será presidente de Colombia.

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